Una cruz de oro de 22 quilates con siete esmeraldas, recuperada del fondo del océano tras permanecer siglos oculta en un naufragio español, terminó protagonizando uno de los misterios más llamativos de la arqueología subacuática.

El protagonista de la historia fue el buceador británico Teddy Tucker, quien encontró la pieza durante la exploración de un antiguo galeón hundido cerca de las Bermudas. Tras una disputa legal por la propiedad del hallazgo, decidió vender el conjunto de objetos recuperados al gobierno local en 1959.

Sin embargo, más de una década después, cuando regresó al museo donde la cruz era exhibida, descubrió que el tesoro había sido sustituido por una réplica de plástico. Hasta hoy, la pieza auténtica continúa desaparecida.

El hallazgo que convirtió a Teddy Tucker en una leyenda

Tras servir como buceador de la Marina Británica durante la Segunda Guerra Mundial, Tucker volvió a establecerse en Bermudas y dedicó gran parte de su vida a buscar embarcaciones hundidas. Durante años recorrió las aguas del archipiélago hasta localizar más de un centenar de naufragios históricos.

El punto de inflexión llegó en 1951, cuando encontró antiguos cañones españoles sumergidos. Ese descubrimiento motivó nuevas expediciones y, cuatro años después, comenzaron a aparecer monedas, lingotes y otros objetos de gran valor que permitieron asociar el sitio con el galeón español San Pedro, hundido en 1592.

Un buceador encontró debajo de una gran pieza de madera, una pequeña cruz de aproximadamente 7,6 centímetros, elaborada en oro de 22 quilates e incrustada con siete esmeraldas. Foto: Archivo (imagen ilustrativa)

Entre los restos de la embarcación apareció el hallazgo más extraordinario. Debajo de una gran pieza de madera, Tucker encontró una pequeña cruz de aproximadamente 7,6 centímetros, elaborada en oro de 22 quilates e incrustada con siete esmeraldas, una combinación que la convirtió en la joya más valiosa del conjunto recuperado.

El buceador mantuvo el descubrimiento en secreto durante un tiempo e incluso guardó la cruz en un armario de su casa para evitar que otros cazadores de tesoros localizaran el sitio del naufragio.

Sin embargo, la noticia terminó trascendiendo y la colección adquirió notoriedad internacional. Una tasación de la época estimó que todo el conjunto recuperado alcanzaba un valor cercano a 250.000 dólares, equivalente a más de 3 millones de dólares actuales, según la publicación citada.

El misterio que comenzó dentro de un museo

Tras vender la colección al gobierno de Bermudas, la cruz pasó a exhibirse primero en el Acuario de Bermudas y luego en el Museo Marítimo del archipiélago. Allí permaneció hasta 1975, cuando Teddy Tucker fue invitado a recorrer la muestra durante los preparativos para una visita de la reina Isabel II.

Un buceador encontró una cruz de oro de 22 quilates en un naufragio español: tras vender la colección al gobierno de Bermudas, la cruz pasó a exhibirse primero en el Acuario de Bermudas y luego en el Museo Marítimo. Foto: Archivo

Apenas observó la pieza, el buceador notó que algo no estaba bien. La cruz lucía opaca y distinta a la que había rescatado del fondo del mar. Cuando la tomó con sus manos, parte de la pintura comenzó a desprenderse y dejó al descubierto que se trataba de una réplica de plástico.

El hallazgo dio origen a una investigación internacional. Según el relato, tanto el FBI como Interpol participaron de las averiguaciones para intentar determinar cuándo desapareció la cruz auténtica y quién pudo haberla sustraído. A pesar de las pesquisas, el objeto nunca fue recuperado y el caso continúa sin resolverse.

Así, la llamada Cruz de Tucker sobrevivió durante casi cuatro siglos bajo las aguas del Atlántico, resistió el paso del tiempo y fue rescatada de un naufragio español, pero terminó desapareciendo cuando ya formaba parte de una colección pública. Su paradero sigue siendo un misterio.