MacKenzie Scott es conocida por donar miles de millones de dólares a organizaciones benéficas, pero su propia experiencia de necesitar ayuda financiera comenzó mucho antes. Mientras estudiaba en Princeton, Scott atravesó un período difícil en el que el dinero escaseaba y su permanencia en la universidad era incierta. Su compañera de cuarto, Jeannie Ringo Tarkenton, se percató de sus dificultades y le prestó 1.000 dólares, lo que permitió a Scott continuar con sus estudios.

En aquel momento, se trataba simplemente de una amiga ayudando a otra estudiante en un momento difícil. Scott recordó más tarde aquel gesto como uno de los actos de bondad que moldearon su perspectiva sobre la generosidad. La historia dio un giro inesperado años después, cuando Tarkenton fundó Funding U, una empresa que ofrece préstamos educativos a estudiantes que podrían tener dificultades para acceder a préstamos privados tradicionales. Lo que comenzó como un modesto préstamo entre compañeras de piso acabó convirtiéndose en parte de una historia mucho más amplia sobre educación, apoyo financiero y filantropía.

Scott llegó a Princeton con ambiciones que la llevarían a estudiar literatura y negocios. Sin embargo, el dinero podría convertirse en un grave problema. Durante su segundo año, tuvo dificultades económicas y se enfrentó a la posibilidad de abandonar la universidad.

MacKenzie Scott, fundadora y ex esposa del dueño de Amazon, se transformó el 2 de septiembre de 2020 en la mujer más rica del mundo.

Según Fortune, su compañera de cuarto, Jeannie Ringo Tarkenton, se percató de lo que sucedía. En lugar de considerarlo un problema ajeno, le prestó a Scott 1.000 dólares. Era una cantidad relativamente pequeña en comparación con las fortunas que Scott donaría más tarde, pero su importancia radicaba en el momento en que ocurrió. El dinero ayudó a Scott a continuar sus estudios en un momento en que una interrupción podría haber cambiado el rumbo de su vida.

Desde entonces, Scott contó el incidente como uno de los muchos actos de bondad que recuerda al reflexionar sobre las personas que la influyeron. En un ensayo publicado por Yield Giving, también recordó haber recibido tratamiento dental gratuito de un dentista local tras romperse un diente durante su época universitaria.

Bezos y después

En junio de 2025, Jeff Bezos se casó con Lauren Sánchez, una periodista que trabajaba en una de sus empresas, Blue Origin. En un palazzo de Venecia, la boda acaparó todas las miradas durante el verano europeo. Entonces, poco se habló de la primera esposa del creador de Amazon que, al divorciarse, se convirtió en una de las mujeres más ricas del mundo.

Considerada cofundadora de Amazon Mackenzie Scott, la ex de Bezos, es ahora una de las personas con mayor influencia en el mundo de los negocios y en el ámbito de la filantropía global, gracias a su impresionante patrimonio y sus acciones solidarias.

Su vida financiera cambió notablemente cuando, en 2019, el matrimonio, que sumaba unos 25 años, llegó a su fin. Como parte del acuerdo económico, Scott recibió el 4% de las acciones de Amazon. Esto puede parecer poco, pero, debido al enorme valor del gigante del comercio electrónico, significó, en realidad, varios miles de millones de dólares.

Esta fortuna ha fluctuado de manera significativa, en especial, por la volatilidad de las acciones de Amazon y debido a su gran programa de donaciones. Aunque el impacto de la variación bursátil es notable, el ritmo con que destina fondos a la filantropía es lo que distingue su trayectoria.

El patrimonio de la exesposa de Jeff Bezos

Jeff Bezos en la foto con su ex mujer Mackenzie Scott y los cuatro hijos de ambos

Medios especializados en el análisis de grandes fortunas, como Bloomberg y Forbes, consideran a Mackenzie Scott entre los 70 multimillonarios globales y entre las mujeres con mayor riqueza personal. Para 2025, ambas fuentes coinciden en que su patrimonio neto alcanzaría los 40.000 millones. A fines de 2024, su fortuna rondaba los 31.700 millones, pero, en septiembre de 2025, nuevas estimaciones la situaban cerca de los 40.000 millones.

Como adelantamos, Scott se distingue de otros multimillonarios por su pasión por la filantropía. Desde 2019, cuando recibió las acciones de Amazon como parte de su acuerdo de divorcio, ha entregado 26.000 millones de dólares a unas 2.000 organizaciones sin fines de lucro. La plataforma de la fundación Yield Giving, que ella misma creó, impulsa dos modelos: el Quiet Research, donde se contacta directamente a los beneficiarios, y el Open Call, un proceso abierto de selección, según describe el diario El País.

MacKenzie Scott, madre de cuatro hijos de Jeff Bezos, estuvo junto a él 27 años. Se casaron un año antes de crear Amazon. Por el porcentaje de acciones que le correspondió tras el divorcio, es una de las mujeres más ricas del planeta.

En 2024, por ejemplo, distribuyó 2.000 millones entre 199 organizaciones mediante procesos de candidatura y donaciones directas. El 75% de las ayudas llegaron a iniciativas de seguridad económica, vivienda, educación y desarrollo infantil. Forbes agrega: “Su filosofía es clara: apoyar a poblaciones vulnerables y subrepresentadas, permitiendo que los fondos sean usados libre e independientemente por los beneficiarios”.

Scott lleva una vida discreta, en comparación con la de otros multimillonarios. En 2021 contrajo matrimonio con Dan Jewett, un profesor de ciencias, y ha mantenido su compromiso de donar la mayor parte de su riqueza mediante el Giving Pledge, según la BBC.

Forbes aclara que “su posición en las listas de los más ricos depende no solo de los movimientos bursátiles, sino especialmente de su ritmo de donaciones, que no tiene precedentes.

Filantrópica. Mackenzie Scott, aquí junto a su actual esposo Dan Jewett. Destina gran parte de su fortuna a ONG.

Este enfoque filantrópico la ha convertido en referente mundial, pues la mayoría de sus aportes se realizan sin restricciones y con confianza en el manejo autónomo por parte de las ONG”.