El tomate frito es una de las salsas más utilizadas en la cocina española. Acompaña pastas, arroces, huevos, verduras y albóndigas, pero conseguir un resultado equilibrado puede ser más difícil de lo que parece. Uno de los errores más frecuentes es agregar azúcar para reducir la sensación de acidez.

Expertos como Ferran Adrià y Samantha Vallejo Nágera cuestionan este recurso, según informó El Español. El azúcar no modifica la acidez del tomate, sino que cambia la percepción de su sabor. Por eso, una alternativa consiste en preparar un buen sofrito con ajo, cebolla y aceite de oliva y después respetar una cocción lenta.

Los ingredientes para preparar tomates fritos

  • 300 gramos de tomate natural triturado o tomate maduro.
  • 150 ml de aceite de oliva virgen extra.
  • 3 dientes de ajo.
  • 1 cebolla.
  • 50 ml de vino blanco.
  • Sal al gusto.

El secreto está en el sofrito

La preparación comienza con el ajo y la cebolla. Ambos deben cortarse en trozos pequeños para favorecer una cocción uniforme. Luego se colocan los 150 ml de aceite de oliva en una sartén o cazuela amplia, con el fuego bajo o medio bajo.

Se incorporan los tres dientes de ajo y la cebolla. La clave está en evitar que el ajo se queme, ya que podría aportar un sabor amargo. La cebolla necesita tiempo para ablandarse y adquirir un tono ligeramente caramelizado. Sus propios azúcares aportan un dulzor que ayuda a equilibrar el sabor del tomate.

El tomate frito requiere ajo, cebolla y aceite de oliva. Foto de archivo.

Samantha Vallejo Nágera recomienda sumar 50 ml de vino blanco cuando el sofrito ya está listo. Después de unos minutos, cuando el alcohol se haya evaporado, llega el momento de incorporar el tomate.

Una hora de cocción

La salsa necesita una temperatura baja y paciencia. El tomate debe permanecer en el fuego durante unos 50 o 60 minutos, con algunos movimientos ocasionales para evitar que se pegue.

Es crucial que el tomate se cocine a fuego lento. Foto ilustrativa Canva

A medida que pierde agua, la preparación gana espesor, intensidad y concentración. Una referencia útil consiste en esperar hasta que haya perdido cerca de un tercio de su volumen inicial.

El reconocido chef Ferran Adrià también aconseja añadir la sal hacia el final. La reducción concentra los sabores y una cantidad excesiva de sal al principio puede alterar el resultado.

Paso a paso

  • Paso 1:

Pela y pica los ajos y la cebolla en trozos pequeños.

Al añadior el ajo cortado, baja el fuego y deja que ablande. No dejes que se queme. Foto ilustrativa Canva

  • Paso 2:

Calienta el aceite a fuego suave. Añade el ajo y la cebolla y deja que se ablanden sin que el ajo llegue a quemarse.

  • Paso 3:

Incorpora el vino blanco y espera unos minutos hasta que el alcohol se evapore. Después añade el tomate.

  • Paso 4:

Mantén la salsa a fuego lento durante 50 o 60 minutos. Remueve de forma ocasional hasta conseguir una textura espesa.

Si quieres una textura fina en la salsa, tritúrala después.

  • Paso 5:

Añade la sal cuando la preparación esté casi lista. Si se busca una textura fina, tritura la salsa.

El resultado es un tomate frito con un sabor más redondo, sin necesidad de recurrir al azúcar. La combinación de ajo, cebolla, aceite de oliva y una cocción lenta permite reducir la sensación de acidez y obtener una salsa más untuosa.