Retirar un portaaviones nuclear de la Armada de Estados Unidos es mucho más complejo que llevarlo a un astillero y convertirlo en chatarra. El proceso exige desmontar sus reactores, retirar materiales radiactivos y cumplir con estrictos controles de seguridad, además de afrontar una operación que puede extenderse durante muchos años.
El caso del USS Enterprise es uno de los ejemplos más costosos. El primer portaaviones de propulsión nuclear de la Armada y el único construido con ocho reactores independientes dejó el servicio activo en diciembre de 2012 y fue dado de baja de forma oficial en febrero de 2017. Sin embargo, casi una década después todavía no terminó su desmantelamiento.
Según informó el medio especializado en la industria bélica 19FortyFive, la factura superaría los 1.430 millones de dólares. De ese total, 902 millones corresponden a la fase inicial de desactivación, 111 millones al almacenamiento durante años en el muelle y otros 418,5 millones a un contrato para completar el desmantelamiento. Esta última etapa está prevista hasta alrededor de 2030.
El costo supera tres veces el valor que tuvo la construcción del Enterprise en 1961, cuando la Armada pagó 451 millones de dólares por el buque, según 19FortyFive.
El próximo desafío de la Armada
El USS Nimitz representa el siguiente gran proyecto de este tipo. El portaaviones, primero de una clase que reúne diez buques, tiene dos reactores nucleares. La Armada retrasó su desmantelamiento hasta marzo de 2027 y ya destinó 95,7 millones de dólares para tareas de planificación y adquisición de materiales.
El caso del USS Enterprise es uno de los ejemplos más costosos. Foto: AP Photo/Steve Helber.
Además, el presupuesto fiscal de 2027 contempla 562 millones de dólares para su fase inicial de inactivación. Esa cifra no incluye todavía el costo total del desmantelamiento de los reactores ni del corte de la estructura del buque, según 19FortyFive.
Las estimaciones del sector sitúan el costo final en al menos 1.000 millones de dólares.
Por qué desarmar un portaaviones nuclear es tan caro
La diferencia con un portaaviones convencional está en sus reactores. Un buque impulsado por petróleo puede terminar en un desguace donde el acero recuperado permite compensar parte del trabajo. En uno nuclear, el gobierno mantiene la responsabilidad sobre los materiales radiactivos.
El USS Nimitz tiene dos reactores nucleares. EFE/ Comando Sur EEUU.
El primer paso exige retirar el combustible nuclear bajo estrictos controles. En el caso del Enterprise, sus ocho reactores hicieron que la operación resultara especialmente compleja. El Nimitz tiene dos, pero también requiere transporte especializado, blindaje y controles radiológicos, según 19FortyFive.
A esto se suma la limitada cantidad de astilleros estadounidenses con capacidad para realizar trabajos nucleares navales. Esas instalaciones ya tienen otras tareas relacionadas con submarinos y buques retirados.
Una operación que puede durar años
Los residuos radiactivos deben trasladarse a instalaciones autorizadas, como el complejo de Hanford, en Washington. Cada etapa requiere controles ambientales, documentación y coordinación entre distintas agencias.
El USS Nimitz mide 333 metros de eslora y 77 de ancho. Foto de archivo.
La Armada creó además una oficina específica para gestionar el retiro de los portaaviones nucleares que llegarán al final de su vida útil durante las próximas décadas.
Enterprise y Nimitz anticipan así un problema de largo plazo para Estados Unidos. A medida que los demás buques de la clase Nimitz abandonen el servicio, la Armada deberá afrontar operaciones similares, con costos que podrían alcanzar cientos o incluso miles de millones de dólares por unidad.
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