El ecosistema político y económico del gobierno de Javier Milei se enfrenta a un punto de inflexión. Sus dogmas fundacionales para controlar la emergencia heredada empiezan a resultar insuficientes ante la exigencia del salto de calidad que demanda la ambición reeleccionista para 2027. El orden macro económico (superávit fiscal) y el drástico achatamiento de la inflación podrían haber sido incorporados como derechos adquiridos por la sociedad.

Esa realidad se estaría reflejando en dos demostraciones. El comienzo de la poda que se advierte, según la unanimidad de consultores, en el árbol de las expectativas. También, en cómo los mercados y el frente externo, en general, ponderan la coyuntura en la Argentina. El Gobierno mantiene una fluida relación con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El Banco Central, con ritmo discontinuo, promete fortalecer las reservas de acuerdo a la petición del organismo. Los vencimientos de la deuda se van cancelando. Pero los inversores miran el mediano plazo con una lupa cargada de variadas sospechas.

Por ese motivo se detecta un fenómeno de interpretación compleja. La Argentina, pese a toda aquella disciplina macro económica, continúa encabezando –omitiendo a Venezuela—la nómina del riesgo país en la región. Incluso por encima de Bolivia. Una nación quebrada luego de las décadas de poder de Evo Morales y Luis Arce. Con un déficit fiscal que supera ahora el 9% del PBI y una situación política e institucional casi caótica.

El presidente Rodrigo Paz asumió hace unos 10 meses y solo está ocupado en sofocar rebeliones sociales. La mayoría de ellas estimuladas por Evo. El mandatario no parece estar encasillado adecuadamente. Se lo etiqueta como un hombre de extrema derecha. Ese lugar, sin dudas, lo ocupa su derrotado, el ex presidente Jorge Quiroga, del Partido Libre. Desde allí se insistió con recurrencia a partir del balotaje de octubre que Paz había triunfado con sufragios provenientes del Movimiento al Socialismo (MAS). Que supo liderar integralmente Evo.

El ex presidente cocalero está bajo pedido de detención de la Fiscalía de Bolivia por delitos como terrorismo, alzamiento armado e incluso supuesta trata de menores. Denuncia persecución política. Desde que asumió en noviembre Rodrigo Paz ordenó procedimientos militares y policiales con el fin de apresarlo. Ninguno se terminó de concretar porque el ex presidente está refugiado en El Chapare, departamento de Cochabamba, gobernado por el MAS. Puede haber existido en los intentos ineficacia de los mandos. O resabios de aquella supuesta connivencia electoral que proclama la ultra derecha.

Nadia Beller y Fernando Cerimedo. Archivo

En ese contexto irrumpieron las hilachas libertarias. El ¿ex? asesor de Milei, Fernando Cerimedo, apareció involucrado en un episodio en el cual resultó baleada su ex pareja, la abogada Nadia Beller. El argentino está detenido y procesado en Santa Cruz de la Sierra como supuesto instigador del hecho. Al parecer traficaba en el país del altiplano información para cercar a Evo. Lo cierto es que el vicepresidente, Edman Lara, como corresponde ya distanciado de Rodrigo Paz, denunció que el libertario manejaba dentro del gobierno más poder que él mismo. La víctima, en cambio, se encargó de hablar sobre supuestas revelaciones que le habría hecho su ex pareja. Entre varias, los audios de Diego Spagnuolo, renunciado titular de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). En ellos siempre sobresalieron las coimas que se adjudica haber cobrado a Karina Milei. La hermanísima.

En ese punto la historia adquiere por ahora una trama indescifrable. Cerimedo siempre dijo que había oído tal acusación de boca de Spagnuolo. Curiosamente Milei retuiteó un mensaje de la espejista diputada Lilia Lemoine, que sugirió que el de la abogada Beller había sido un autoatentado orquestado. ¿Para perjudicar al ex regente de la granja de los trolls que responden a Santiago Caputo, el joven asesor de las comunicaciones mileístas?.

Karina Milei. Cristina Sille/ archivo

¿No había sido Cerimedo desterrado del mundo libertario luego de conocerse su supuesta complicidad con los audios donde se culpó de sobornos a Karina? ¿Habría en ese punto una diferencia entre los hermanos? ¿Cómo se entiende la complicidad de Milei con Lemoine, bien distanciada ahora de El Jefe? ¿Cómo conectar ese gesto con el consejo que el propio líder libertario acercó a sus diputados para que no salieran a defenderlo? ¿Estaría Cerimedo cumpliendo misiones reservadas en países de la región con conocimiento presidencial? Océano de incógnitas.

Tampoco resulta una novedad. El libertario del mundo digital trabajó en su momento para la campaña de Jair Bolsonaro en Brasil. Fue imputado por la Policía Federal de ese país en la investigación por el intento de golpe para evitar la asunción de Lula da Silva. Participó en Chile en las célebres revueltas que representaron el principio del fin del ex presidente Gabriel Boric. Anduvo en Honduras para el triunfo de Nasry Asfura, pretendido por Donald Trump.

¿Será verdad que Cerimedo apuntalaba ahora a Rodrigo Paz? ¿U oficiaba de topo para complicar a la administración? El episodio en el cual quedó involucrado y el mensaje de Lemoine replicado en la red X por Milei podría abonar esa teoría. Un detalle adicional: la ultraderecha boliviana, con Quiroga, Samuel Doria Medina, del partido Unidad, y Manfred Reyes, se declaró en estado deliberativo para evaluar si continúan respaldando al mandatario en el Congreso (llamado Asamblea Plurinacional). Si se apartaran, Rodrigo Paz quedaría en evidente minoría parlamentaria y debilitado en diputados y senadores.

La onda expansiva del escándalo en Bolivia fricciona nervios muy sensibles del gobierno libertario. Está en el medio la causa ANDIS que suele alterar a Karina. La lleva a su ritmo, siempre cansino, el juez Ariel Lijo. Aunque la sustancia el fiscal Franco Picardi. Funcionario que ingresó al mundo judicial por concurso público, aunque creció con cargos de relevancia durante la gestión de Cristina Fernández. Llegó a desempeñarse como subsecretario del ex ministro Julio Alak. Estuvo cerca de la ex procuradora Alejandra Gils Carbó y pertenece a la agrupación Justicia Legítima. Habrá que ver cómo los hermanos del poder se las arreglan para componer, sin resultar dañados, ese rompecabezas.

Sobre los movimientos de Cerimedo debería tomar nota el canciller Pablo Quirno. Existe una suerte de diplomacia paralela, a veces sombría, que estaría fuera de su radar. Hay otros movimientos de influyentes y conocidos libertarios en países de la región en los cuales gobierna la derecha. También en territorios donde esa ideología extrema tiene resistencias. Brasil lo sabe bien. Uruguay debería precaverse.

El de Cerimedo sería, a lo mejor, uno de los peores hallazgos patológicos en la imaginaria tomografía de La Libertad Avanza. Su trayectoria ofrece más prontuario que curriculum. Pero en esa placa se descubren otras anomalías. Está Spagnuolo, también Manuel Adorni, que se ha convertido en estigma para la Casa Rosada. Su hermano Francisco, diputado provincial bonaerense, también investigado, hizo una corrección muy tardía a su declaración jurada. Aclaró que al declarar un crédito hipotecario con el Banco Provincia para la compra de una casa consignó una deuda de $ 13 millones en lugar de 130 millones reales. Simplemente omitió un cero.

Además, están pendientes de aclaración las diez valijas que ingresaron sin control aduanero en aeroparque en febrero de 2025 por un vuelo privado. Transportaba a empresarios y personas que responden a Leonardo Scatturice, lobista en Estados Unidos, ligado a Caputo juniors, propietario de la fantasmal low cost Flybondi. La causa, de la cual se sabe poco, está a cargo del juez Pablo Yadarola. El Poder Ejecutivo elevó su pliego al Senado para ser promovido como magistrado de la Cámara Federal porteña. El Tribunal que revisa las causas de corrupción de los funcionarios públicos. Pura coincidencia.

Todo aquel tablero enrevesado también es observado por los mercados y el círculo rojo. Y aunque comparten el rumbo económico a trazo grueso adoptan precauciones y siembran desconfianza de cara a un año electoral que en la Argentina repite siempre las mismas características. Inutiliza políticamente el año previo (2026) e instala el mensaje público de que únicamente el triunfo del Gobierno podría evitar una hecatombe. No es un vicio de Milei: es de casi todos los gobernantes que pasaron por la Casa Rosada. Contracara de lo que sucede en Chile, Uruguay e, incluso, Brasil donde la alternancia de centro-izquierdas y derechas no acostumbra a trastornar los ejes centrales de tales países.

El Gobierno se está enfrentando a un cóctel económico social que no tuvo en cuenta cuando supo capear la emergencia heredada. El crecimiento económico se desaceleró en el primer semestre respecto del 2025 (1,9% contra 6,4 según datos del Indec). El ingreso registrado disponible de 14,5 millones de personas cayó 0,5% mensual y 6,9% interanual en junio. Lo reveló la consultora Equilibra. No se sabe de gestiones oficiales para atender la morosidad de otros 6 millones de personas. El sector metalúrgico informó que su capacidad instalada funciona al 39,2%.

Milei insiste en que la foto es “un horror” pero “la película muy buena”. El líder es hábil para edificar discursos. Prometió un recital para festejar la inflación mayorista de 0,89% de julio. Como si su repetida predicción del cero inflacionario hubiera sido esa. Planteó además que el aborto de las mujeres que “asesinan niños” representa una seria dificultad para el crecimiento. Ignora deliberadamente que la caída de la natalidad es una tendencia demográfica muy marcada del mundo. También en los países donde manda la derecha.

Quizás sea su recurso para desviar la atención de los problemas verdaderos. Un truco demasiado viejo.