Con el objetivo de detectar y eliminar irregularidades en el sistema de asistencia federal, la Administración del Seguro Social de los Estados Unidos (SSA) ha puesto en marcha un sistema de fiscalización presencial de jubilados, pensionados y beneficiarios de programas sociales.

Para verificar que las prestaciones lleguen solo a quienes cumplen con todos los requisitos que exige de ley, la SSA permite que personal administrativo e investigadores acudan directamente a las viviendas de los titulares.

Esta medida de control genera dudas entre las familias que dependen de estos cheques mensuales para su subsistencia diaria.

Entender los motivos que desencadenan una inspección, los documentos que requerirán los funcionarios y los protocolos para distinguir una auditoría oficial de un intento de estafa es fundamental para proteger el beneficio.

¿Por qué la SSA puede realizar una visita a tu domicilio?

Las inspecciones presenciales no son aleatorias ni abarcan a toda la población jubilada, sino que abarcan, de manera prioritaria, a quienes reciben dos beneficios: el Ingreso Suplementario de Seguridad (SSI) y el Seguro por Incapacidad del Seguro Social (SSDI).

El comisionado de la SSA, Frank Bisignano, ordenó las inspecciones para detectar irregularidades en algunos beneficios. Foto: Richard Drew. AP.

Además, los procedimientos se activan cuando los sistemas de la SSA detectan inconsistencias en la información declarada, diferencias entre los datos fiscales reportados y los ingresos reales, o cuando se producen modificaciones de domicilio que no fueron notificadas en los plazos previstos.

Asimismo, las auditorías en los hogares forman parte de las revisiones periódicas obligatorias de elegibilidad y supervivencia. Si el organismo sospecha de una posible suplantación de identidad, cobros indebidos de personas fallecidas o variaciones no reportadas en la condición médica o laboral del titular, enviará un representante para comprobar de forma directa la situación del beneficiario.

Durante la verificación en la vivienda, el inspector oficial buscará corroborar que el titular habita efectivamente en la dirección registrada y que mantiene las condiciones socioeconómicas que justifican la ayuda estatal.

Para agilizar el trámite y evitar suspensiones preventivas en los pagos, el beneficiario debe tener preparada la documentación fundamental que respalda su expediente:

• Identificación con fotografía emitida por el gobierno, como licencia de conducir o pasaporte

• Tarjeta original del Seguro Social.

• Comprobantes que permitan validar el domicilio, como facturas de servicios públicos o contrato de arrendamiento en vigor.

• Pruebas de ingresos y recursos económicos, como extractos bancarios, talones de pago si existe actividad laboral parcial y documentación que demuestre cualquier otro tipo de asistencia percibida.

• Informes médicos actualizados, en el caso de las prestaciones SSDI.

Durante la visita de los funcionarios federales, los beneficiarios deben presentar su tarjeta de Seguro Social. Foto: Seguro Social.

A veces, este tipo de inspecciones es aprovechado para estafar a los jubilados y pensionados. Por eso, la SSA recomienda, siempre, verificar que el empleado que concurra al domicilio pertenezca, realmente, a la agencia. Para ello, hay que exigir que presente su credencial oficial, con fotografía y el sello del gobierno federal.

Los beneficiarios objeto de la visita tienen el derecho de solicitar el nombre completo del funcionario, su número de identificación y el motivo específico de su presencia. Ante la menor duda sobre la autenticidad del procedimiento, aconsejan mantener la puerta cerrada y comunicarse de inmediato a la línea telefónica de SSA (1-800-772-1213) o con la oficina local correspondiente.

Otro dato a tener en cuenta: el personal autorizado de la SSA nunca exigirá pagos en efectivo, no solicitará transferencias de dinero ni pedirá la entrega de documentos originales para retirarlos del domicilio. Cualquier exigencia de este tipo debe denunciarse inmediatamente como un intento de estafa.