"River volvió a ser River", es uno de los latiguillos que caracteriza a Rodolfo D' Onofrio, considerado por muchos como el mejor presidente de la historia del club de Núñez. El hombre del sweater rojo en los hombros fue gestor del ciclo de Marcelo Gallardo como DT, una etapa imborrable que fue tan gloriosa que hizo olvidar el momento más duro de la institución, el descenso de 2011.

A principios de agosto, el mismo D'Onofrio, ya alejado de la política del club, dio una entrevista en la que le dio su apoyo a Eduardo Coudet, que en marzo reemplazó al Muñeco, y dejó otra frase que envejeció demasiado rápido y demasiado mal: "Esto es River, esto no es como otros clubes que echan técnicos cada seis meses", disparó.

Su mensaje, con cierto tono de chicana, no le escapaba a la verdad. El respeto por los proyectos y la continuidad de los entrenadores fue una saludable característica del River reciente. Sin embargo, el Chacho terminó de chocar la Ferrari, a pesar de recibió refuerzos por más de 70 millones de dólares: no levantó en el Clausura, quedó eliminado de la Copa Sudamericana y decidió renunciar.

De esta manera, River cerrará el 2026 con un interinato de Leonardo Ponzio que se parece más a una pasantía porque será su primera experiencia al frente de un equipo y durará hasta diciembre, con posibilidad de extenderlo un poco más si el balance es favorable. El desafío es grande pero no imposible.

Ponzio, el ídolo de River que vuelve como DT.

Serán 10 partidos los del excapitán en los que necesitará sumar puntos para clasificar a las copas del año próximo, y (de paso) tratar de dar pelea tanto en los playoffs del Clausura como en la lucha de la tabla anual. El fixture que le espera tiene pruebas de todo tipo: Banfield en el Sur; Independiente Rivadavia como local; Atlético en Tucumán; Huracán en el Monumental; Sarmiento en Junín; Estudiantes de Río Cuarto en el Monumental; Belgrano en Córdoba, Racing en Núñez; Boca en la Bombonera y Aldosivi en Mar del Plata.

Pero volviendo a la cuestión de los proyectos, la sucesión de Gallardo-Chacho-Ponzio en esta temporada deja un dato llamativo: River tendrá tres técnicos en el mismo año por primera vez en mucho tiempo, 16 años después del nefasto 2010 que derivó en el momento que nadie quiere recordar. En aquel tramo se combinaron los ciclos de Leonardo Astrada, Ángel Cappa y Juan José López, quien casualmente también oficiaba de interino.

Uno de los últimos partidos de Astrada en River: derrota 2-0 contra el Boca de Alves. Foto: AP Photo / Jorge Araujo.

"Me despidieron por una decisión dirigencial, yo quería seguir", se quejó el Negro Astrada en abril de ese año, enojado por la decisión que había tomado el por entonces presidente, Daniel Passarella. Sonaba como reemplazo un tal Ramón Díaz, pero en Núñez apostaron por Cappa, quien un año antes se había lucido al frente del Globo.

Cappa tuvo un gran arranque en River pero se fue apagando. Foto: DYN / Pablo Molina.

La aventura de don Ángel en River duró apenas 18 partidos, en los que cosechó un 50 por ciento de los puntos, pero se cortó en noviembre tras siete encuentros consecutivos sin victorias. Su reemplazo fue Jota Jota, quien debutó ganándole a Boca en el Monumental y llegó a diciembre con un promisorio saldo de cuatro victorias, un empate y una derrota. Lo que vino después ya es historia conocida.

Juan José López se ganó el puesto en su debut, ganándole a Boca. Foto: AFP Photo / Alejandro Pagni.

River volvió a ser River en 2012, bajo el mando de Matías Almeyda, y después se fueron sucediendo Ramón Díaz (2012-2014), Marcelo Gallardo (2014-2022) y Martín Demichelis (2022-2024), hasta que el Muñeco escuchó el llamado de los hinchas y regresó a casa para completar un segundo ciclo que terminó siendo una decepción.

Más allá de la particularidad estadística, el escenario de 2026 es completamente distinto al de aquellos años oscuros. El club posee un plantel de lujo, a la altura de los mejores del continente, y una economía floreciente que le permite seguir creciendo e invirtiendo de cara al futuro, por ejemplo ampliando y modernizando su estadio. "De esto se sale ganando, porque esto es fútbol", otra de las frases de D'Onofrio, que hoy toman forma de mandato.