Emocionarse ante una canción, una boda familiar o una foto del pasado no necesariamente indica una pérdida de control. Distintas investigaciones muestran que con la edad puede cambiar la manera de experimentar simultáneamente la alegría y la tristeza.
Una canción que se escuchó cientos de veces de pronto provoca lágrimas. Una foto familiar genera una emoción difícil de definir. O durante el casamiento de un hijo o un nieto, la felicidad convive con cierta tristeza por el tiempo que pasó. Para algunas personas, estas situaciones parecen hacerse más frecuentes a medida que envejecen.
Llorar con mayor facilidad después de los 60 o 70 años puede interpretarse como una pérdida de control emocional. Sin embargo, investigaciones realizadas durante décadas muestran un panorama diferente: el envejecimiento puede estar acompañado por experiencias emocionales más complejas, en las que sentimientos positivos y negativos aparecen al mismo tiempo.
Los psicólogos utilizan el concepto de "patetismo" para describir esa combinación, que podría traducirse como una emoción agridulce o conmovedora: sentir felicidad y tristeza simultáneamente ante una experiencia significativa.
Llorar con mayor facilidad después de los 60 o 70 años puede interpretarse como una pérdida de control emocional.
Cómo cambian las emociones con la edad
Laura Carstensen, psicóloga de la Universidad de Stanford y una de las principales investigadoras del envejecimiento emocional, estudia desde hace décadas cómo se transforma la experiencia afectiva a lo largo de la vida.
En uno de sus trabajos clásicos, su equipo estudió a 184 personas de entre 18 y 94 años. Durante una semana, los participantes registraron varias veces al día las emociones que estaban experimentando.
Los investigadores encontraron que la edad estaba asociada con una experiencia emocional más diferenciada.
Los investigadores encontraron que la edad estaba asociada con una experiencia emocional más diferenciada. Las emociones negativas disminuyeron en frecuencia hasta aproximadamente los 60 años, mientras que los estados positivos intensos tendían a mantenerse durante más tiempo entre las personas mayores.
Investigaciones posteriores siguieron a participantes durante más de una década y encontraron que, con el paso de los años, la experiencia emocional tendía a ser más estable y aparecían con mayor frecuencia combinaciones de sentimientos positivos y negativos.
Qué son las emociones mixtas
Sentir alegría y tristeza al mismo tiempo puede parecer contradictorio, pero constituye un fenómeno estudiado por la psicología.
Sentir alegría y tristeza al mismo tiempo puede parecer contradictorio, pero constituye un fenómeno estudiado por la psicología.
Un trabajo publicado en 2008 en el Journal of Personality and Social Psychology examinó qué ocurría cuando las personas pensaban en finales significativos.
En uno de los experimentos, los participantes imaginaron estar por última vez en un lugar importante para ellos. Quienes fueron llevados a pensar en ese final experimentaron más emociones mixtas que quienes imaginaron simplemente encontrarse allí.
En otro experimento, los investigadores estudiaron las emociones de estudiantes universitarios durante su graduación. Cuando se les recordaba explícitamente que estaban viviendo el final de una etapa, aumentaba nuevamente la combinación de sentimientos positivos y negativos.
La conclusión fue que no hace falta ser mayor para experimentar esa sensación. La percepción de que algo valioso está terminando puede ser suficiente para provocar emociones agridulces.
Por qué estas emociones pueden aparecer más con los años
La teoría de la selectividad socioemocional, desarrollada por Carstensen, ofrece una explicación. Según este modelo, cuando las personas perciben que el tiempo futuro es amplio suelen otorgar mayor importancia a explorar, adquirir conocimientos y perseguir objetivos que producirán beneficios posteriormente.
A medida que la percepción del tiempo cambia, ganan peso los objetivos relacionados con el presente y con aquello que tiene un significado emocional inmediato. Las relaciones cercanas y las experiencias consideradas importantes pueden adquirir mayor prioridad.
Al mismo tiempo, aumenta la experiencia de finales: jubilaciones, hijos que abandonan el hogar, pérdidas de familiares o amigos y cambios en las propias capacidades. Una reunión familiar puede producir felicidad y, simultáneamente, recordar a quienes ya no están.
Eso ayuda a explicar el "patetismo": la conciencia de que un momento agradable es limitado puede aumentar su valor y, al mismo tiempo, introducir tristeza.
Qué ocurre frente a una situación triste
Otro estudio comparó las respuestas espontáneas de 71 adultos jóvenes y 44 adultos mayores después de mostrarles fragmentos de películas tristes.
Los mayores mostraron una reacción negativa más intensa, pero también una mayor coexistencia de emociones positivas y negativas. Además, fueron capaces de recuperarse de esa reacción emocional. Los resultados cuestionan la idea de que reaccionar con mayor intensidad implique necesariamente una menor capacidad para regular las emociones.
De todos modos, la evidencia científica sobre envejecimiento y regulación emocional no permite una conclusión única. Una revisión publicada en Perspectives on Psychological Science señala que los adultos mayores suelen informar un bienestar emocional elevado, pero los estudios sobre si regulan mejor sus emociones arrojan resultados diferentes según la situación y la estrategia utilizada.
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