TORONTO (AP) — El premier de una provincia canadiense lanzó el jueves un mordaz ataque contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificándolo de “mala persona” e “indigno de confianza”, e instó a Canadá a seguir luchando en lugar de apresurarse a hacer concesiones en las negociaciones comerciales con Washington.
El premier de Manitoba, Wab Kinew, dijo que Canadá tiene influencia en las conversaciones, aun mientras su provincia sopesa restablecer las ventas de alcohol de Estados Unidos a instancias del primer ministro Mark Carney para ayudar a garantizar un acuerdo que evitaría los aranceles estadounidenses del 50% con los que se ha amenazado al país.
“Todo el mundo conoce ya al presidente estadounidense: es errático, es irresponsable y es indigno de confianza. Y esta es la persona con la que se suponía que debíamos hacer un acuerdo, y vamos a hacer concesiones adicionales por ello. Por eso digo que no se puede hacer un buen acuerdo con una mala persona, porque ¿quién dice que no vaya a revocarse?”, dijo Kinew.
Dominic LeBlanc, el ministro canadiense responsable del comercio con Estados Unidos, declaró el jueves que los dos países estaban cerca de finalizar un acuerdo tras regresar a Washington para reunirse de nuevo con el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer.
“Estamos muy cerca. Seguimos avanzando”, dijo, y añadió que los funcionarios canadienses permanecerían en Washington para seguir trabajando en el acuerdo. Trump calificó el incipiente acuerdo de “muy justo” para ambas partes, mientras que los aranceles sobre importaciones canadienses por un valor aproximado de 20.000 millones de dólares han sido aplazados hasta las 12:01 del sábado. Ninguna de las partes ha publicado los términos completos.
A pesar de sus críticas a Trump, Kinew dijo que Manitoba podría acceder a la solicitud de Carney como parte de un enfoque de “Canadá como un equipo”. Pero instó a los consumidores a seguir comprando productos canadienses aun si los productos estadounidenses vuelven a las tiendas provinciales de licores. Otros líderes provinciales, como los premieres de Saskatchewan y Nueva Escocia, han expresado públicamente su apoyo a la dirección de la negociación de Carney.
El premier de Terranova y Labrador Tony Wakeham señaló que todos los premieres acordaron, durante la llamada del miércoles con Carney, regresar el alcohol estadounidense a las estanterías, aunque no todos ellos han confirmado públicamente esa postura.
“Creo que deberíamos luchar. Creo que Donald Trump es muy débil. Creo que Estados Unidos es más débil en el mundo hoy que hace un año. Está a punto de ser masacrado en las elecciones de mitad de mandato y el costo de vida es el tema número uno y está completamente desconectado del costo de vida de los estadounidenses”, afirmó Kinew.
“Tenemos la sartén por el mango. Ellos están a la defensiva ahora mismo. Acuden a nosotros por un acuerdo ahora mismo”.
Restablecer las ventas de alcohol es un punto de fricción Kinew dijo entender que la solicitud de Carney significaba que restablecer las ventas de alcohol de Estados Unidos era, en la práctica, necesario para completar el acuerdo. Las prohibiciones provinciales sobre el alcohol de Estados Unidos han sido un motivo particular de irritación para el gobierno de Trump, que ha presionado a Canadá para que elimine las restricciones que redujeron drásticamente las ventas de licores estadounidenses.
Los gobiernos provinciales no tienen poder de veto sobre el acuerdo comercial entre Canadá y Estados Unidos, pero controla medidas como la venta de alcohol y algunas reglas de abastecimiento que se han convertido en parte de las negociaciones.
Ocho de las 10 provincias de Canadá restringen o prohíben el alcohol estadounidense, medidas impuestas en represalia por los aranceles anteriores de Trump sobre productos canadienses y en medio del enojo por sus reiteradas alusiones a convertir a Canadá en el estado número 51 de Estados Unidos.
Kinew dijo que Carney presionó con fuerza a los premieres para que restablecieran las ventas de alcohol estadounidense mientras aún se finalizaban otros detalles del acuerdo. “No diría que nos estaba rogando, pero ¿cuál es el paso antes de rogar?”, dijo Kinew.
Ontario, la provincia más poblada de Canadá, es especialmente importante. La Junta de Control del Alcohol de Ontario (LCBO, por sus siglas en inglés), administrada por el gobierno y una de las mayores compradoras de alcohol del mundo, vendía casi 1.000 millones de dólares canadienses (723 millones de dólares) en productos de Estados Unidos al año antes de retirarlos de los estantes el año pasado.
El premier de Ontario, Doug Ford, que ya ha chocado con Trump antes, aún no ha comentado sobre el incipiente acuerdo.
Kinew dijo que los canadienses no deberían comprar productos estadounidenses aun si regresan.
“Cuando volvamos a poner el alcohol estadounidense en los estantes de Liquor Mart, canadienses, déjenlo ahí. Gasten su dinero en productos canadienses que van a emplear a gente en nuestro país y que tienen un gobierno que respeta a Canadá”, afirmó.
Kinew también dijo que Manitoba podría aceptar eliminar restricciones formales a las empresas y productos estadounidenses, incluidas las preferencias en contratación pública, al tiempo que sigue favoreciendo a los proveedores canadienses en sus propias compras.
El premier dijo que prefería seguir luchando, al señalar la tendencia del presidente republicano de Estados Unidos a imponer gravámenes de importación extremadamente altos y luego dar marcha atrás. Mencionó lo que se conoce como la operación “TACO”, un acrónimo acuñado por Robert Armstrong, de The Financial Times, que significa “Trump Always Chickens Out” (“Trump siempre se acobarda”).
“¿Esperamos que esto vaya a ser el fin de Donald Trump?”, preguntó Kinew.
La primera ministra de Quebec, Christine Fréchette, por su parte, dijo que Carney había respondido a muchas de sus preguntas sobre el incipiente acuerdo, pero no llegó a respaldarlo mientras la provincia evalúa el impacto económico. señaló que Quebec podría restablecer el alcohol de Estados Unidos en los estantes de la SAQ, la corporación del gobierno de Quebec que controla la mayor parte de las ventas minoristas de vino y licores en la provincia, pero subrayó que la decisión la tomaría Quebec.
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