En medio del ruido por las declaraciones de Donald Trump y Javier Milei en torno a la soberanía de las Malvinas, y en el contexto de los choques entre Argentina y Chile por el Estrecho de Magallanes, los isleños, con apoyo de Gran Bretaña, avanzan hacia un futuro esperanzado en un boom petrolero que, de concretarse, inaugurarán una empresa israelí y otra británica a partir de 2028.
Ello incluye la confirmación por estas horas del anticipo de Clarín hace unos meses: una naviera de Chile, el socio británico e isleño más cercano en Sudamérica, avanza con la apertura de una ruta marítima comercial que unirá Punta Arenas y el puerto de las Islas, que están dando pasos gigantes para tener todo listo cuando Navitas Petroleum, de Israel, y Rockhopper Exploration empiecen a sacar petróleo del archipiélago, tal como anunciaron.
Más aún, luego de la visita previa de una delegación de la llamada Easter Island Naviera (EIN) de Chile a la capital Puerto Argentino/Puerto Stanley, la llamada Falkland Islands Development Corporation (FIDC), a cargo de toda la logística y la infraestructura de las islas, avanzará en el cierre del negocio durante la Expo Comercial de Punta Arenas, que entre el 28 y el 29 de septiembre reunirá a decenas de empresarios chilenos, también británicos e isleños, para avanzar en la nueva ruta a Malvinas, que piensan poner en actividad para noviembre de este año. Entre tanto, la Cancillería y Presidencia apostaron por la Argentina Week, en París.
EIN, también conocida como Easter Island Logistics, dice en su página que brinda "soluciones logísticas confiables, seguras y especializadas para carga general, vehículos y maquinaria, integrando servicio puerta a puerta" . Y también lleva vehículos y de material peligroso entre el Puerto de Valparaíso e Isla de Pascua.
El 26 de septiembre serán los isleños los que van a viajar a Punta Arenas, de donde se abastecen ida y vuelta y de donde sale la última escala del vuelo semanal de Latam que une el continente con Malvinas y que una vez por mes llega a Río Gallegos. Vale recordar que británicos e isleños están muy molestos desde que el gobierno de Alberto Fernández les levantó un segundo vuelo de Latam que habían negociado con Mauricio Macri. Este duró apenas unas semanas en 2019 e iba desde la base de Mount Pleasant a San Pablo, Brasil, una vez por semana, y una vez por mes aterrizaba en Córdoba.
EIN es una empresa que une Chile continental con la Isla de Pascua, o sea que ya tiene una relación aceitada con los chilenos, que se convirtieron en la primera minoría en las islas Malvinas, de unos 3.000 habitantes aproximadamente tras la guerra de 1982.
Desplazaron a la población de ese lugar a la población de Santa Helena, otra ex colonia británica frente a las costas africanas, que en principio se ocupaban del área de los servicios. Los chilenos, por su parte, tuvieron otro arraigo porque hay vínculos empresariales y matrimonios mezclados.
Desde que las fuerzas británicas vencieron a las argentinas en la guerra de 1982, las islas fueron inteligentemente desarrollándose, con apoyo de Londres y pese a los rechazos argentinos, sobre dos recursos: pesca e hidrocarburos. Tras años de ensayo y error, Navitas y Rockhopper prometen convertir al archipiélago en la “próxima Dubai”, lo que deja fuera de juego nuevamente a los argentinos, pero las convierte en un foco de fuerte atracción geoestratégico. Más aún frente a conflictos abiertos como la guerra en Irán por el control del Estrecho de Ormuz, entre otros.
Navitas y Rockhopper y las islas aprobaron una inversión y financiamiento para la primera fase del yacimiento conocido como Sea Lion, en la cuenca del norte de Malvinas, por US$ 1.800 millones, que incluyen US$ 1.000 millones de deuda senior. A su vez, el proyecto total bajo contratos extendidos prevé inversiones superiores a los US$ 3.900 millones, donde están excluyendo también a los argentinos. Para el caso, todo el departamento de Inmigración está haciendo una evaluación sobre los permisos de residencia.
El potencial y valor del yacimiento está estimado en 917 millones de barriles de petróleo, con un valor comercial estimado que supera los US$ 100.000 millones. La producción inicial que estiman es de 55.000 barriles por día, proyectados para el inicio de la extracción, y una expansión a futuro con más capacidad, con una segunda unidad flotante (le llaman FPSO) que pueda producir 180.000 barriles diarios.
A su vez, el Comité de Planificación y Construcción de las islas aprobó nuevos proyectos vinculados a la expansión pesquera a través de Fortuna Ltd., la mayor empresa pesquera local, que se asocia a otras extranjeras.
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