A comienzos de la década de 2000, High Lake, en el Parque Nacional de Yellowstone, tenía peces, pero ninguno pertenecía naturalmente a ese ecosistema. La situación era resultado de una práctica que durante décadas fue habitual en Estados Unidos: introducir especies en lagos originalmente sin peces para fomentar la pesca.

El National Park Service (NPS) decidió realizar el proceso inverso. En 2006 trató el lago dos veces con rotenona para eliminar la población introducida y posteriormente comenzó a trasladar ejemplares de una trucha nativa que había perdido buena parte de su distribución histórica.

Entre 2007 y 2009, los responsables del proyecto introdujeron 5.345 huevos y 2.963 ejemplares de trucha degollada westslope (Oncorhynchus clarkii lewisi). En 2010 llegó una señal decisiva: los investigadores encontraron alevines que no habían sido colocados allí por los humanos. Los peces trasladados habían comenzado a reproducirse por su cuenta.

Por qué Yellowstone decidió eliminar los peces de High Lake

High Lake se encuentra en la cuenca del río Gallatin, en el sector de Yellowstone ubicado en Montana. Como muchos lagos de gran altitud de la región, originalmente carecía de peces.

Eso cambió durante el siglo XX. En 1937 se introdujeron allí truchas degolladas de Yellowstone, una población que consiguió establecerse y reproducirse.

En 2006 trató el lago dos veces con rotenona para eliminar la población introducida. Captura YouTube

Aunque se trata de una trucha nativa de otras partes del parque, no pertenecía naturalmente a esta cuenca. Su presencia representaba además un riesgo para los esfuerzos destinados a conservar otra subespecie: la trucha degollada westslope.

Esta última ocupó históricamente grandes extensiones del noroeste de Estados Unidos y Canadá, pero sufrió fuertes retrocesos debido a la pérdida de hábitat, la competencia con peces introducidos y la hibridación con otras truchas.

High Lake ofrecía una oportunidad particular para establecer una población protegida de esas amenazas.

Dos tratamientos para empezar nuevamente

Para preparar el lago, en 2006 los especialistas recurrieron a la rotenona, una sustancia utilizada en restauración pesquera para retirar poblaciones de peces de ambientes determinados.

El tratamiento se realizó dos veces durante ese año. El objetivo era asegurarse de que no quedaran ejemplares de la población anterior antes de comenzar la reintroducción.

La rotenona interfiere con procesos celulares esenciales para la respiración de los peces. Su uso en conservación requiere controlar la dosis y delimitar cuidadosamente el área tratada. No se utiliza simplemente para “limpiar” un lago: forma parte de proyectos específicos en los que eliminar peces introducidos puede resultar necesario para recuperar especies nativas.

Una vez comprobado el resultado, comenzó la segunda etapa.

Más de 5.000 huevos y casi 3.000 peces

Entre 2007 y 2009, Yellowstone trasladó a High Lake 5.345 huevos de trucha degollada westslope y 2.963 peces de diferentes edades.

High Lake, en el Parque Nacional de Yellowstone.

El objetivo no consistía únicamente en conseguir que sobrevivieran. Para considerar que la restauración avanzaba, los animales debían completar su ciclo de vida y producir nuevas generaciones sin nuevas introducciones humanas.

En 2010, cuatro años después del tratamiento inicial, los relevamientos detectaron crías de aproximadamente 25 milímetros de longitud. Por su tamaño, los investigadores determinaron que habían nacido ese mismo año.

Era la primera evidencia de reproducción natural de la nueva población.

Una población que pudo mantenerse sin nuevas introducciones

Los controles posteriores reforzaron ese resultado. En 2011 volvieron a encontrarse peces jóvenes de distintas edades, evidencia de que la reproducción no había sido un acontecimiento aislado.

Yellowstone trasladó a High Lake 5.345 huevos de trucha degollada westslope. Foto: Wikipedia

Los investigadores también utilizaron pequeños transmisores para estudiar los movimientos de las truchas. Algunos ejemplares permanecieron en High Lake, mientras otros utilizaron cursos de agua conectados, una señal de que podían aprovechar diferentes sectores del hábitat disponible.

El caso se convirtió así en un ejemplo de una estrategia cada vez más utilizada en la conservación de peces nativos: crear poblaciones de seguridad en ambientes donde las amenazas pueden mantenerse bajo control.

La intervención también muestra cómo cambió la administración de los parques nacionales. Durante buena parte del siglo XX, introducir peces en lagos sin poblaciones naturales era considerado una mejora para la pesca recreativa. Décadas después, algunas de esas decisiones comenzaron a revertirse para priorizar la biodiversidad original de cada cuenca.

En High Lake, el proceso necesitó retirar primero una población establecida, trasladar miles de huevos y peces y esperar varios años. La aparición de aquellas pequeñas crías en 2010 mostró finalmente que las truchas podían continuar el trabajo por sí solas.