Elvis Presley y Dolly Parton. Los dos mayores ídolos de la música popular de los Estados Unidos cuentan una historia de encuentros y desencuentros. El capítulo más conocido es el de la “opus magna” de Dolly, I will always love you. La que Elvis quiso cantar, pero ella no le cedió los derechos de autor, como pretendía Tom Parker, el representante del rey del rock. Frustración. Pero...
La jugada le salió bien: cuando Whitney Houston la interpretó y la hizo famosa en El guardaespalda (actuación imponente con Kevin Costner), Dolly se hizo definitivamente millonaria. Pero ahora que emprendió su viaje al "más allá" (murió el martes pasado, a los 80 años), se está escribiendo una nueva página de esta historia.
Ambos volaron muy alto, partiendo de distintos aeropuertos. Los aeropuertos suelen ser la primera página del libro con el que una ciudad se presenta al mundo.
Oriunda de Nashville, en el estado de Tennessee, donde las autopistas parecen partituras y la vida se canta guitarra en mano, decidir qué nombre grabarán las terminales aéreas se ha convertido en un fascinante espejo de los vaivenes culturales, la política, el deporte y los negocios.
FILE - Dolly Parton performs on NBC's "Today" show in New York on May 13, 2014. (Photo by Charles Sykes/Invision/AP, File)
La propuesta formal para renombrar el Aeropuerto Internacional de Nashville en honor a Dolly Parton reavivó un debate ya que Memphis, la ciudad en la que creció y brilló Elvis Presley, el rey del rock, ya transitó con heridas, y muchos millones corporativos a cuestas.
La iniciativa de Nashville llega arropada por una profunda marea de fervor popular para celebrar el legado de la gran artista. Con una petición ciudadana que reunió más de 150.000 firmas bajo la genial promesa de que los viajeros puedan decir que están "Departin' from Parton" (Partiendo de Parton), la idea nació originalmente en los círculos locales como un escudo de resistencia frente a un polémico proyecto de ley que pretendía bautizar la terminal en honor al presidente Donald Trump. Entronizar a Dolly busca proyectar unidad, amabilidad y filantropía.
Sin embargo, las frías reglas de la autoridad aeroportuaria exigen que una figura debe llevar al menos dos años fallecida antes de prestar su nombre a las pistas, un bache burocrático que colisiona de frente con el clamor del estado.
Apenas se cooció la noticia de su muerte, Dolly fue homenajeada en todas sus formas. Fue mucho más que una gran cantante de country. ¿Ganará la burocracia?
Tras las pistas de Elvis
Esta encrucijada institucional evoca inevitablemente la historia del Aeropuerto de Memphis. Estuve allí en 1983, y me sorprendió el enorme mural con la foto de Elvis alertando que llegábamos a la capital mundial del rock and roll. Pero durante décadas, melómanos del mundo se han preguntado por qué la cuna del rock and roll jamás llamó a su aeropuerto Elvis Presley. A pesar de la presión de los fanáticos del "Rey", la administración local optó históricamente por el pragmatismo corporativo, rebautizando recientemente la terminal como Frederick W. Smith International Airport.
Para Memphis, el peso económico terminó ganándole la partida al misticismo. Fred Smith, el titánico fundador de Federal Express, no sólo puso a la ciudad en el mapa logístico global, sino que se convirtió en su benefactor definitivo. La simbiosis entre el dinero y el orgullo regional se vive de manera vibrante: este fin de semana los 30 mejores golfistas del planeta disputan el prestigioso Tour Championship de la PGA, la gran final de los playoffs de la FedEx Cup.
Elvis Presley murió el 16 de agosto de 1977 y sus fans, y los melómanos en general, no lo olvidan. Pero el aeropuerto de Memphis se le niega.
El ganador sumará 10 palos verdes a los 14 de hierro y composites que lleva en la bolsa. Es el clímax de un imperio deportivo y filantrópico que Smith construyó inyectando cientos de millones de dólares en la comunidad, financiando desde el hospital infantil St. Jude hasta torneos mundiales.
Ante semejante despliegue de millones y desarrollo, la nostalgia por Elvis tuvo que ceder el cielo de la ciudad.
Aun así, la memoria cultural de los pasajeros es persistente y caprichosa. Ya no está el mural con la gigantografía de Elvis. Tras una masiva remodelación, ese espacio nostálgico dio paso a una polémica obra contemporánea del fotógrafo Tommy Kha, de origen asiático, quien se autorretrató con el traje del Rey. La pieza incomodó a los sectores conservadores, fue retirada en secreto por las autoridades del aeropuerto y finalmente repuesta ante el escándalo público por censura en las redes sociales.
Tanto Memphis como Nashville demuestran que los ídolos populares de Tennessee operan en una ensalada policromática donde la política, la música y el deporte se cruzan constantemente. Mientras Memphis confinó a Elvis a las tiendas de recuerdos para priorizar los aviones de carga y los campos de golf de Fred Smith, Nashville se debate hoy entre abrirle paso a la inmortalidad de Dolly Parton o ampararse en las normativas burocráticas.
La música construyó la identidad de este estado sureño; allí brotaron el rock y el country. Quizá hoy, desde su encuentro en la alturas, Elvis esté cantando I Always Love You frente a Dolly, abrazada con Whitney Houston.
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