La reunión de Gabinete que encabezó este lunes Javier Milei, en su regreso a la Casa Rosada después de varias semanas, dejó bastante más que el análisis formal de la marcha de la gestión. Ante sus ministros, entre los que hubo varias ausencias, el Presidente hizo una extensa defensa de su programa económico, cuestionó la manera en que los medios reflejan la situación del país y bajó una orden concreta: quiere a prácticamente todo el Gabinete en televisión, radio y otros medios defendiendo los resultados del Gobierno.
Según pudo reconstruir Clarín, también hubo discusiones puertas adentro. La más fuerte con la titular del bloque de senadores, Patricia Bullrich, giró en torno de una palabra que desde hace tiempo genera debate dentro del oficialismo: empatía.
Como siempre, Milei enumeró indicadores que considera positivos y logros de su administración durante gran parte de su alocución. Y, obviamente, despotricó contra los medios. Es que, para Milei, la realidad económica no coincide con la imagen que transmiten buena parte de los medios de comunicación.
El diagnóstico repleto de cifras derivó en una instrucción clara: Milei pidió que los ministros salgan con mayor frecuencia a los medios para defender la gestión, explicar los números y confrontar con las críticas. Hubo una excepción: el jefe de Estado se sinceró y dijo que prefería que una de las ministras que tiene en su Gabinete no tuviera tanto protagonismo. “Porque comunica mal”, dijo. ¿De quién habló? Justo las dos ministras mujeres pegaron el faltazo: Sandra Pettovello viajó a Salta a compartir un acto de gestión con el gobernador Gustavo Sáenz y Alejandra Monteoliva hizo lo propio con otro destino.
La discusión se volvió más interesante cuando intervino Bullrich. La dirigente coincidió con la necesidad de que los funcionarios ocupen más espacios en los medios, pero planteó una diferencia respecto de cómo hacerlo. En su rol de oficialista crítica, que marca como nadie las diferencias con la intransigencia libertaria, tuvo un nuevo contrapunto con Milei.
La exministra de Seguridad sostuvo que los funcionarios debían mostrar mayor empatía con la realidad cotidiana de la gente cuando explicaran las medidas del Gobierno y sus resultados económicos. Para resumirlo fácil: menos tono de atril y claustro; más calle.
Milei rechazó ese razonamiento. Su respuesta fue que cuando desde distintos sectores se le reclama empatía al Gobierno, en realidad lo que se le está reclamando es “populismo”.
La versión oficial que comunicó la Casa Rosada fue la siguiente: “Durante la reunión se analizó además el escenario político y el impacto de los discursos que buscan generar incertidumbre y temor en la sociedad y en los mercados. Frente a ello, se planteó la necesidad de continuar mostrando los resultados alcanzados por la gestión y poner en evidencia los logros del Gobierno”.
“La gente se endeudó por el Mundial”
El intercambio expuso una discusión que atraviesa al oficialismo: cómo comunicar los indicadores que el Gobierno exhibe como exitosos frente a una economía cotidiana en la que persisten dificultades para una parte de la población.
La morosidad de las familias, un tema de agenda que el Presidente viene minimizando en sus últimas apariciones públicas, fue un punto de debate. Tal como reveló Clarín, la morosidad alcanza el 12,8%, mientras que apenas el 7% de las personas de clase media asegura poder cubrir el total de su tarjeta de crédito.
Milei también ensayó ante sus ministros una explicación particular sobre el crecimiento de esas deudas. “El problema de morosidad es el año 2026, porque la gente se endeudó por el Mundial”, dijo el mandatario.
Tal como había manifestado en la Bolsa de Comercio de Rosario, insistió en que se gastó de más por la Copa del Mundo. “El efecto mundial. Si ustedes se fijan, una de las cosas que genera los problemas de créditos, ¿qué pasa? Vino el mundial, ¿saben qué hicieron muchos? Iban a cadenas de venta de electrodomésticos, ¿y qué hacían? Se llevaban televisores para el mundial”, había dicho Milei el viernes. Ayer lunes lo afirmó.
Así, el jefe de Estado encuadró el tema de la morosidad en algo extraordinario que no responde a un deterioro estructural de la situación económica.
Una vez más se descartó cualquier tipo de anuncio al respecto. Milei viene rechazando la posibilidad de implementar medidas de salvataje para quienes acumularon deudas y días atrás había vuelto a dar señales en ese sentido. E insistió ante sus ministros con que los fundamentos del programa económico siguen sólidos y repasó una serie de indicadores para respaldar su diagnóstico.
La exposición tuvo también un componente político: Milei considera que el Gobierno tiene dificultades para hacer llegar esos resultados a la sociedad y que existe una distancia entre los números que observa la Casa Rosada y la percepción pública de la economía. Uno de los que abonó esa hipótesis fue, según contaron, Martín Menem. El titular de Diputados expresó que, en su opinión, el asunto es un “problema de comunicación”.
Las discusiones de Milei con sus amigos y el “populismo libertario”
En medio del intercambio sobre empatía, consumo y medidas económicas, Milei contó además una conversación que había mantenido con personas de su confianza en los últimos días. Relató que había discutido sobre la situación económica con sus amigos Julián Yosovitch, economista y conductor del streaming Neura (donde fue entrevistado Milei varias veces) y Federico Domínguez (de la Fundación Faro, think tank libertario).
La anécdota fue utilizada para reforzar su argumento contra cualquier respuesta que implique, desde su mirada, apartarse de la ortodoxia económica.
Según contó Milei ante el Gabinete, incluso personas de formación liberal habían terminado proponiéndole alternativas que él consideró populistas. En particular, señaló que uno de sus interlocutores, pese a compartir ideas liberales, le había sugerido adoptar medidas que el Presidente rechazó precisamente por considerar que iban en esa dirección.
La anécdota apareció en medio de la discusión sobre cómo responder a las dificultades que atraviesan algunos sectores sin modificar el rumbo económico. Para Milei, según transmitió durante el encuentro, el desafío no pasa por cambiar el programa sino por explicarlo mejor. En síntesis: se mostró como un incomprendido.
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