Una moto deportiva con el motor inutilizado terminó convirtiéndose en una plataforma para experimentar con la electrificación. Ese fue el punto de partida de un grupo de estudiantes de la Universidad de California en Berkeley, que decidió desmontar por completo el sistema de combustión de una Honda CBR600RR de 2006 y reemplazarlo por un sistema de propulsión eléctrica desarrollado por ellos mismos.
La iniciativa, impulsada por el equipo estudiantil SURGE, no nació con el objetivo de fabricar una moto comercial, sino de crear un espacio de aprendizaje donde alumnos de distintas especialidades pudieran enfrentarse a los mismos desafíos técnicos que plantea la industria de los vehículos eléctricos.
Ingeniería mecánica, eléctrica, electrónica y software convergen en un proyecto que obliga a integrar conocimientos para resolver problemas reales de diseño, fabricación y seguridad.
Una Honda CBR600RR convertida en laboratorio de ingeniería
La moto llegó al equipo con el motor averiado, por lo que los estudiantes optaron por retirar completamente todos los componentes vinculados al sistema de combustión interna y comenzar desde cero con una arquitectura eléctrica.
En lugar de limitarse a instalar un motor eléctrico comercial, el grupo diseñó buena parte de los componentes principales. Entre ellos figura un paquete de baterías de iones de litio desarrollado específicamente para el proyecto.
Los estudiantes desmontaron por completo el sistema de combustión y transformaron una Honda CBR600RR de 2006 con el motor averiado en una motocicleta eléctrica.
También diseñaron un nuevo subchasis, los soportes para el motor, el sistema de transmisión y toda la arquitectura eléctrica de baja tensión necesaria para hacer funcionar el conjunto.
El trabajo implicó resolver cuestiones relacionadas con la distribución de pesos, la ubicación de las baterías, la integración mecánica, la protección de los sistemas eléctricos y la comunicación entre los distintos componentes.
Lejos de ser un simple ejercicio académico, el proyecto reproduce muchos de los desafíos que enfrentan actualmente los fabricantes de motocicletas eléctricas.
Mucho más que reemplazar un motor
Para los integrantes de SURGE, el mayor valor del proyecto no está únicamente en el resultado final, sino en el proceso de aprendizaje.
Cada etapa exige coordinar disciplinas que normalmente se estudian por separado. Diseñar piezas, fabricarlas, integrarlas y comprobar que funcionen de manera segura obliga a trabajar como lo hace un equipo profesional de ingeniería.
La motocicleta, bautizada Thunderbird, representa además el primer escalón de un plan más ambicioso. La experiencia obtenida con esta conversión servirá para desarrollar en el futuro motocicletas eléctricas concebidas íntegramente por el equipo, con soluciones propias desde el inicio del diseño.
La Honda CBR600RR, una moto icónica.
Por ahora, la Honda CBR600RR convertida no fue presentada como un vehículo homologado para circular por la vía pública. Continúa siendo un proyecto en evolución cuyo foco está puesto en finalizar la integración de los sistemas, completar los ensayos técnicos y utilizar la experiencia acumulada como base para futuras generaciones de vehículos eléctricos diseñados íntegramente por estudiantes.
El financiamiento, uno de los principales desafíos
Para completar el proyecto, los estudiantes lanzaron una campaña de recaudación de fondos vinculada a la Universidad de California en Berkeley.
La meta era obtener 3.000 dólares destinados a comprar materiales, herramientas, componentes y cubrir los costos de fabricación y pruebas. Finalmente lograron reunir 1.250 dólares, equivalentes al 41% del objetivo previsto, gracias al aporte de diez donantes.
Aunque no alcanzaron la cifra buscada, el grupo explicó que utilizaría esos recursos para completar los sistemas esenciales y priorizar las pruebas de seguridad antes de avanzar con nuevas etapas de desarrollo.
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