Durante más de un siglo, encontrar un alce en estado salvaje en Kentucky era prácticamente imposible. La especie había desaparecido del estado durante el siglo XIX por la caza excesiva y la transformación de su hábitat. Pero a fines de la década de 1990 comenzó un experimento que terminaría produciendo uno de los programas de recuperación de fauna más importantes del este de Estados Unidos.

Entre 1997 y 2002, el Departamento de Pesca y Vida Silvestre de Kentucky trasladó 1.541 alces procedentes de Arizona, Kansas, Nuevo México, Dakota del Norte, Oregon y Utah. Los animales fueron liberados principalmente en el sudeste del estado, una región históricamente vinculada con la minería de carbón.

Más de dos décadas después, la población ronda los 13.000 ejemplares y es considerada la mayor manada silvestre al este de las Montañas Rocosas.

Una de las claves estuvo precisamente en un paisaje que había sufrido una profunda transformación: las antiguas minas a cielo abierto recuperadas ofrecían grandes extensiones de pastizales adecuados para los alces.

Por qué los alces habían desaparecido de Kentucky

Los alces son originarios de Kentucky, pero la expansión humana, la pérdida de hábitat y especialmente la caza terminaron eliminando la población local durante el siglo XIX.

La subespecie conocida como alce oriental se extinguió por completo, por lo que los ejemplares utilizados en el programa moderno pertenecen a poblaciones occidentales de Cervus canadensis.

La posibilidad de recuperarlos comenzó a tomar forma en la década de 1990. Un estudio de viabilidad determinó que el sudeste de Kentucky podía sostener nuevamente una población y el proyecto recibió apoyo financiero de organizaciones como la Rocky Mountain Elk Foundation.

En diciembre de 1997 llegaron los primeros animales. Con el tiempo, el área de recuperación quedó establecida en 16 condados de la región de Cumberland Plateau.

La posibilidad de recuperar la especie en la zona comenzó a tomar forma en la década de 1990. Captura YouTube

Las antiguas minas crearon un hábitat inesperado

El éxito del proyecto tiene una explicación particular. Gran parte de los Apalaches está cubierta por bosques y presenta un terreno montañoso, mientras que los alces necesitan también espacios abiertos donde encontrar pastos para alimentarse.

Décadas de minería superficial habían modificado algunas zonas del este de Kentucky. Después de la extracción del carbón, las compañías debían estabilizar y revegetar los terrenos. Muchas superficies terminaron convertidas en áreas relativamente planas cubiertas de hierbas.

Un estudio publicado en Wildlife Biology ya había observado este fenómeno durante los primeros años del programa.

Los alces en la zona de Estados Unidos. Captura YouTube

Los investigadores determinaron que la minería y posterior recuperación habían transformado alrededor del 20% del área utilizada por los alces estudiados en mesetas y pastizales de pendientes suaves.

Los animales encontraron así una combinación favorable: espacios abiertos para alimentarse y bosques cercanos que proporcionaban cobertura y zonas para las crías.

Esto no significa que la minería haya restaurado el ecosistema original. Las superficies recuperadas son paisajes profundamente modificados por la actividad humana. Sin embargo, esas condiciones terminaron siendo aprovechadas por una especie adaptada a consumir pastos.

No significa que la minería haya restaurado el ecosistema original. Captura YouTube

De 1.541 ejemplares a una población de alrededor de 13.000

La cantidad de animales trasladados también resultó decisiva. En lugar de establecer una población pequeña, Kentucky recurrió a más de 1.500 ejemplares provenientes de seis estados, lo que además permitió incorporar diferentes orígenes genéticos.

La población aumentó rápidamente. Los alces encontraron abundante alimento, inviernos menos rigurosos que en algunas regiones occidentales y pocos grandes depredadores.

Kentucky incluso comenzó a autorizar nuevamente su caza en 2001, cuando todavía continuaban las liberaciones. El número de solicitudes para conseguir uno de los permisos llegó posteriormente a decenas de miles por año.

La población de alces llega a 13.000 ejemplares. Captura YouTube

Kentucky terminó enviando alces a otros estados

El crecimiento fue tan importante que Kentucky pasó de recibir animales a proporcionarlos para otros proyectos de recuperación en el este de Estados Unidos, incluidos programas en estados como Virginia y Wisconsin.

En 2023, The Wildlife Society otorgó al Departamento de Pesca y Vida Silvestre de Kentucky su Wildlife Restoration Award por el trabajo realizado.

Un alce adulto. Captura YouTube

El caso dejó un resultado difícil de anticipar cuando comenzó el programa en 1997: una especie ausente de Kentucky durante más de un siglo encontró condiciones para multiplicarse precisamente en algunos de los terrenos más transformados por la actividad minera del estado.