La ocasión de celebrar el 130° aniversario del Museo Nacional de Bellas Artes ocurrido durante el mes de julio fue un acontecimiento muy elogioso al ser invitada Adriana Bustos, una artista argentina cuya estrategia de producción relaciona y vuelve compatible bucear en archivos, en la ficción, en el conocimiento intuitivo pero también académico, sincronizando un hecho con nuevas asociaciones transhistóricas.

La muestra Adriana Bustos. Código natal: los orígenes cósmicos del Museo, curada por Mariana Marchesi y realizada con el apoyo de Andrés Buhar – director general de Arthaus, donada al Museo–, comenzó a pensarse con cierta anticipación. Es que ocupar la sala del primer piso con una muestra que es un sistema en sí mismo y, como tal, revela datos, obras y circunstancias que no estaban a la vista, es un modo inédito y sostenido para celebrar un número redondo de años de presencia y acciones en el arte argentino.

Construyendo un recorrido muy desafiante junto a tres piezas de Adriana y 50 obras expuestas de la colección, sobre las 64 citadas en dibujo de la obra principal, obras que seleccionó entre más de 14.000 piezas que conforman el acervo, a propósito de ponerlas en relación a la Carta Natal del MNBA.

Siguiendo la Luna. El recorrido de la exposición se delimitó a través de los principios de la astrología.

Construida en un sistema que desarrolló la astróloga y escritora Claudia Aboaf con el decreto del 16 de julio de 1895 como punto de partida, se conforma una Astrología Mundana, es decir que estudia el alma de las instituciones y las naciones, por fuera del tiempo humano. “Pensé que había una mirada sobre el Museo que todavía no había sido recorrida, que tenía que ver con los astros y los planetas, una mirada más cósmica, por fuera de la Tierra, pero en la Tierra. Con la carta astral ya hecha, las obras empezaron a iluminarse solas”, amplió Bustos durante la inauguración.

La identidad del Museo se construye en el eje Cáncer-Tauro (16/07/1895) y es coincidente con el origen de Argentina (09/07/1816). Según Aboaf: “Cáncer le infunde al ser nacional la temperatura humana y popular y es un signo de agua, elemento tan vital como sensible”. Precisamente, el edificio ocupa la llamada Casa de Bombas fundada en 1869 por Domingo Faustino Sarmiento, para dotar de agua potable a la ciudad luego de los estragos de la epidemia de fiebre amarilla.

Bustos. Junto a su obra “Planisferio celeste del Museo”, 2026.

El sistema quedó chico y el edificio comenzó su refuncionalización para salvaguardar del olvido y poner en relación al público la conservación y el cuidado de un acervo notable que no tenía sede fija. Con el diseño del arquitecto Alejandro Bustillo, el Museo Nacional de Bellas Artes fue inaugurado en 1933, pero no se conocía que en las catacumbas del edificio aún permanece una parte del sistema de piletones que no alteran en nada su propósito de conservación. Este dato le dio a Adriana la posibilidad de explorar con una cámara subacuática este basamento, que aparece en su video Plutón en la Casa de Bombas, exhibido en la sala.

Siguiendo la astrología, la Luna, regente de Cáncer habita el signo de Tauro que es regido por Venus/Afrodita y Persépone/Proserpina a quienes los antiguos le adhirieron el sentido del arte, de ahí que el centro del dibujo tenga la obra de Alfred Philippe Roll Femme et taureau (Mujer y toro) de 1885. Estos datos guiarán al espectador en este sistema.

Adriana Bustos en Bellas Artes.

La personalidad del museo

El núcleo del proyecto está planteado en el dibujo monumental Carta natal del Museo Nacional de Bellas Artes y puede dividirse en doce secciones relacionadas a los signos del zodíaco y su posición dentro del Planisferio celeste del Museo, obras que son junto al video, una representación que une conjunciones, oposiciones y tensiones, construyendo una propuesta dinámica que puede seguirse detenidamente en ciertas anotaciones a lápiz que se definen en torno a las obras originales del patrimonio.

Así, la zona 1 tiene variantes temporales que van desde la obra La luna, de León Ferrari, una estructura geométrica pero orgánica, a la Joven oriental, de Juana Romaní, una Venus que hace visible la sensualidad en las telas, los bordados y el brillo de la piel. Pasa a la obra de Eduardo Sívori El despertar de la criada, donde la belleza del cuerpo se presenta sin tormentos ni tabúes, a los Toros de la primera pintora animalista argentina Julia Wernicke, para cerrar con Vacas y terneros, de Giuseppe Palizzi, donde la vaca podría ser el arquetipo de la Luna en Tauro por ser la nutrición, la mansedumbre y la abundancia de la naturaleza.

Muestra de Adriana Bustos: “Código Natal” en él Museo Nacional Bellas Artes. Foto Santi García Díaz.

La zona 2 es Plutón: el inframundo y Neptuno quien gobierna las aguas, los sueños, la intuición, y el inconsciente colectivo. Allí se ubican El predicador, de Xul Solar; La cinta rosa, de Cristina Schiavi; La sopa de los pobres, de Giúdici; y La luna y la tierra, de Rodin.

La zona 3 es el inconsciente colectivo del museo, allí están La fecunda, de Aquiles Badi; Juanito Laguna aprende a leer, de Berni y la primera invitación a la exposición inaugural del museo en 1896 en las salas de Ateneo.

Detalle de “Código Natal”.

La zona 4 representa el cuerpo físico, el nacimiento y la manera en la que la institución se planta ante el mundo. Retrato de Schaiffino, La mujer desnuda, de Augusto Ferrari, una fotografía de Andrea Ostera y Las Parvas, de Malharro.

La zona 5 representa la materia, el trabajo, el detalle, la técnica, la construcción, allí se ubican una fotografía que reproduce a de La Cárcova con Sin pan y sin trabajo; una Venus criolla junto a un aguafuerte de María Simón; Cupido, de Edgardo Giménez; y La República Argentina, de Jean Baptiste Hugues, escultura que coronaba el Pabellón Argentino de 1889.

La zona 6 es el trabajo diario, las rutinas cotidianas y la salud física y allí se puede ver desde el Diploma de inauguración del Museo (de Ballerini 1896), pasando por La semejanza, de Liliana Porter; la Carta Natal que Xul le hace a Borges y el flyer de los Bellos jueves, un proyecto destinado a unir generaciones.

Agnès Varda, "Ulysse", 1982.

La zona 7 es un área de ruptura de choque entre la tradición y lo nuevo, destaca Torso, de Liliana Maresca, una Vasija Zoomórfica; la Tabla 1 de Miguel Gonzáles de la serie El relato de la Conquista; Ondulante, de María Martorell; y Círculos concéntricos, de Espinosa junto a El retrato, de Ana Weiss.

La zona 8 es la autoexpresión pura, la identidad liberada, lo que se gesta desde las entrañas. El tapiz de Feliciano Centurión; Fabián, de Juan Travnik, retrato del hijo; La familia del condenado, de Mildred Burton; y Martita, de Hilda Pérez de Llanso.

“Cupido”, 1964. Edgardo Giménez. Óleo y esmalte sobre madera.

La zona 9 es el trabajo diario y la resistencia humana: Manos buscando la tierra, de Marie Orensanz; Quiero minar la tierra hasta encontrarte, de Juan Carlos Romero; El cielo, de Sebastián Szyd; Los tres niños, de Paillet; Figuras, de Spilimbergo; y Calvos herméticos, de Aida Carballo.

La zona 10 es Acuario en la Casa 7, aparecen parejas e identidades no convencionales, la emancipación de la mujer, los vínculos libres o revolucionarios. El descubrimiento, de Marcia Schwartz; Idilio criollo, de Pallière; Tita Merello, de Annemarie Heinrich; Yo en el fondo del mar, de Ana María Moncalvo; Figuras, de Raquel Forner.

"Ondulante", 1968. María Martorell. Óleo sobre tela.

La zona 11 es Piscis en la Casa 8 es la disolución de los límites y la fluidez corporal. La escultura de Elba Bairon; Liliana Maresca en Fabulous nobody; Sirena de mar, de Grete Stern;Iván y Federico, de Liliana Parra; y Ulises ,de Agnes Varda.

Finalmente, la zona 12 es un espacio de transmutación, del conflicto, la audacia, la provocación y la pulsión de vida. Sillón azul, de Pablo Suarez; La vuelta del malón, de Della Valle; obra de la serie erótica de Marta Minujín; Ken Moody, de Robert Mapplethorpe; Direcciones, de Enio Iommi; el video Impressions, de Delia Cancela y Pablo Mesajean; y La llamada, de Paul Gauguin.

Desde el siglo XIX a mediados del XX y primeras décadas del XXI reunidos en un entramado único donde el espacio de celebración asocia “algunos rasgos, algunos pasajes, algunos puntos, y los dibuja”, como dijo el director del MNBA, Andrés Duprat, en la inauguración, para dar una visión simultánea que amplifica las interpretaciones y ofrece una lectura alternativa de un territorio tan transitado y narrado que merece nuestro tiempo para indagar en su notable originalidad.

  • Adriana Bustos. Código natal...
  • Lugar: MNBA, Av. Del Libertador 1473
  • Horario: mar. a vie. de 11 a 19; sáb. y dom. de 10 a 19:30
  • Fecha: hasta el 7 de noviembre
  • Entrada: gratuita