Javier Milei hizo este jueves un corta visita a Santiago de Chile, donde habló ante un foro la derecha europea y latinoamericana en el que reivindicó su política económica, la del fallecido dictador trasandino Augusto Pinochet, se despachó contra lo que llamó los “zurdos mugrosos” y criticó a Pedro Sánchez, de España, esta vez por la crisis migratoria en Ceuta.

El viaje estuvo cargado de sentido porque, aunque elogió a su colega José Antonio Kast, con quien tuvo un encuentro de apenas 35 minutos en el palacio de La Moneda, se produjo en medio de las esquirlas de las tensiones bilaterales por el Estrecho de Magallanes que estallaron cuando el jefe de la Fuerza Aérea argentina, Gustavo Valverde, se refirió erradamente a ese paso clave del Atlántico al Pacífico como si fuera argentino y es de soberanía chilena. Además, la visita tuvo lugar horas antes de la cadena nacional que dará esta noche por Malvinas y en el contexto de la cooperación de los chilenos con los británicos y con las islas en el centro de la escena a medida que se acerca lo que esperan sea un boom petrolero.

Por pedido de los hermanos Milei -el presidente viajó con Karina, secretaria general de la presidencia y el canciller Pablo Quirno- no hubo declaración a la prensa y tampoco recorrido por la Casa de La Moneda como se esperaba.

Fue todo rápido por pedido de los argentinos, que no informaron la reunión. Según contaron fuentes chilenas a Clarín durante la reunión se trataron aspectos vinculados a la cooperación energética, los convenios mineros , además de asuntos de seguridad, el caso de Sergio Galvarino Apablaza, el ex guerrillero que se encuentra ahora prófugo desde Argentina y está con pedido de extradición a Chile por el asesinato de un ex senador pinochetista. Se mencionó también la polémica por el Estrecho de Magallanes.

Y aunque Kast había dicho que no le iba a exigir públicamente a Milei que firmara la derogación, la controversia por un decreto del gobierno de Alberto Fernández que da entender que el estrecho es zona compartida sí fue abordado en la bilateral. Chile sostiene que el estrecho pertenece a su territorio y considera problemática esa formulación. Dicen que Pablo Quirno se comprometió a su derogación.

Otro tema pendiente es la cuestión de los embajadores. El ex canciller Jorge Faurie, al mando de la sede argentina está con serios problemas de salud. Y se sabe que la propia Karina Milei trabaja para poner nuevos embajadores políticos en Chile, en Colombia, para Abelardo de la Espriella, y en Perú, para Keiko Fujimori. Los papeles de regreso de Faurie están en trámite, a la firma presidencial, dijeron en Santiago.

Milei cruzó la cordillera muy temprano para participar una vez más del V Encuentro Regional del Foro Madrid, que organiza la fundación Disenso, y en el que esta vez no estuvo su amigo Santiago Abascal, líder del ultraderechista partido Vox. Pero al que le hizo guiños en su discurso, sobre todo al referirse a Sánchez.

"Es un placer estar en Chile tras la victoria de mi amigo José Antonio Kast", señaló el mandatario argentino. La batalla de las ideas: de la crítica al "socialismo del siglo XXI" a la situación internacional, dijo, sosteniendo que ese país había conocido anteriormente lo que llamó “frutos de la libertad” tras caer falsamente en el “socialismo del siglo XXI”. Se refería así al gobierno de Salvador Allende, derrocado y muerto en el sangriento golpe de Estado que encabezó Pinochet, el 11 de septiembre de 1973. Un socialismo en realidad del Siglo XX y de la Guerra Fría.

"Tras el derrocamiento del comunista Allende, Chile entró en un período de estabilidad y crecimiento que se extendió por más de 40 años y, gracias a ello, Chile fue sin lugar a dudas la envidia en términos económicos de toda la región", sostuvo el libertario al respaldar el régimen dictatorial chileno que se prolongó por 17 años y tuvo al menos 3.000 desaparecidos y numerosos presos torturados.

Milei se mostró optimista sobre el escenario actual: "Chile ha vuelto a apostar por las ideas de la libertad, ha despertado, como América Latina", remarcó entre aplausos del auditorio.

Luego insistió en sus críticas hacia Europa al señalar que estaba está siendo conducida por "burócratas empecinados en destruir lo que somos". Afirmó que una "izquierda radical" ha tomado el control institucional de diversas naciones europeas, citando el caso de España bajo la conducción de Sánchez y el PSOE. En su opinión, el gobierno socialista se encuentra "facilitando la inmigración descontrolada por un lado y degradando la identidad española por el otro".

Milei también utilizó el escenario del Foro Madrid para presentar como un éxito categórico los resultados de su plan de estabilización financiera. Aseguró que "el riesgo país prácticamente ha sido eliminado" en la Argentina, al tiempo que lanzó una de las frases más tajantes de su exposición: "El mejor antídoto contra estos zurdos mugrosos negadores de la realidad son los datos".

El Presidente contrapuso los números de su gestión con el accionar político de la izquierda, a la que acusó de carecer de un verdadero interés por solucionar los problemas estructurales de la ciudadanía: "No les interesa solucionar nada, sino expandir su ideología", aseveró. Para ilustrar este punto, recurrió a una revisión histórica sobre la gestión de Mauricio Macri y recordó que "tenía la economía creciendo y la pobreza en su pico más bajo en décadas, y aún así lograron instalar el caos en la calle hasta hacerle perder el rumbo".

Profundizando en esa crítica del espacio que hoy integra la alianza oficialista o acompaña las reformas, Milei analizó que Macri "sucumbió a la presión de la política, tanto de la oposición como del extremo centro", al "dejarse correr por los que tiraron 14 toneladas de piedras y los presuntos aliados que sugerían poner el freno de mano".