"Esto está en juicio", gritó Moises Nacca (52), de la sinagoga Shuba Israel de Flores, el vocero autoproclamado de un conflicto que tuvo una pausa, pero que parece lejos de resolverse.
"Yo fui a la Justicia y ya me di cuenta de que ellos vendieron la propiedad (de manera) ilegal, enseguida me di cuenta porque yo tengo la chispa de Dios divina, tuve una ayuda de Dios que me vino y yo dije: no, esto habrán hecho algún movimiento malo", intentó explicar Nacca sobre la comercialización de un inmueble ante las cámaras, los curiosos del barrio y los comerciantes que presionaban para poder abrir sus locales.
En el templo, ubicado en Helguera 270, había unas 25 personas que se atrincheraron, según explicaron a Clarín. Toda la cuadra estaba cerrada con vallas y policías que custodiaban el ingreso, aunque nadie parecía entender bien qué estaba pasando.
"Encima que la cosa está mal, no podemos trabajar. Nos mata un día cerrados, queremos abrir aunque sea para recuperar medio día", se quejó una comerciante que no pudo llegar a su negocio de venta de telas por el operativo. Y sumó: "Me llamaron de la alarma, no sé lo que está pasando ahí".
Los comerciantes enojados fueron un actor más de una mañana de tensión en esta cuadra de Flores.
Finalmente el desalojo se canceló por orden judicial. Foto Santi García Díaz
Todo empezó alrededor de las 7 de la mañana y los pocos que llegaron a ingresar abrieron sus negocios, pero tampoco pudieron vender nada ante los impedimentos de circulación. "Cuando hay conflictos con los comerciantes no viene nadie acá, no nos dejan trabajar, nos multan por todo y encima no podemos pasar a nuestros negocios", se quejaba otro frente a la línea de policías que esperaba órdenes del juzgado.
"Es un desalojo en un juicio civil por una disputa entre dos grupos de fieles. Fue dispuesto por el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N° 99 a cargo Camilo Almeida Pons en relación al expediente N° 65521/2026", explicaron fuentes del Ministerio de Seguridad porteño consultadas por Clarín.
La orden judicial había resuelto en favor de los compradores del edificio de Helguera 270, pero otro grupo se negaba a dejar el templo. Adentro se escuchaba música y conversaciones, mientras desde afuera intentaban convencerlos de salir para solucionar el conflicto.
El primer acuerdo con los ocupantes en el interior del templo era que terminaran con los rezos de la mañana y que luego dejarían el lugar de manera pacífica. Pasaron las horas y eso nunca ocurrió.
Una ambulancia se estacionó en la puerta y, por un momento, todo hacía pensar que los policías iban a ingresar por la fuerza, algo que tampoco ocurrió.
"Lo logramos", dijo Nacca eufórico cuando empezaron a levantar el operativo. Era desde adentro de la sinagoga que llegaba información mientras afuera intentaban persuadirlos de salir y terminar con la escalada de conflicto.
La presunta denuncia expresada por Nacca hacía referencia a que la venta del inmueble había sido realizada con un título de propiedad adulterado. "Salgan por favor, esto va a tardar 15 días, un mes o dos meses. Salgan, que vamos a ganar en la Justicia. La propiedad no se vendió y no se va a vender nunca", los arengó desde la puerta.
Según Nacca hubo cuatro familias que compraron la propiedad en 1950 y se habría cedido para la conformación de este templo en el que también funcionó una escuela. "Están asustados porque piensan que no van a poder volver, pero no va a ser así", les prometieron. Y Nacca reclamó: "Si van a hacer esto en todos los templos de Buenos Aires, ¿dónde vamos a rezar a Dios?".
Finalmente, el juez Almeida Pons habría levantado la medida por un acuerdo entre partes pero hay incertidumbre sobre lo que pasará después.
El inmueble en el que funciona actualmente la sinagoga sería utilizado con objetivos comerciales: sería la ampliación de una galería para la venta de telas y ropa.
La trama detrás de una operación millonaria
El gran Rabino de AMIA, Rab Eliahu Hamra, usó sus redes sociales para aclarar parte del confuso conflicto. Es que en algunas de las declaraciones, los involucrados refirieron que la escritura del templo estaba en la AMIA.
"Ante los hechos de público conocimiento, en los que se ha mencionado indebidamente a la AMIA, desde el Superior Rabinato de la República Argentina, que funciona en el seno de esta institución, queremos aclarar que la organización no tiene relación ni intervención administrativa alguna en esta situación", aclararon.
Y para clarificar el conflicto, expresaron: "La Comunidad Israelita Ortodoxa decidió trasladar el templo de Helguera 270 a la sinagoga que ya funciona en Luis Viale 2643. La mudanza no pudo completarse porque un grupo de personas se encuentra ocupando el inmueble de Helguera 270, sin derecho alguno a permanecer allí. En consecuencia, la mencionada Comunidad Israelita Ortodoxa promovió la acción civil correspondiente y el juez interviniente ordenó la restitución inmediata del inmueble".
Detrás del conflicto habría dos puntos clave: el edificio fue vendido hace unos tres años por tres millones de dólares, de los cuales ya se habrían pagado dos terceras partes.
La venta la concretó la Comunidad Israelita Ortodoxa a un grupo de personas también de la comunidad judía, por eso es que intentaron evitar el conflicto antes de esta instancia judicial.
Según pudo saber Clarín, la comunidad de la iglesia Shuba Israel de Flores se unió a la Comunidad Israelita Ortodoxa que decidió mudar su templo a la calle Artigas 1143, en el barrio de Villa Mitre. Así, dejaron el templo de Luis Viale 2643 para mudar el templo de la calle Helguera.
"El movimiento de la zona, la gran cantidad de personas que circulan por ahí, hicieron que la comunidad esté de acuerdo con la mudanza porque se dificulta la entrada y la salida. Pero hubo un grupo que no estuvo de acuerdo", explicaron fuentes consultadas por este diario.
La Comunidad Israelita Ortodoxa realizó un acuerdo entre privados con los nuevos dueños, que cedieron en comodato el usufructo del templo hasta que se termine el pago de las cuotas pendientes.
Ese comodato vence este lunes por la noche, desde mañana el inmueble debe quedar en manos de sus nuevos propietarios y las actividades se realizarán en el nuevo lugar, en Villa Mitre.
Algo que no está claro que vaya a ocurrir porque, al suspenderse el desalojo, los nuevos dueños deberán negociar con "los rebeldes" para hacer uso del espacio y construir la galería que pretenden instalar.
"La venta fue una decisión tomada por la asamblea y la comisión directiva, por las autoridades del templo. El 70 por ciento ya se mudó: la escuela y el resto de las cosas que funcionaban allí. Ahora hay que sacar todos los elementos religiosos, porque eso es lo que se acordó, pero este grupito de 10 personas decidió que no está conforme y tomaron el lugar", manifestaron las fuentes de la comunidad judía en Argentina.
Incluso los acusaron de "traer personas con colchones" para que se queden adentro y evitar el desalojo.
MG
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