La baja del consumo de maderas en el mercado interno por la paralización de la obra pública y la baja en la actividad de la construcción privada asestó un duro golpe a la industria forestal, que hoy se encuentra en una “situación compleja” por la caída en las ventas.
Pero al mismo tiempo, nuevas y millonarias inversiones abren un nuevo panorama para el sector, que apuesta a consolidar su presencia en los mercados extranjeros y sumar valor agregado a los productos.
Así lo indicó a Clarín Rural el presidente de la Asociación Forestal Argentina (AFoA), Pablo Ruival, en el marco del seminario que se llevó a cabo en Posadas por la celebración del 80° aniversario de la entidad.
Además, aseguró que la actual Ley de Tierras - que no pudo ser modificada por el Gobierno - alejan las inversiones, pidió una reforma tributaria y bajar el costo logístico.
-¿Cómo está el sector forestal en la actualidad?
-En líneas generales, es un sector que está pasando una situación compleja, muy delicada, con una caída de ventas importante. Uno puede hablar específicamente de madera aserrada y en ese sector la situación es compleja, porque el mercado interno está consumiendo muy poco, ya que no hay obra pública, porque la construcción en madera es quizás la que más ha caído su demanda y porque además es un sector que todavía tiene que hacer mucho ejercicio para ser un exportador nato.
Foresto industria.
Yo creo que para mejorar la foto hay que incrementar las exportaciones de este sector, hay que innovar y buscar los productos de mayor valor agregado. Entonces no podemos achacar solo a una situación económica. Un ejemplo de esto es que podríamos ampliar el sector al salir de la madera aserrada e irnos a paneles, que están con un nivel de demanda muy alto, y especialmente los de mayor valor agregado.
Y lo que es celulosa, las exportaciones están fluidas con buenos niveles de demanda internacionales. Entonces yo creo que es un sector que tiene que seguir ayudándose tecnológicamente, seguir desarrollando su cultura exportadora, y tiene que, además, poner en marcha la innovación y la creatividad para ir a los productos de mayor valor agregado.
-¿Y por qué se insiste en la madera aserrada y no en ese salto de valor agregado? ¿Es una cuestión de inversión?
-Todo requiere inversión, un cierto know-how y prolijidad societaria. En Argentina hay 500 aserraderos: la foto, los tamaños y el orden administrativo de esos establecimientos son muy desigual. Tenés un grupo de 10 a 15 aserraderos de escala mundial y después una cantidad enorme muy chicos, que son a los que esta situación les pega más.
-¿Y qué es lo que precisa el sector para dar ese salto? ¿Qué es lo que necesita?
-Hay varios temas que, tanto los privados como del sector público, los están trabajando en conjunto para ir tratando de sacar trabas e inconvenientes que existieron a lo largo de la historia de la industria argentina que hicieron que no se desarrollara en todo su potencial. Podría decirte seguridad jurídica, un tema clave, y tenemos sobradas pruebas en Argentina de la inseguridad jurídica que aleja inversiones de escala mundial.
Otro tema es la Ley de Tierras, que las aleja totalmente. Si vos invertís US$ 3.000 millones en una planta de celulosa, US$ 2.500 millones son en instalaciones industriales que van adheridas al suelo. Necesitás tener una porción de tierra que te asegure a vos un cierto abastecimiento de esa inversión que hiciste. Bueno, la Ley de Tierras actual cierra la puerta a las inversiones mundiales en ese tema.
Por otro lado, la reforma tributaria es un gran tema pendiente que tiene la Argentina. No nos damos cuenta de lo distorsivo y regresivo que son los ingresos brutos, por ejemplo. La cantidad y superposición y complejidad de los impuestos que tenemos.
Cuando vos decís exportamos, estamos exportando impuestos en una gran medida. Hoy en uno de los paneles comentaban la complejidad que es recuperar el IVA cuando vos sos exportador o cuando vos fuiste un inversor. Entonces, hay muchos temas que Argentina ha ido acumulando a lo largo de los años, a lo largo de su historia, y que no puedo hablar ni de una única orientación política, ni de un único gobierno. Pero indudablemente hoy existe la intención de ir modificando y sacando trabas en forma importante. Mucho se ha hecho, nos queda mucho todavía.
-Hay quejas sobre el costo logístico también...
-El sector forestal industrial es un sector cuyos productos son voluminosos. Estamos lejos de los puertos y de los mercados. Por eso, la logística es un tema absolutamente clave si queremos ser competitivos.
Ruival celebró las nuevas inversiones en el sector.
Años atrás hicieron avances con la incorporación de los bitrenes y demás, pero el ferrocarril es una herramienta absolutamente central en cualquier operación forestal industrial del mundo, y nuestro ferrocarril mesopotámico requiere enormes inversiones. Para eso también requiere que haya escala y que vengan las inversiones realmente.
La hidrovía tiene un potencial enorme. Sin embargo, existen restricciones legales por la ley de Marina Mercante, de cabotaje, que lo hacen costoso. El gobierno nacional está tratando de modificar eso, pero todo es una pelea, difícil, un esfuerzo enorme. Se van dando pasitos, pero uno quisiera que estos pasos fueran largos.
-¿El sector se tiene que acostumbrar a que la obra pública ya no sea un motor de consumo?
-Yo creo que hay que ir generando también otros caminos alternativos.
En uno de los paneles de este seminario, hay un proyecto de construcción con CLT (madera contralaminada). El sistema constructivo es fabuloso, cambia la historia de la construcción, tiene una cantidad de ventajas increíbles desde lo medioambiental, son más rápidas, tienen aislación y acústica, tiene unas ventajas enormes. Es un sistema que va creciendo fuertemente en el mundo y que acá recién se están dando los primeros pasos.
Hay que cambiar la cultura también. En Argentina tenemos sistemas constructivos sucios, caros, poco amigables con el medioambiente, pero esa es nuestra cultura. Hay que ir generando, darle un valor enorme a la madera y además cambiar la historia de la construcción en la Argentina.
Por otro lado, hemos recibido una noticia tremendamente buena con la instalación de ARPulp en Ituzaingó, Corrientes. Yo lo veo con una alegría tremenda ese proyecto porque además tiene hasta un efecto de contagio: puede ser el primero de otros proyectos. Y las plantas de celulosa tienen la ventaja de ser los tractores de esta industria y alrededor ir generando un montón de otras pequeñas industrias de servicios, complementarias, lográndose un uso integral del árbol y mejorando la ecuación económica.
Eso es valor agregado, convertís rollos de madera de US$ 25 dólares la tonelada en un producto de US$ 1.000 dólares la tonelada.
Por eso, hay señales positivas, hay intenciones desde lo público y lo privado de ir modificando todo el tablero y el camino se está recorriendo. Creo que tenemos que ser pacientes en este entorno.
Todavia no hay comentarios aprobados.