Dos cifras, las dos con varios ceros, sirven para ilustrar cuáles son los sectores que ganan y los que pierden, al filo de cumplirse tres años del gobierno de Javier Milei:

  • La producción de petróleo ya roza el millón de barriles por día, con datos al mes de julio. Vaca Muerta representa 70% de esa producción.

  • La industria textil perdió 27.000 puestos de trabajo registrados desde diciembre de 2023.

“Durante años, la discusión energética argentina giró en torno al abastecimiento invernal, las importaciones de gas y gasoil y su impacto sobre las divisas", dijo Mariángel Ghilardi, responsable de análisis sectorial de la consultora Abeceb. "La maduración de Vaca Muerta corrió ese eje de manera gradual, primero sustituyendo importaciones y luego generando saldos exportables".

El cambio se observa con claridad en el petróleo, que alcanzó en julio un récord de 914 mil barriles diarios de producción, creció un 17,2% i.a. en el primer semestre del año y con el no convencional en el 70% del total. "La expansión se concentra en el shale neuquino, mientras las cuencas convencionales continúan declinando”, agregó Ghilardi.

Desde la Federación de Industrias Textiles (FITA), en tanto, detallaron cómo está hoy uno de los sectores más castigados del actual modelo.

“Entre diciembre de 2023 y mayo de 2026, las estadísticas oficiales muestran que el sector textil-confección perdió alrededor de 27 mil puestos de trabajo registrados. Al desagregar por actividad, fue el segmento textil, más que el de indumentaria, el que concentró las mayores caídas”, dijeron fuentes de la entidad que preside Luis Tendlarz.

El informe de actividad de la Unión Industrial (UIA) confirmó esta semana que esa caída de los textiles continuó profundizándose durante el primer semestre del año.

La actividad industrial en su conjunto acumula en los primeros siete meses del año una baja de 2% frente al mismo período de 2025 y está 10% por debajo de los niveles de 2022 y 2023, señaló el Centro de Estudios (CEU) de la entidad fabril.

El sector más castigado, dentro de esa caída general, es el textil. "La producción de prendas de vestir, cuero y calzado en el primer semestre cayó 14% interanual y continúa ubicándose entre los sectores de peor desempeño de la industria”, agregó el informe del CEU.

Entre esas dos puntas o dos velocidades como se viene diciendo se mueve hoy la actividad económica, que crece pero de manera más atenuada: el PBI que se había expandido más de 6% hasta el primer semestre del año pasado, atenuó su crecimiento hasta un magro 1,5% interanual en el segundo trimestre de este año. La inversión, tanto pública como privada, ronda 16% del PBI contra 20% de Brasil o 26% de Chile (ver página 5).

¿Hay margen para que las actividades hoy más postergadas como la industria, el comercio y la construcción puedan recuperar terreno en los meses electorales que se avecinan? ¿O ese esquema de "dos velocidades" seguirá incrementando su brecha?

"No va a desaparecer la industria textil. Se concentrará, quedarán menos jugadores, tendrán una escala distinta", agregó Dante Sica, ex ministro de Industria y fundador de Abeceb. "Y se debería potencia a la Argentina, no puede ser que no potencie moda como tiene el modelo español. Con un modelo con mucho diseño mucho, mucho más fuerte, con marcas exportando a la región".

Sin embargo para Sica la novedad que traerá el año próximo en materia económica no estará focalizada en la actividad industrial, sino en el sector al que se lo lo suele denominar industria de industrias: la construcción.

“Para mí la construcción va a ser un gran ganador de este modelo, es un ganador retrasado”, dijo Sica. “Argentina está crujiendo por la falta de infraestructura".

Para el ex funcionario y actual consultor hay una demanda contenido de obras que se podría traducir en un fuerte incremento de la actividad a partir de 2027. "Las mineras están saliendo a contratar caminos, están saliendo a contratar redes eléctricas que en los últimos 20 años no crecieron. Hay una demanda, hay una necesidad de expansión que recién va a poder ser cubierta a partir de las licitaciones del Gobierno para los corredores viales. Todo lo que es construcción de infraestructura va a volar: se necesita en Bahía Blanca, en San Juan, para sacar un caño para llevar gas a Brasil, para llevar gas al Norte. Va a haber un movimiento muy fuerte".

Los indicadores industriales asociados a la construcción muestran que el sector atraviesa uno de sus momentos históricos más bajos. Según el CEU, los despachos de cemento acumulan una caída interanual de 3% en los primeros siete meses de 2026, que se profundiza a -24,9% en comparación con igual período de 2022. Lo mismo ocurre con la venta de insumos para la construcción en general, el denominado Indice Construya: se mantuvo casi estable en los primeros siete meses del año (un retroceso de 0,6%) pero cae 30,2% cuando se lo compara contra las ventas de 2022.

La otra pata de la construcción es el sector privado, para el cual el Gobierno anunció un esquema de financiamiento basado en el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de ANSeS (FGS), con licitaciones por $2 billones con los bancos para dar un colchón a los plazos de los depósitos (entre 1 y 5 años) con la condición de que esos fondos sean destinados por las entidades financieras a ofrecer préstamos con una tasa máxima para vivienda a plazos de hasta 30 años. La primera licitación es por 200.000 millones de pesos y arranca esta semana.

"Para la construcción privada no hay una discusión sobre los precios, porque el comprador que hay ahora es el comprador genuino que avala el precio y lo que necesita es financiamiento", agregó Sica. "Veníamos acostumbrados a un mercado inmobiliario que funcionaba como reserva de valor, con gente que construía a 600 dólares "blue" el metro cuadrado gracias a la brecha cambiaria y vendían a 2.500 dólares. Y el que les compraba no era para irse a vivir, era alguien que tenía renta agropecuaria o de otro sector que buscaba preservar el valor de su renta. En vez de ponerlo en su empresa lo ponía en un departamento en Caballito, o en Puerto Madero o en Vicente López".

De cara a 2027, Ghilardi apuntó que el petróleo "se convirtió en el principal producto individual de exportación del país" y que las ventas de combustibles y energía crecieron principalmente por mayores volúmenes. "Con la producción en expansión, la principal restricción se desplaza hacia la capacidad de evacuación y exportación. La entrada en operación de nueva infraestructura condicionará cuánto de esa producción podrá volcarse a los mercados externos y permitiría acercar el superávit energético a 13.000 millones de dólares en 2027".

Para el sector textil, el año electoral no ofrece en cambio un horizonte de mejora. "En el contexto actual, resulta difícil elaborar una proyección certera sobre lo que vaya a suceder. No obstante, esperamos que la agenda del Estado nacional continúe considerando los factores que hoy condicionan el empleo y el nivel de actividad", afirmaron desde la FITA, donde el reclamo está focalizado en lo que desde la UIA suelen denominar nivelar la cancha.

"Por ejemplo, cuestiones como la carga impositiva, el costo energético y las prácticas comerciales desleales requieren una evaluación sostenida y orientada a alcanzar soluciones efectivas que permitan compatibilizar los objetivos fiscales con la recuperación del sector", agregaron en la entidad textil. "En la medida en que ello se concrete, el 2027 podría constituir un período donde la probabilidad de mejora de los indicadores sectoriales aumente. De lo contrario, la tendencia observada durante 2026 podría sostenerse o incluso profundizarse".