Mickey Rourke, el "chico malo" que acaparó la atención en los ochenta con películas como "Nueve semanas y media" y que abandonó Hollywood para dedicarse de lleno al boxeo, volvió a sorprender a sus seguidores. A los 73 años y tras haber superado fuertes adicciones, el actor publicó en sus redes sociales una imagen después de una sesión de entrenamiento que muestra un cambio físico notable y confirma su regreso al gimnasio, una actividad que había dejado de lado durante años.

La transformación tiene un significado especial para el protagonista de El Luchador. Su relación con el ejercicio estuvo marcada por una de las etapas más exigentes de su carrera, además de una serie de problemas personales y profesionales que afectaron su trayectoria en el mundo del entretenimiento.

Rourke, nacido Phillip Andre antes de que su madre optara por apodarlo "Mickey" para evitar pronunciar el nombre de su padre una vez que se separaron, nunca evitó reconocer su responsabilidad sobre algunas de las decisiones que tomó durante los años más difíciles de su carrera. “Tuve momentos increíbles en algunas películas”, sostuvo en declaraciones citadas por Men’s Health. También admitió que cometió errores y rechazó culpar a otras personas por sus consecuencias.

Antes de recuperar el reconocimiento en el cine, el actor se alejó de los sets y se dedicó al boxeo. La actividad tuvo un alto costo para su apariencia. Rourke sufrió múltiples lesiones en el rostro y necesitó varias operaciones.

“Me rompí la nariz dos veces. Me operaron cinco veces de la nariz y una vez del pómulo”, explicó. Según su propio relato, la mayoría de esas intervenciones buscó reparar los daños provocados por el boxeo. Además, reconoció que eligió a un cirujano que no cumplió con sus expectativas.

Su relación con el ejercicio estuvo marcada por una de las etapas más exigentes de su carrera. Foto: Wikimedia.

El papel que cambió su carrera

En 2008, el director Darren Aronofsky le ofreció una oportunidad para que volviera al mundo de la actuación tras una accidentada carrera en los cuadriláteros y decenas de problemas por una vida de desenfreno. Así consiguió el papel principal de El Luchador, un drama en el que para interpretar al sagaz peleador venido a menos, Randy “The Ram” Robinson, Rourke tuvo que recuperar masa muscular en apenas seis meses.

El actor es conocido por su papel en el Luchador. Foto: Prime Video.

El proceso incluyó pesas y ejercicios cardiovasculares, además de una dieta con seis o siete comidas diarias. El actor describió aquella preparación como una “tortura”, aunque también recordó con humor la posibilidad de comer con mayor frecuencia.

El esfuerzo tuvo una recompensa. Por su actuación recibió un Globo de Oro y un BAFTA, además de una nominación al Óscar. La película también significó su regreso al primer plano de Hollywood después de una etapa complicada.

Sin embargo, aquella preparación física tuvo una consecuencia inesperada. Tras el rodaje, Rourke se mantuvo alejado de los gimnasios durante años. “Desde que hice la película, no pisé un gimnasio”, explicó tiempo después. Solo continuó con ejercicios de pesas en su casa.

La nueva foto con su estado físico que sorprendió a todos

La reciente fotografía marca un cambio en esa decisión. A los 73 años, Rourke retomó el entrenamiento regular y exhibió un físico que refleja el resultado de su nueva rutina.

Mickey Rourke volvió a sorprender a sus seguidores a los 73 años. Foto: @mickey_rourke_

Su regreso también funciona como una imagen de su propia carrera: un actor que alguna vez estuvo entre las figuras más destacadas de Hollywood, atravesó una etapa de fuertes dificultades y encontró en El Luchador una oportunidad para recuperar parte del reconocimiento perdido.

Ahora, lejos de aquella preparación que calificó como un infierno, Mickey Rourke vuelve a levantar pesas y demuestra que todavía tiene una nueva etapa por delante.