Este miércoles, en la Casa de la Cultura, especialistas internacionales analizaron un fenómeno que, aseguran, es creciente y que las redes sociales amplifican: la Manipulación Informativa e Injerencia Extranjera, conocida como FIMI, cuya contracara a nivel doméstico es la llamada DIMI.
La Tercera Conferencia Internacional sobre la FIMI fue organizada por las embajadas de Alemania, Canadá, Francia, Reino Unido, Polonia y Ucrania, junto con la Delegación de la Unión Europea en Argentina. Los ejes del encuentro fueron resumidos por el embajador de la UE, Erik Høeg, quien señaló que, ante el aumento de este problema, las democracias “enfrentan desafíos cada vez más complejos” y que hoy ningún país está solo frente a estas amenazas.
El embajador de Alemania, Dieter Lamlé, sostuvo que “la desinformación busca debilitar instituciones, dividir a la sociedad y erosionar la confianza pública”. Frente a ello, afirmó que “Europa y sus socios mantienen un compromiso claro: defender hechos verificables y fortalecer la resiliencia democrática”.
En el contexto de la resistencia de su país frente a la invasión rusa, el embajador Yurii Klymenko afirmó: “Ucrania conoce de primera mano el impacto devastador de las operaciones de manipulación extranjera, sobre todo rusas”. Y advirtió que la desinformación “puede ser utilizada como un arma”, por lo que llamó a “reforzar la cooperación para proteger el espacio público”.
Una observación sobre esta tercera conferencia es que el debate europeo sigue anclado en su lucha contra el aparato que investigadores occidentales atribuyen a Rusia —y, más recientemente, a China— para interferir en las democracias. Pero al mismo tiempo, se destacó la ausencia de funcionarios del Gobierno nacional —según los organizadores, fueron invitados—, en un contexto en el que sectores oficialistas han hecho un uso intensivo de inteligencia artificial con información falsa para atacar a opositores. Y existe una clara problemática sobre la desinformación propia en las democracias independientemente de la influencia de gobiernos extranjeros.
También es cierto que el propio presidente Javier Milei también fue víctima de noticias falsas, según una reciente publicación de un grupo de periodistas independientes que detectó un caso masivo de financiación rusa a medios de prensa para criticarlo, en el marco de su apoyo a Ucrania tras la invasión de Moscú en 2022.
Raquel Miguel Serrano, especialista en desinformación de la UE.
Foto Guillermo Rodríguez Adami
Clarín
El embajador de Canadá, Stewart Wheeler, llamó a proteger la “integridad del ecosistema informativo”, lo que tradujo en políticas basadas en evidencia, respeto por los derechos humanos y apoyo a periodistas, verificadores de hechos y actores de la sociedad civil. Por su parte, el embajador británico, David Cairns, destacó que la Argentina tiene una “larga tradición de compromiso democrático” y consideró que esta agenda ofrece una oportunidad para avanzar hacia “sociedades más resilientes, abiertas y preparadas frente a la desinformación”.
En la conferencia debatieron, entre otros, Raquel Miguel Serrano, investigadora principal de EU DisinfoLab (España); el director de la agencia AFP para Argentina y Paraguay, Wojciech Solak; director del Centro para la Democracia y la Resiliencia de Globsec (Polonia); el periodista Marc Marginedas, especialista en política internacional y corresponsal en zonas de conflicto; y el profesor de la Cátedra de Etnografía Ucraniana de la Universidad de Alberta, Oleksandr Pankellev. También participaron periodistas argentinos como Maximiliano Firtman, fundador de Codemia, y Carolina Amoroso, de TN.
Clarín conversó con Raquel Miguel Serrano y con Wojciech Solak.
Europa mantiene una preocupación central por la injerencia rusa. Sin embargo, en América Latina se observan otros fenómenos, como en Brasil, donde la difusión de noticias falsas vinculadas al bolsonarismo en las últimas elecciones presidenciales derivó incluso en procesos judiciales. En Argentina, el uso de inteligencia artificial por sectores libertarios para crear videos falsos también forma parte del problema. En Estados Unidos, el empresario Elon Musk impulsó una fuerte campaña en redes sociales en favor de Donald Trump y contra Kamala Harris y el Partido Demócrata, un fenómeno que se encuadra en la llamada DIMI, o manipulación doméstica.
Wojcclech Solak en la tercera edición de FIMI que se hizo este miércoles en Buenos Aires
Foto: Guillermo Rodríguez Adami
Clarín
Serrano explicó: “Una cosa no va en detrimento de la otra. Reconocemos que la manipulación puede ser FIMI o DIMI. Es cierto que en Europa hemos puesto el foco en FIMI porque en las últimas elecciones vimos intentos muy claros de Rusia de interferir. Pero eso no significa que no investiguemos campañas domésticas”. Y agregó que “la diferencia entre lo que llamamos FI y DIMI no siempre está clara: hay mucha interacción. A veces, ante desinformación doméstica, actores extranjeros amplifican la polarización”.
Por su parte, Solak señaló que la desinformación era un "problema global". Consultado sobre la injerencia doméstica afirmó: "Los partidos políticos y otros actores también la utilizan dentro de sus propios países, especialmente durante elecciones, cuando buscan influir en el voto”. Y advirtió que este fenómeno se potencia con el alcance de las redes sociales y, especialmente, con el avance de la inteligencia artificial.
Solak: "El uso de la inteligencia artificial para crear este tipo de imágenes (falsas) es, en sí mismo, un problema. Y lo cierto es que, con los avances que se están produciendo —y que seguirán en el futuro—, ya es difícil distinguir entre una imagen real y una falsa. Hace algunos años, estas imágenes eran imperfectas: se podían detectar fallas, como sombras que no correspondían o elementos extraños que evidenciaban que algo no estaba bien en la imagen. Si uno prestaba atención, podía notar que había algo incorrecto. Pero ahora, a medida que la tecnología mejora cada vez más, será cada vez más difícil distinguirlas. Incluso los expertos probablemente tendrán dificultades, ni hablar de las personas comunes, sin conocimientos técnicos. "
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