El clima frío y la amplitud térmica que se registró en las últimas semanas en el norte del país asestaron un duro golpe a la población de chicharritas, reduciendo significativamente su presencia en las zonas endémicas y abriendo otro panorama de cara a la próxima siembra de maíz.

No obstante, todavía hay incertidumbre entre los productores respecto a la siembra del cereal en el NEA y NOA y el centro-norte de la región agrícola ya que, si bien hay menos chicharritas, el número todavía es mayor a los registrados el año pasado.

El último informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus Maidis (nombre científico del insecto vector) sostuvo que "la amplitud térmica durante la segunda quincena de agosto finalmente logró devastar amplias poblaciones de chicharritas en las cinco zonas agroecológicas del país".

Sin embargo, el informe remarcó que en las zonas endémicas del norte y partes del Centro Norte todavía las capturas "son bastante superiores a las de la misma altura del año pasado, por lo que resulta fundamental no bajar la guardia y sostener esquemas de monitoreo activos y sistemáticos, en especial ante el inicio de las siembras tempranas de maíz".

Los números en el norte son contundentes: en el NOA se observó una retracción de las poblaciones de chicharritas "muy importante", con una marcada caída de las trampas con mayor abundancia (con más de 100 adultos), que un mes atrás representaban el 74% de las localidades evaluadas y en el último relevamiento abarcan el 10%.

Presencia de chicharritas en "maíces guachos".

A la vez, el promedio de la región es de 45 adultos por trampa: si bien se redujo a una décima parte que en la segunda quincena de julio, está todavía por encima del promedio de la segunda quincena de agosto de 2025 (35 adultos por trampa).

En el NEA también se profundizó la retracción la plaga: las localidades con más de 100 adultos por trampa cayeron al 5% (desde el 44% de un mes antes), mientras que la ausencia del vector pasó a abarcar el 27% de las localidades (desde el 3% de un mes antes).

"De manera similar al NOA, el promedio de la región tuvo una abrupta caída, de casi 187 adultos por trampa en la segunda quincena de julio, a 20 en la segunda de agosto. No obstante, en el mismo periodo de 2025 el promedio había sido de casi 7 adultos por trampa", agregó el trabajo.

El clima arrasó con la población de chicharritas en el norte.

Las proyecciones de siembra estimadas por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) y la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BdeC) hablan de que la presencia de la chicharrita en el norte podría implicar un recorte en la intención de siembra del cereal con respecto al año pasado.

Según la BCR, la nueva campaña de maíz ocupará una superficie de 10,4 millones de hectáreas (8,7 millones tendrán como destino la producción de grano comercial), lo que implica un reducción de 600.000 hectáreas respecto al año anterior.

De ese total, el jefe de Estimaciones Agrícola de la BCR, Cristián Russo, estimó que entre 400.000 y 500.000 hectáreas dejarían de sembrarse en el norte tanto por la chicharrita como por el incremento en los costos que significa su control.

En este sentido, la BCR puntualizó que en Chaco, para 5 aplicaciones hay que gastar alrededor de US$ 55 por hectárea, haciendo que “el maíz tenga la rentabilidad más baja de los últimos 10 años".

“Hace dos años, la chicharrita planteaba un desafío técnico de producción. Hoy los técnicos saben cómo tratarla, pero con el aumento de los fletes, el cultivo está quedando fuera de las posibilidades económicas. Por otro lado, más allá de la falta de heladas, de los recuentos de chicharrita que siguen mostrando un alto nivel poblacional, los rindes del norte del país se han ajustado a la baja. Se estima que el spiroplasma le ha quitado a Argentina alrededor de 2 millones de toneladas de maíz en el ciclo 2025/26”, completó el trabajo.

Por su parte, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BdeC) sostuvo que tanto en el NOA como en el NEA, “se proyecta una reducción del área destinada a maíz respecto de la campaña 2025/26, siendo más marcada hacia el NEA”.

“La evolución de las poblaciones Dalbulus maidis vuelve a generar incertidumbre entre los productores y condiciona las decisiones de siembra de cara al nuevo ciclo. En este contexto, la presencia de la plaga vuelve a adquirir relevancia en regiones donde las siembras se concentran hacia finales de año”, sostuvo la entidad bursátil.

Pero en el norte no están seguros de que haya tal reducción: si bien es claro que la chicharrita es un condicionante y genera temor por los estragos que hizo en la campaña 2023/24 (se estima que se perdieron 12 millones de toneladas), con esta caída en su población, se abre otro panorama, que no está exento de riesgos.

Chicharrita: en el norte, la decisión de siembra se tomará más adelante

En diálogo con Clarín Rural, el investigador de la sección zoología agrícola de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), Alejandro Vera, consideró que "no es que se redujo o no se va a sembrar maíz en esta campaña. El problema es que cambió la forma de producir en la zona endémica, tanto en el NOA como en el NEA".

"Antes del evento de la campaña 2023/24, el productor adquiría las bolsas de semillas en marzo-abril y sembraba en diciembre-enero de la próxima campaña, con mucha antelación. El problema del dalbulus y el porrazo, generó que el productor ahora tenga miedo. Entonces lo está midiendo minuto a minuto para ver cómo van a adquirir o no las bolsas", repasó Vera.

En este sentido, remarcó: "cambió la forma de producir, lo que no significa que entrando a noviembre, si se ve que la chicharrita es baja, salgan a comprar las bolsas de maíz y terminen sembrando y alcanzando la misma superficie".

Para la vicepresidenta de la Asociación de Productores de Norte (Apronor) y especialista en la plaga, Macarena Ramos, todavía es temprano para proyectar qué puede pasar en la siguiente campaña de maíz, pero lo que sí tiene en claro es que el punto de partida de la misma se dará en un contexto “más complicado que el año anterior”.

“Si uno compara con la situación del año pasado en esta época, estamos muy por encima de la cantidad de chicharritas que se están viendo en los campos. Además, tenemos la particularidad de que proyectan una primavera húmeda en el norte con el fenómeno del Niño, cuestión que va a acelerar la presencia de maíces guachos. Esto quiere decir que la chicharrita va a tener dónde establecerse y empezar a reproducirse desde antes de lo que fue la campaña del año pasado”, comentó Ramos.

A esto, Ramos sumó que, tras ciertos eventos que generaron muertes repentinas del cultivos en los lotes, como el viento zonda que dejó maíces volcados, “aumenta la posibilidad de que haya maíces guachos, que los vamos a tener si la temperatura sigue aumentando como lo está haciendo y tenemos precipitaciones tempranas como ahora. Esto significa que la chicharrita va a tener maíz desde temprano”.

Desde la Red Nacional de Monitoreo aseguran que la población bajó en el norte, pero que hay que continuar con la vigilancia de los lotes.

“Todavía no tenemos como una proyección de qué creemos que va a pasar con la campaña, esto es dinámico, es día a día y desde hace cuatro años que cada año es distinto al anterior. A modo de apreciación personal, vamos a estar en un punto de inicio un poco más complicado que lo que fue la campaña anterior”, completó Torres.

Por su parte, el productor agropecuario e integrante de la entidad, Gonzalo Blasco, consideró que la situación en el norte “es preocupante”.

“En nuestro caso, se dió nuevamente la relación inversa de a mayor presión de chicharrita menores rindes. Nos afecta económicamente y al sistema de producción de granos donde el cultivo de maíz es el eje principal. Muchos productores no logramos márgenes positivos con el cereal”, sostuvo Blasco.

Para el productor, no está claro el panorama de cara a la nueva campaña, sino que la misma cuenta “con muchos interrogantes” en lo que se refiere “al control de maíz guacho o voluntario, las siembras tempranas o invernales de maíz, el invierno benigno o con pocas heladas que hubo en el norte son elementos o factores que hay evaluar muy seriamente a la hora de plantear un esquema de producción de granos con el maíz como eje/engranaje principal del sistema”.

“Si bien es temprano en cuanto a la campaña que viene para tomar decisiones de qué superficie destinar al maíz, hay muchos factores ‘bajistas’. Es un problema muy complejo en un sistema golpeado por las altas cargas impositivas de algunos cultivos y altos costos de fletes especialmente en regiones extrapampeanas como la nuestra”, concluyó.