El cuidado de la salud mental es fundamental para nuestro bienestar y para llevar una vida plena y equilibrada. Durante años, se ha considerado un tema tabú, pero cada vez son más las personas que dejan atrás los prejuicios y deciden recurrir a profesionales sanitarios para afrontar ciertos problemas o situaciones de malestar psicológico o emocional.

Según una encuesta realizada por el Ministerio de Sanidad, en colaboración con el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), un 18,2% de los encuestados afirma haber necesitado consultar a un profesional sanitario en los últimos 12 meses por por un problema de salud mental.

A esta realidad se suma una tendencia cada vez más visible entre los rostros famosos: hablar abiertamente sobre salud mental y compartir experiencias personales, contribuyendo así a visibilizar una realidad que afecta a miles de personas. Una de las últimas en hacerlo ha sido la actriz estadounidense Drew Barrymore. A sus 51 años, la intérprete sigue siendo uno de los rostros más populares de Hollywood. Su vida dio un giro radical con tan solo 7 años, cuando alcanzó la fama gracias a su papel en E.T., el extraterrestre.

Desde entonces, su trayectoria ha estado marcada por numerosos éxitos profesionales, pero también por episodios personales que han puesto a prueba su salud mental. De ahí que la protagonista de Los Ángeles de Charlie no dude en hablar abiertamente sobre la importancia de la terapia.

“Me encantan las buenas sesiones de terapia, especialmente cuando no se trata de un profesional que te dice sí a todo. Una conversación enriquecedora de una hora es tan buena para el cerebro como ir al gimnasio”, desvelaba en una entrevista con el locutor de radio Howard Stern.

La actriz reconocía que ha tenido que adoptar una perspectiva muy optimista sobre todo esto para poder afrontar las dificultades y seguir adelante. Foto: IG/sternshow

Pese a su infancia, marcada por las adicciones, la fama temprana y una relación tormentosa con sus progenitores, la actriz reconocía que ha tenido que adoptar una perspectiva muy optimista sobre todo esto para poder afrontar las dificultades y seguir adelante. Una fortaleza que, sin duda, quiere trasmitir a sus dos hijas, Frankie y Olive, fruto de su matrimonio con el consultor de arte Will Kopelman.

“Sin querer ofender a mis padres, me dieron un buen ejemplo de lo que no tengo que hacer a la hora de criar a mis hijas. Pero realmente esa no es mi filosofía. Trato de ver qué funciona y qué no. No tengo ese peso de pensar que voy a acabar siendo como mis padres. Soy muy diferente a ellos”, declaraba.

La psicóloga Alicia González recordaba en sus redes sociales que ningún padre nace aprendido.

En este contexto, la psicóloga Alicia González recordaba en sus redes sociales que ningún padre nace aprendido y que es importante entender que, en la mayoría de los casos, lo que necesitamos a la hora de educar a nuestros hijos es desaprender para no repetir con ellos patrones dañinos derivados de nuestras propias vivencias. ''Es muy fuerte cómo nuestra cabeza analiza situaciones y copia, de forma inconsciente, las reacciones y mecanismos que utilizan nuestros cuidadores o progenitores, para luego reproducirlos tal cual'', señalaba la terapeuta

Nerea Parraga Frutos