La revista Temas de la Academia Nacional de Bellas Artes se espera. Porque en cada número, desde 1999, propone una temática que actualiza, sea más transitada o novedosa en la historia del arte, a través de destacadas miradas. El tomo 21 de reciente publicación lleva por título Artivismos en el siglo XXI. Arte-Urgencia-Acción y despliega en 134 cuidadas páginas, tanto por el contenido como por la edición, voces de académicos e invitados sobre esta corriente en auge en el presente siglo. En la introducción, Sergio Baur y Marta Penhos (presidente y vicepresidenta de la Academia) se refieren al artivismo como un fenómeno particularmente significativo que “redefine las fronteras entre creación estética, acción política y participación social”.

Luego de leer los doce trabajos quedan resonando varios conceptos que los atraviesan: microutopía, espacio público, compromiso, transformación social, presentación (en oposición a representación), necesidad, participación, unión arte-vida, desafío a la autoría artística, práctica, visibilidad, ética. En todos los casos se busca, en primer lugar, definir el concepto de artivismo (neologismo surgido de la unión de arte y activismo) para luego adentrarse, según el autor, en distintos aspectos y perspectivas.

En los textos pulsa, a su vez, el convencimiento de la potencia transformadora del arte y el espíritu crítico al abordar los temas urgentes que constituyen la agenda actual de los artivistas; ecología, feminismo, democracia, derechos humanos, desigualdades sociales, entre otros, en escenarios muy diversos (calle, geriátrico, cárcel, escuela, territorios, plataformas digitales).

Revista Temas Academia Nacional de Bellas Artes Tomo 21, 2026.

Luis Camnitzer recuerda que, en su origen, la palabra artivismo proviene del movimiento Zapatista mexicano de los años 90. Lo considera un “arte con causa” en oposición al “arte por el arte”, aunque esta distinción supone un dilema que, según el autor, se resolvería si la educación reconociera el arte como una forma de conocimiento “potencial e intrínsecamente politizada”. El trabajo de Julio César Crivelli se refiere a varios grupos surgidos en la Argentina (Oligatega, Cromoactivismo, Etcétera, FUNO y otros) destacando que el artivismo se independiza del concepto y vuelve a la que no requiere de “expertos” para su comprensión.

Nelly Perazzo y Alejandro Schianchi recorren principalmente tres movimientos artísticos de vanguardia vinculados al lenguaje: Letrismo, Situacionismo y OULIPO (surgidos a mediados del siglo XX) con sus transgresiones del lenguaje para abrir nuevas posibilidades. En tanto, Malgorzata Kaźmierczak desarrolla la noción de perfoactivismo desde 1970 a la actualidad en distintas partes del mundo, asociado desde el inicio con la contracultura y los movimientos sociales. Andrea Giunta delinea un mapa latinoamericano de obras y acciones que unieron arte, feminismo y activismo, desde mediados del siglo pasado, las cuales han buscado “mezclarse con la vida”. Y Georgina G. Gluzman se centra en las formas de artivismo feminista en relación con la ocupación del espacio público urbano (con foco en la ciudad de Buenos Aires), en tanto escenario de conflictos y archivo.

El activismo antirracista por los derechos de los afrodescendientes en la Argentina es abordado por María de Lourdes Ghidoli a través de la obra de la artista María Gabriela (Maga) Pérez, que busca superar estereotipos. Por su parte, Silvia Dolinko y Laura Malosetti Costa destacan la construcción y el fortalecimiento territorial que propician las iniciativas de intervención social, artística y cultural como las realizadas en la unidad del servicio penitenciario, en un basural y en la cuenca del Río Reconquista de la localidad bonaerense de San Martín.

“Un vivo dito reactualizado” es la definición de artivismo propuesta por Graciela Taquini en tanto “acción que a través de señalamientos convierte objetos, personas o situaciones de la vida cotidiana en obra de arte” para abrir ojos y mentes. Y destaca las acciones de cinco grupos activos desde la segunda década de este siglo en la Argentina con el elocuente título “De cómo lo personal es político”.

La indagación de Graciela Sarti se centra en acciones de artistas que trabajan con el deseo y las posibilidades de su concreción como en las propuestas del cubano René Francisco y de la argentina Ana Gallardo, que involucran la esfera afectiva. Y Elena Oliveras despliega la idea del ser-con y de la Ética como guía de la Estética. “Los artivistas –expresa– ponen en primer lugar al otro y luchan por su felicidad. Por eso no temen producir desde el nivel prosaico de la vida (…)”.

Hacia el final se incluye una entrevista de María Carolina Baulo realizada tiempo atrás a Florencia Battiti, directora del Parque de la Memoria, quien señala que “el arte problematiza desde lo poético y habilita miradas infrecuentes sobre problemáticas acuciantes para toda la sociedad”. La publicación estará a partir de este mes disponible online en la web de la Academia y la versión en papel puede adquirirse en la misma institución.