En una jornada que ya quedó grabada en los libros grandes del automovilismo, el nuevo Ford GT Mk IV estableció un récord histórico en el legendario Nürburgring Nordschleife, al marcar un tiempo de 6:15.977 y transformarse en el auto de un fabricante estadounidense más rápido en ese trazado.
El registro no solo lo posiciona como el mejor exponente de Estados Unidos en el reconocido “Infierno Verde”, sino que además lo ubica como el tercer vehículo más rápido de todos los tiempos en completar una vuelta al circuito alemán.
A su vez, se convirtió en el auto más veloz impulsado exclusivamente por un motor de combustión interna, en una era donde los modelos electrificados dominan los récords.
Una marca con peso histórico
El logro tiene un fuerte valor simbólico para Ford. Llega en el marco del final de la tercera generación del GT, a una década de su regreso triunfal a las pistas con victoria en su categoría en 24 Horas de Le Mans, a 60 años del inicio de la histórica saga del GT40 en la resistencia mundial y en el inicio de una nueva etapa en el Campeonato Mundial de Resistencia (WEC).
El Ford GT quedó entre los tres más rápidos de la historia del trazado.
En ese contexto, Nürburgring volvió a ser el escenario ideal para medir hasta dónde puede llegar la ingeniería automotriz. Sus más de 20 kilómetros, repletos de curvas ciegas y cambios de elevación, lo convierten en uno de los circuitos más desafiantes del planeta.
El GT Mk IV no es un auto convencional. Se trata de un modelo de uso exclusivo en pista, del cual se fabricarán apenas 67 unidades.
Está impulsado por un motor EcoBoost bi-turbo que supera los 800 caballos de fuerza, asociado a una transmisión de competición y una avanzada suspensión desarrollada junto a Multimatic.
El belga Frédéric Vervisch fue el protagonista de la hazaña.
Su diseño también juega un rol clave: la carrocería de fibra de carbono tipo long tail o fastback fue concebida para maximizar la carga aerodinámica y lograr un rendimiento extremo en circuito.
El factor humano y la ingeniería detrás del logro
La hazaña tuvo como protagonista al belga Frédéric Vervisch, piloto oficial de Ford Racing, con amplia experiencia en Nürburgring. Ganador en dos ocasiones de las 24 Horas del circuito (2019 y 2022), fue el encargado de exprimir al máximo el potencial del GT Mk IV.
“Es un arma absoluta. Responde a cada comando con precisión y te da la confianza para ir siempre un poco más allá”, señaló tras completar las vueltas récord.
Un tiempo para la historia: 6:15.977 minutos.
El desembarco de Ford en Nürburgring fue el resultado de un trabajo conjunto con socios como Michelin. Pero más allá del resultado, desde la marca destacan que estas pruebas extremas tienen un objetivo claro: trasladar ese aprendizaje a sus vehículos de calle.
Así, el Ford GT Mk IV no solo representa un hito deportivo, sino también una muestra del rumbo que la compañía busca seguir: innovación, rendimiento y ADN de competición aplicados a toda su gama.
Todavia no hay comentarios aprobados.