Cuando un aerogenerador llega al final de su vida útil, casi todos sus componentes encuentran un destino. El acero de la torre, el cobre y otros materiales tienen valor para la industria del reciclaje. Las palas, en cambio, representan uno de los mayores problemas por su composición y por la dificultad que implica procesarlas. Un grupo de ingenieros encontró una solución inesperada. En lugar de destruirlas, las convirtió en vigas para puentes peatonales.

Las palas están fabricadas con fibra de vidrio y resina polimérica, una combinación diseñada para soportar condiciones extremas durante décadas. Esa resistencia, fundamental para su función original, dificulta su reciclaje. Triturarlas, separar sus componentes o eliminar la resina mediante procesos industriales puede costar más que el valor de los materiales recuperados.

La alternativa consiste en aprovechar precisamente esas propiedades. Una pala tiene una estructura larga, hueca y cónica, con refuerzos internos capaces de soportar grandes cargas. Para los ingenieros, esas características permiten utilizarla como una viga sin necesidad de fabricar una pieza nueva.

Mover una pala de 3.175 kilogramos de Colorado a Atlanta

En Atlanta, el Beaverbrook Park cuenta con el primer puente peatonal de Estados Unidos construido a partir de una pala eólica fuera de servicio. La estructura abarca 49 pies y funciona para cruzar un arroyo usando una antigua pala SGRE B49.

El primer puente de EEUU construido con palas eólicas. Se encuentra en Beaverbrook Park, Atlanta, Georgia. Foto Re-Wind USA/ Georgia Tech

Este proyecto fue desarrollado en colaboración con el Instituto de Tecnología de Georgia junto a la Re-Wind, que encabeza una innovadora tendencia global que busca reutilizar componentes difíciles de reciclar y darles una segunda vida útil en la infraestructura urbana.

Como casi todo en Estados Unidos, las palas de los aerogeneradores son más grandes que sus homólogas europeas. "La pala de 15 metros pesa alrededor de 3.175 kilogramos, por lo que trasladarla desde su ubicación original en un parque eólico de Colorado hasta un parque público de Georgia no fue tarea fácil", señalaron desde el Instituto de Tecnología de Georgia.

“Básicamente, tuvimos que diseñar todo el sistema estructural del puente desde cero, ya que los códigos de construcción y puentes vigentes no ofrecen mucha información sobre los materiales compuestos utilizados en las palas de las turbinas eólicas ni sobre su reutilización adaptativa en nuevas construcciones”, señaló el estudiante de ingeniería Gabriel Ackall.

La pala de 15 metros pesa alrededor de 3.175 kilogramos y tuvo que ser trasladada de Colorado a Atlanta para el proyecto. Foto Georgia Tech/Allison Carter

A pesar del éxito en Atlanta, esta solución aún enfrenta desafíos técnicos: la forma única de cada pala dificulta la estandarización y los códigos de construcción vigentes no contemplan de manera específica este tipo de vigas.

Aunque no resolverán por completo el problema mundial de los residuos eólicos, estos proyectos han demostrado exitosamente que las palas pueden caracterizarse, someterse a pruebas de resistencia, certificarse y transformarse en nuevas estructuras funcionales.

Los puentes en Europa que sirvieron de inspiración

Uno de los primeros ejemplos apareció sobre el río Szprotawa, en el oeste de Polonia. El proyecto permitió construir un paso para peatones y ciclistas con palas retiradas de servicio. El desarrollo contó con la participación de una empresa de reciclaje y una universidad técnica de Rzeszów, después de tres años de trabajo.

Varios puentes construidos con palas eólicas ya están funcionando. Foto: captura https://pureadmin.qub.ac.uk/.

Otro puente apareció en Cork, Irlanda, sobre el antiguo trazado ferroviario de la vía verde entre Midleton y Youghal. La estructura tiene una longitud de poco menos de cinco metros y cuenta con elementos de acero galvanizado. Su diseño permite el paso de peatones y también de vehículos destinados al mantenimiento y a emergencias.

En Draperstown, Irlanda del Norte, otro proyecto utilizó palas procedentes de una pequeña turbina Nordex N29 de principios de los años noventa. La estructura posee vigas y una plataforma de madera, según informó EcoPortal. Los ensayos sometieron el puente a una carga de 36 toneladas de bloques de hormigón. La estructura cedió unos ocho milímetros en el centro, sin presentar desgarros ni separación de sus capas.

En Draperstown, Irlanda del Norte, el proyecto utilizó palas procedentes de una pequeña turbina Nordex N29.Foto: captura https://pureadmin.qub.ac.uk/.

El puente de Draperstown requirió menos de 15.000 dólares, mientras que el de Cork tuvo un costo cercano a los 25.000 dólares. Ambos proyectos presentaron ventajas frente a alternativas comparables de acero en términos de impacto durante su ciclo de vida.

Los proyectos, aunque sigue en desarrollo, demostraron que un componente considerado difícil de reciclar puede someterse a pruebas, certificarse y reutilizarse en nuevas estructuras.