En una entrevista concedida este miércoles al presentador conservador Glenn Beck en The Glenn Beck Show, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que apoyaría "absolutamente" una prohibición total de la ley islámica (Sharia) en territorio estadounidense. El mandatario sostuvo que la aplicación de este código religioso atenta contra la soberanía judicial del país y argumentó que su postura responde a una cuestión de "sentido común, no de ideología".
"Focos" de ley Sharia y la advertencia sobre Europa
Durante el intercambio, Beck alertó sobre la existencia de supuestos "enemigos internos" y cuestionó al presidente sobre la posibilidad de decretar una restricción explícita. Trump respondió afirmativamente y aseveró que ya existen sectores dentro de los Estados Unidos donde se practican estas normas: "Sobre la ley islámica, diría sin duda que no se aplica a este país. Y sí que existen focos de ello, como bien sabes. Donde lo vemos, lo quitamos, y hay que quitarlo".
Trump: "I would absolutely prohibit the Sharia Law thing. It is happening in this country a little bit, and where we see it, we take it out... We have one system." pic.twitter.com/K7e4fA4hH3
— Open Source Intel (@Osint613) August 26, 2026
Para justificar su postura, el jefe de Estado citó a las principales capitales europeas como un espejo en el que Estados Unidos no debe mirarse. "Vas a Londres, vas a París, y es casi como una segunda vida. Es ridículo. Nosotros tenemos un sistema excelente; a veces es muy frustrante, pero es el mejor que existe", enfatizó, aunque no presentó pruebas ni ejemplos concretos de tribunales o enclaves bajo la ley islámica dentro de suelo estadounidense.
El vacío legal y el choque con la Primera Enmienda
A pesar de la contundencia de sus declaraciones, Trump no especificó la vía legal mediante la cual pretendería implementar dicha prohibición, dejando en el aire si recurrirá a una orden ejecutiva o si respaldará iniciativas en el Congreso. En octubre de 2025, el Senado recibió el proyecto de ley Preservación de una América Libre de la Sharia, el cual busca denegar visados y beneficios migratorios a quienes promuevan la ley islámica, aunque la propuesta no contempla una prohibición generalizada sobre prácticas religiosas a nivel nacional.
Especialistas en derecho constitucional señalan que cualquier intento del Ejecutivo por vetar o perseguir prácticas religiosas específicas chocaría de frente con la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, la cual garantiza la libertad de culto y prohíbe explícitamente que el gobierno federal establezca o persiga una religión oficial. Asimismo, el Artículo VI de la Carta Magna ya determina que la Constitución y las leyes federales son la norma suprema del país, imposibilitando la validez jurídica de cualquier código religioso paralelo.
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