Ringo Starr usa batería para diestros, pero toca con la izquierda. Un rasgo constitutivo de su particular estilo. El beatle es ese uno de cada diez en el mundo que domina la zurda. Incluso sobreponiéndose a una persona muy especial que intentó impedirlo: su abuela, apodada en Toxteth “la reina vudú de Liverpool”, quien intentó exorcizarlo para convertirlo en diestro.
Llegué a la historia de Annie Bower gracias a uno de los capítulos más hilarantes de La teoría de todo lo demás, un viaje al mundo de las rarezas, libro en el que el escritor y cómico australiano Dan Schreiber aglomera bizarras investigaciones. El autor cita como fuente principal la biografía de Los Beatles Tune In, del historiador Mark Lewisohn, que dice lo siguiente sobre este peculiar personaje.
Granny Annie era la abuela paterna de Ringo. Hija de un hojalatero, vivió una vida que duró desde 1889 hasta 1962 -un año antes de que los Beatles sacaran su primer disco-. Junto a Johnny Parkin, con quien se casó en 1910, tuvo cuatro hijos, entre los cuales se encontraba Richard Henry Parkin Starkey, el papá del batero.
Se decía que era “una bruja del siglo XX”. Que invocaba el nombre del diablo y preparaba remedios caseros y pociones para curar a los enfermos. Pero era una señora temperamental y divertida que en las fiestas tocaba la mandolina y el banjo junto con su esposo. Ringo, su conviviente durante un tiempo, la recuerda con mucho cariño, con la salvedad de lo que le obligó a hacer cuando era pequeño.
Annie intentó convertir a Ringo en diestro. Decía que “no era una buena señal” (incluso él la llamó “la reina vudú de Liverpool”).
Lo hacia por su bien. De niño lo consentía y siempre se mantuvo unida a él incluso cuando su hijo, el papá de Ringo, se abrió de la familia cuando el beatle era un bebé. El apodo de Starr, de hecho, es en parte gracias al anillo que Annie le regaló tras la muerte de su esposo.
De todos modos, la situación de la zurdera fue un problema. Annie creía que su nieto estaba poseído por las brujas o por el diablo, así que se impuso la tarea de obligarlo a usar la derecha (cosa muy común en aquellos tiempos). “Anunció que había sido poseído por brujas, o por el diablo, y se encargó personalmente de exorcizarlo”, escribió Lewisohn en su biografía.
Finalmente, la mujer no logró convertirlo en diestro, pero sí fue la causa de que hoy el baterista de 86 años todavía escriba con esa mano. Lo confirmó el músico en varias notas, entre ellas una a Conan O’Brien de 2012.
Señalada con un círculo rojo, quien sería Annie, la abuela de Ringo. Foto: FamilySearch
La idea de que la mujer practicaba exorcismos con él es más bien un decir del biógrafo No hay pruebas que lo demuestren. Schreiber, en su apartado, destaca que “en el libro (de Lewisohn) apenas se dan detalles de en qué consistían en la práctica tales exorcismos”.
El fuerte lazo entre Ringo y su abuela continuó aún después de que esta muriera. El día de su muerte, el músico estaba tocando en Hamburgo y regresó a Liverpool para el duelo. Ese episodio hizo que se encontrara cara a cara por primera vez con su padre biológico, con quien pudo intercambiar algunas palabras.
El legado de la abuela Annie sigue vigente aún hoy en el “Ringo swing”, un nombre para describir la característica que hizo único al beatle. En otra entrevista, Starr explicó que ser zurdo tocando un kit diestro introduce una pequeñísima demora mientras coloca la mano izquierda, algo que considera parte de su estilo personal.
Ringo Starr en julio de 2026, a sus 86 años. Foto: REUTERS/Mario Anzuoni
Los exorcismos valieron la pena.
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