El Ejército de Estados Unidos establece un límite de referencia para sus nuevos reclutas a partir de su capacidad cognitiva. Según explicó el catedrático de Psicología Roberto Colom, las Fuerzas Armadas no incorporan a personas con un cociente intelectual inferior a 83, debido al riesgo que pueden representar sus decisiones ante situaciones de combate.
Colom hizo referencia a este criterio durante una entrevista en el pódcast ViOne, donde explicó la relación entre la capacidad intelectual y el desempeño de los soldados en escenarios de alta exigencia. De acuerdo con su explicación, el objetivo no se trata solo de garantizar que un militar pueda aprender instrucciones, sino también de que tenga recursos para actuar cuando las circunstancias no permiten seguir órdenes precisas.
U.S. Army Tests HABs at 21 km for Intelligence and Communications https://t.co/DRIJxmgsBQ
— Emin Bred (@emin_bred) August 24, 2026
En una situación de combate, una parte importante de las decisiones debe tomarse de manera autónoma. Los soldados pueden encontrarse ante circunstancias imprevistas durante su entrenamiento y deben evaluar con rapidez qué hacer. En ese contexto, la posibilidad de cometer un error adquiere una importancia particular.
Según el especialista, las personas con puntuaciones más bajas de CI pueden presentar mayores dificultades para procesar información compleja, anticipar las consecuencias de una acción y responder de manera eficaz ante escenarios desconocidos. Para Colom, esas diferencias no implican una incapacidad absoluta, pero sí pueden elevar de forma estadística la probabilidad de errores.
Colom partició en el pódcast ViOne. Foto: captura YouTube @ViOne.
El valor de 83, sin embargo, no debe interpretarse como una cifra rígida. El propio catedrático aclaró que una medición de este tipo debe entenderse dentro de un rango de confianza. Además, no se trata de un test común de IQ, sino de parámetros equivalentes elaborados por especialistas. Aun así, sostuvo que la evidencia disponible permite considerar ese nivel como una referencia operativa para determinar la aptitud de los candidatos.
Un espacio de defensa cada vez más complejo
El planteo adquiere relevancia por las características actuales de la actividad militar estadounidense. El Ejército ya no concentra sus desafíos únicamente en los enfrentamientos convencionales. La ciberseguridad, los drones, la inteligencia artificial, el espacio y la guerra electrónica forman parte de un escenario de defensa cada vez más complejo.
La capacidad de adaptación, por lo tanto, ocupa un lugar central. En determinados contextos, un soldado puede necesitar comprender rápidamente una situación, valorar sus posibles consecuencias y tomar una decisión sin contar con una instrucción específica.
La explicación de Colom apunta precisamente a ese punto. El criterio relacionado con el cociente intelectual no supone que una persona por debajo de ese nivel carezca de capacidades, sino que, dentro de una institución donde una decisión equivocada puede tener consecuencias irreversibles, un mayor riesgo estadístico puede convertirse en un factor determinante para el proceso de selección.
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