Existe una carta fechada el 4 de noviembre de 1915 en la que el científico Albert Einstein le da consejos a su hijo mayor, Hans Albert Einstein. En esa época el niño de 11 años vivía en Zúrich con su madre, Mileva, mientras que su padre trabajaba en Berlín.
“Tocar el piano y la carpintería son las mejores actividades para tu edad, incluso mejores que la escuela”, escribió en una parte del mensaje en el que intentaba transmitirle una determinada manera de entender el aprendizaje.
Einstein consideraba que una persona podía aprender especialmente bien cuando encontraba algo que realmente disfrutaba haciendo.
Por eso, después de celebrar que su hijo estuviera interesado en el piano, le aconsejó que tocara principalmente las piezas que le gustaban, incluso cuando su profesor no se las hubiera encargado.
Einstein utilizó incluso su propia experiencia como ejemplo. Le contó que a veces se encontraba tan absorbido por su trabajo que llegaba a olvidarse de comer.
Sotheby's conserva la descripción de la carta, en la que aparecen tanto el consejo sobre la música y la carpintería como esa referencia al placer de sumergirse por completo en una actividad.
Einstein mantenía desde joven una relación estrecha con la música. Tocaba el violín y defendía el valor de la música no solo como entretenimiento, sino como una actividad capaz de proporcionar satisfacción personal. A su hijo le insistió en varias cartas para que no abandonara el piano.
Cómo era la relación de Einstein con su hijo y qué pasó con la carta
La relación entre Albert Einstein y Hans Albert fue afectuosa, pero también compleja y atravesada por largas separaciones.
Parte de la carta de Albert a su hijo Hans. Foto: Sotheby's
En 1914, Einstein y Mileva Marić se habían separado. Ella se instaló en Zúrich con Hans Albert y su hermano menor, Eduard, mientras Einstein permanecía en Berlín. La distancia convirtió las cartas en una de las principales maneras en que el científico intentaba mantener el contacto con sus hijos.
La carta del 4 de noviembre de 1915 muestra precisamente esa tensión. Einstein comienza expresando su felicidad porque Hans Albert le había escrito: había llegado a temer que su hijo ya no quisiera hacerlo. También le prometía que intentaría pasar un mes cada año junto a él, para que pudiera comprobar que tenía un padre que lo quería y se preocupaba por él.
Las cartas de aquellos años permiten ver a un Einstein muy distinto del científico abstraído únicamente en sus ecuaciones. Quería enseñarle geometría a Hans Albert, le proponía enviarle problemas matemáticos por correo, le recordaba que practicara el piano e incluso le daba consejos sobre el cuidado de sus dientes.
Los propios editores del Einstein Papers Project describen esas cartas como documentos de los “lazos emocionales” de Einstein con su familia y de sus preocupaciones como padre.
La carta de 1915 sobrevivió durante más de un siglo y terminó convirtiéndose en una pieza de colección. Sotheby's la sacó a subasta en Londres en mayo de 2021, como el lote 19 de una venta dedicada a libros y manuscritos científicos. La casa estimó su valor entre 10.000 y 15.000 libras esterlinas.
La carta de 1915 sobrevivió durante más de un siglo.
Einstein la escribió durante uno de los meses más extraordinarios de su carrera científica. En noviembre de 1915 estaba presentando los trabajos que desembocarían en la formulación definitiva de la teoría general de la relatividad. En la misma carta le adelantó a su hijo que acababa de completar uno de los mejores trabajos de su vida y que algún día, cuando fuera mayor, se lo explicaría.
Quién fue Hans Albert Einstein
Hans Albert Einstein nació en 1904 y fue el hijo mayor de Albert Einstein y Mileva Marić. Lejos de vivir únicamente bajo la sombra del apellido de su padre, también desarrolló una importante carrera científica y académica.
Estudió ingeniería y se especializó en ingeniería hidráulica. Después de emigrar a Estados Unidos en 1938, terminó desarrollando gran parte de su carrera en la Universidad de California en Berkeley, donde fue profesor de Ingeniería Hidráulica.
Murió en 1973, casi dos décadas después que su padre. En numerosas cartas, Hans Albert se dirigía a Einstein simplemente como “Papa” o “Vati”, mientras que el científico también solía firmar sus mensajes a su hijo como “Papa”.
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