Luego de la reducción del precio de la urea tras el cese del fuego en Medio Oriente, los productores han disparado órdenes compras por el fertilizante y, a fines de julio, ya disponían del 36,8% del volumen por utilizar en la campaña de soja y maíz, versus el 42% del año pasado en el mismo periodo. Distinto comportamiento se evidencia con los fertilizantes fosfatados, de los cuales los productores solo tenían comprado el 28,3% comparado con el 58,4% del año pasado.

Las mediciones anteriores forman parte de un trabajo realizado por el área de Market Research de AZ-Group, por medio de una encuesta realizada a 100 productores. Otro trabajo de esta área determinó que el precio promedio de la urea en lo que va de agosto es 610US$/t y el del fosfato monoamónico, de 1008US$/t.

“El actual es un buen momento para comprar urea para el maíz y eliminar el riesgo de volatilidad en el precio, con una relación insumo/producto levemente positiva con relación al promedio histórico”, afirma Jeremías Battistoni, analista de granos de la consultora.

En el cuadro se puede observar que para fósforo la relación es un poco menos favorable, lo que explica la reticencia de los productores a convalidar valores en torno de 1000 dólares por tonelada. Sin embargo, el técnico aclara que “tampoco hay a la vista fundamentos para una baja importante del fertilizante, por lo que, más tarde o más temprano, los agricultores van a tener que pagar el fertilizante a valores cercanos a los actuales”.

“En general las relaciones insumo/producto entre granos y fertilizante mejoraron por la suba de los precios de los cereales y oleaginosas que ocurrió las últimas semanas, sobre todo cuando se consideran los precios de los granos a cosecha", añadió.

Variación de la relación insumo/producto.

Semillas y fitosanitarios

El aprovisionamiento de semilla de maíz está más adelantado que el de fertilizantes. Los productores encuestados por AZ-Group ya tenían el 70% comprado a fines de julio versus el 78,3% del promedio de las últimas cuatro campañas, aunque hay zonas como el NEA o Centro Norte de Santa Fe, cuya decisión de compra viene más atrasada que en los últimos cuatro ciclos. “No hay que olvidar que la semilla de maíz es una cuestión central para los productores, que buscan anticiparse con los pedidos para asegurarse la genética deseada. Además, contribuyen a estas compras adelantadas las promociones que se ofrecen combinando bolsas de semilla con otros insumos con pago a cosecha”, afirma Facundo Igarzábal, líder del área de Market Research.

En los herbicidas también se nota un avance, con el 38,7% ya comprado versus el 44% de la campaña previa. En estos insumos, hay mucha diversidad en el universo de productores encuestados, con una proporción que ya realizó compras para asegurar la disponibilidad y el precio, y otros que cursan las órdenes recién cuando se acerca el momento de uso. “En este rubro los distribuidores presentan mayores existencias que en la campaña pasada, ante la expectativa de un mercado firme en la campaña 2026/27 ”, destaca Igarzábal. Los precios promedio de los principales herbicidas, a fines de julio, fueron: glifosato, 5.06US$/l; atrazina, 6.16US$/l y 24,D, 5,17US$/l y dan buenas relaciones insumo/producto con los granos gruesos.

En insecticidas, los productores encuestados tenían comprado el 19,6% de sus necesidades, un poco menos del 24,4% del ciclo previo. En este rubro, los distribuidores inician la campaña con un carry del ciclo 2025/26, con una participación del 18% en el stock actual, por el menor nivel de aplicaciones realizado durante el año pasado en algunas zonas.

Finalmente, en fungicidas se proyecta una mayor utilización en la campaña 2026/27, ante la perspectiva de un año húmedo. La encuesta reveló una tendencia de los productores a demandar los productos de mejor comportamiento ante ataques fúngicos, como herramienta para enfrentar un contexto desafiante.

En síntesis: si bien se nota un retraso en las compras de insumos respecto de campañas anteriores, también hay una proporción de productores que han hecho operaciones anticipadas buscando disminuir los riesgos precio y disponibilidad, frente a un negocio agrícola que proyecta buenos márgenes si se alcanzan rindes de tendencia.