Rodolfo de Habsburgo había nacido para convertirse en emperador. Era el único hijo varón de José I y Sissi, estaba casado, tenía una hija y cargaba con el futuro de una de las familias reales más importantes de Europa. Pero nunca llegó al trono.
A los 30 años apareció muerto de un disparo en un pabellón de caza de Mayerling y, sobre la cama, encontraron también el cuerpo de su amante, la baronesa Marie von Vetsera.
La muerte de los dos fue vinculada rápidamente a un posible pacto entre amantes. Rodolfo atravesaba desde hacía años un fuerte deterioro personal y Marie había dejado cartas de despedida que demostraban que sabía que podía morir junto a él.
Sin embargo, poder reconstruir qué ocurrió realmente dentro de aquella habitación terminó siendo mucho más complicado. El cuerpo de la joven fue retirado casi a escondidas, la escena presentó contradicciones y los estudios realizados sobre sus restos décadas después ni siquiera pudieron establecer con certeza cómo había muerto.
La vida de Rodolfo había estado atravesada desde la infancia por una educación particularmente violenta. Para eliminar sus miedos, sus tutores llegaron a despertarlo con disparos debajo de la venta y someterlo a baños de agua helada. Los métodos funcionaron a la inversa, reforzando un carácter depresivo que lo acompañó gran parte de su vida.
Rodolfo de Habsburgo, tuvo una infancia muy difícil. Foto: elhistoricon
En 1881 se casó con Estefanía de Bélgica, que entonces tenía 17 años. Dos años después, nació Isabel, su única hija.
El matrimonio comenzó a deteriorarse entre las reiteradas infidelidades de Rodolfo y una enfermedad venérea que ambos contrajeron en 1886 y que dejó estéril a Estefanía. El heredero se distanció cada vez más de su esposa, comenzó a refugiarse en el alcohol y continuó relacionándose con otras mujeres.
El romance secreto que condujo a Marie hasta la muerte
Marie von Vetsera pertenecía a una familia acomodada que buscaba hacerse un lugar entre los círculos aristocráticos de Viena. Había sido educada en un internado nobiliario y su madre, Helene, organizaba reuniones y fiestas en las que presentaba a su hija ante hombres de la corte. Fue en una de esas celebraciones donde conoció a Rodolfo.
El vínculo avanzó rápido y a escondidas. Los encuentros discretos terminaron convirtiéndose en citas privadas dentro del Palacio Imperial de Hofburg y Marie -que tenía solo 16 años- parecía completamente entregada al afecto. Incluso, llegó a imaginar que podía desplazar a Estefanía y ocupar su lugar junto al heredero.
María von Vetsera nació en una familia acomodada. Foto: elhistoricon
Sin embargo, ella desconocía que al mismo tiempo, Rodolfo tenía una tercera relación paralela con la actriz Mitzi Kaspar.
Para enero de 1889, la relación había tomado otro tono. Rodolfo le regaló un anillo grabado con una inscripción que podía traducirse como "unidos por el amor hasta la muerte".
Ese mismo día, Marie redactó su testamento. El príncipe, por su parte, intentó conseguir la anulación de su matrimonio para casarse con ella, pero el pedido fue rechazado.
Algunas versiones históricas afirman que Rodolfo le habría comunicado que pensaba quitarse la vida y le preguntó si quería acompañarlo. Marie habría aceptado.
Pero ella posiblemente tampoco había sido la primera persona en recibir esa propuesta; también se dijo que el príncipe habría planteado anteriormente un pacto similar con la actriz, quien lo habría rechazado.
Las cartas que Marie escribió antes de morir son uno de los elementos más fuertes a favor de que conocía el plan.
A su madre le pidió perdón y aseguró que no podía resistir el amor que sentía por Rodolfo. También se despidió de sus hermanos y pidió ser enterrada junto a él.
Rodolfo hizo lo mismo con su familia. Le escribió a Sissi, a Estefanía y a su hermana Valeria antes de viajar a Mayerling.
La última noche en Mayerling
Rodolfo había organizado una partida de caza a finales de enero en Mayerling, el lugar que utilizaba como retiro y donde tenía habitaciones privadas. Dos días antes del encuentro comenzó a gestionar el traslado secreto de Marie.
El 28 de enero, la joven salió de su casa con la excusa de ir de compras. Una prima de Rodolfo la ayudó a encontrarse con el cochero personal del príncipe y, mientras Marie se dirigía hacia el punto acordado con su amante, su familia recibió la noticia de que había desaparecido. Desde ahí, los dos viajaron juntos hasta Mayerling.
Al día siguiente llegaron el Conde de Hoyos y Felipe de Sajonia para la partida de caza. Ninguno sabía que Marie estaba allí. Rodolfo alegó que estaba resfriado, canceló el plan y pidió que cerraran las ventanas que daban a la ruta para que el edificio parezca inactivo. Esa noche cenó con Hoyos y se retiró temprano.
El pabellón de caza de Mayerling, escenario de la tragedia. Foto: Dominio Público
A las siete y media de la mañana siguiente, Rodolfo salió de su habitación para pedirle a su ayudante de cámara, Johann Loschek, que retrasara el desayuno una hora. Después volvió a encerrarse.
Cuando llegó el horario acordado, Loschek golpeó la puerta insistente y reiteradamente sin recibir respuesta. Finalmente consiguieron entrar.
Rodolfo estaba muerto, sentado al borde de la cama y rodeado de sangre. Marie estaba tendida boca arriba sobre el colchón, con unas flores entre las manos. Cerca de la cama había un revólver que no habría pertenecido al príncipe.
La acción posterior terminó complicando cualquier intento de reconstruir la escena.
La presencia de Marie debía mantenerse en secreto y su cuerpo fue retirado de la escena antes de que pudiera hacerse una investigación judicial. Sus tíos fueron convocados para trasladarla hasta el cementerio del monasterio de Heiligenkreuz y su madre tuvo prohibido asistir al entierro.
Para evitar que alguien descubriera que estaban trasladando un cadáver, habrían vestido y sentado a Marie en el carruaje.
El cuerpo de Marie era un problema
La explicación que prevaleció sostuvo que Rodolfo había matado a Marie y después se había quitado la vida. La autopsia del príncipe, firmada por el doctor Hoffman el 1 de febrero, confirmó que había recibido un disparo en la cabeza.
Solo había un detalle. La bala había entrado por el lateral izquierdo y salido por el derecho, aunque Rodolfo era diestro.
A eso se sumó el testimonio de Frederick Wolf, hijo del carpintero que llegó a Mayerling para arreglar la habitación. Según su declaración, encontró muebles rotos, impactos de balas y rastros de sangre por distintos sectores. El estado de la habitación ameritaba reemplazar parte del piso de madera.
La habitación del príncipe en Mayerling. Foto: elhistoricon
Las contradicciones no tardaron en llegar a la prensa. El 4 de febrero, Le Figaro cuestionó abiertamente las explicaciones difundidas y publicó que en el Palacio Imperial "no quieren decir la verdad".
Dos días después, La Unión Católica de Madrid difundió otra versión: Rodolfo habría intentado terminar la relación con Marie y ambos, antes de la separación, decidieron morir juntos.
Durante la ocupación soviética de Austria, la tumba de Marie fue saqueada y el ataúd quedó destrozado. Cuando los monjes del monasterio empezaron a reparar los daños, años después, pudieron observar que en el cráneo no había orificios que justificaran un impacto de bala.
En 1959, el médico Gerd Holler consiguió autorización para examinarlos. Los huesos estaban desordenados, pero tampoco encontró señales de que un proyectil hubiera impactado en ellos. Sí detectó un traumatísmo en el cráneo, aunque no pudo determinar si pertenecía al momento de la muerte o había sido provocado durante el saqueo.
Holler consiguió acceder a un informe relacionado con la investigación realizada posteriormente en Mayerling. Según ese documento, el revólver encontrado en la habitación habría disparado una sola bala.
Sin un segundo proyectil que explicara la muerte de Marie, el médico propuso una nueva hipótesis. La joven pudo haber muerto accidentalmente durante un aborto y Rodolfo haberse quitado la vida después. Nunca pudo comprobarse.
El féretro de María Vetsera. Foto: elhistoricon
El cuerpo de Marie todavía tendría una última historia. En 1993, el empresario Helmut Flachsteiner abrió ilegalmente su tumba, robó los restos y los trasladó a Viena para realizar estudios privados.
Después, intentó vender el esqueleto y su historia a un periodista, pero fue detenido. El Instituto Médico Legal de Viena examinó entonces los restos y tampoco pudo determinar si el cráneo había recibido un disparo porque su estado ya era demasiado malo. Marie volvió a ser enterrada el 28 de octubre de ese año.
En 2015 apareció una pieza que parecía inclinar nuevamente la historia hacia el pacto. La Biblioteca Nacional de Austria encontró las cartas de despedida que Marie había escrito a su madre y sus hermanos. Los documentos confirmaron que sabía que podía morir junto a Rodolfo y que había aceptado acompañarlo.
Rodolfo tenía un disparo en la cabeza. Marie había dejado despedidas, pero nunca pudo determinarse científicamente cómo murió. Su cuerpo salió de Mayerling sin una investigación adecuada, saqueado, exhumado y manipulado tantas veces que cualquier posibilidad de obtener una respuesta definitiva se redujo cada vez más.
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