¿Alguna vez te has preguntado por qué hay personas que parecen sentirse cómodas en medio del caos? ¿Por qué algunas sabotean relaciones estables o se aburren cuando todo va bien? Para la neuropsicóloga Begoña del Campo, la respuesta está en la infancia.

En uno de sus vídeos en TikTok, la especialista explica que muchas personas no buscan el caos de forma consciente, sino que su sistema nervioso lo reconoce como su zona de confort emocional porque “lo aprendieron así”.

Cuando la calma era una amenaza. Foto: IG/bego_psicologia

Cuando la calma era una amenaza

“Hay gente que solo se siente viva cuando hay caos. No porque lo quiera de una manera voluntaria, sino porque es que lo aprendió así”, afirma la experta.

Según Begoña del Campo, crecer en un entorno donde “la calma era el silencio antes del grito” o donde el descanso era sinónimo de vulnerabilidad, condiciona profundamente la forma en la que una persona entiende la estabilidad en la vida adulta. En estos casos, el sistema nervioso se adapta al drama como si fuera el estado normal, y eso puede llevar a sabotear cualquier situación que huela a tranquilidad o bienestar.

Crecer en un entorno donde “la calma era el silencio antes del grito” o donde el descanso era sinónimo de vulnerabilidad, condiciona profundamente la forma en la que una persona entiende la estabilidad en la vida adulta. Foto: IG/bego_psicologia

”Te aburres de lo sano, desconfías de lo estable, saboteas lo que funciona”, explica la neuropsicóloga. Este patrón emocional, que muchas veces actúa de forma inconsciente, tiene consecuencias directas en las relaciones personales, en la vida laboral y en el bienestar emocional de quien lo padece.

Se trata, en palabras de la experta, de una programación que puede ser reeducada, pero que antes debe ser reconocida.

Un ejercicio de observación y reprogramación emocional

Del Campo propone un reto de tres días para empezar a romper este ciclo: observar con atención qué parte de ti necesita el “ruido” para sentirse viva. Esa parte que se activa solo cuando hay drama, conflicto o desorden. “Escríbelo, abrázalo y empieza a enseñarle que la paz también es una forma de intensidad”, sugiere.

Un ejercicio de observación y reprogramación emocional. Foto: IG/bego_psicologia

Este enfoque busca no juzgar esas emociones, sino comprender su origen y acompañarlas con compasión hacia una nueva forma de vivir: una que entienda la calma no como aburrimiento, sino como seguridad.

La paz también puede ser intensa

El mensaje de Begoña del Campo no solo apunta al análisis psicológico, sino también a la transformación personal. Su propuesta invita a replantearse qué significa estar vivo y cómo construir una vida emocional más saludable desde la calma, sin necesidad de vivir en constante alerta.

@begomentalreset Hay personas que no saben vivir en calma… Y no es porque no lo deseen. Es porque su sistema nervioso se acostumbró al caos. Al drama. Al conflicto. A la urgencia constante. Y cuando por fin todo va bien… ¡Boom! Algo dentro de ellas se inquieta. Porque el silencio les resulta amenazante, y la paz… les parece aburrida. No están locas. Están programadas. El cuerpo se hizo adicto al cortisol, a la montaña rusa emocional que vivieron durante años. Pero se puede reprogramar. Se puede enseñar al sistema nervioso a sentirse seguro… en la tranquilidad. En el amor. En la vida sin sobresaltos. Solo hay que empezar. Y tener el valor de soltar esa vieja identidad. #ReprogramaciónMental #AdictosAlDrama #SanarEsPosible #NeurocienciaEmocional ♬ sonido original - bego_psicologia

Para muchos usuarios, sus palabras han sido un verdadero “clic” emocional. Porque entender que lo aprendido puede desaprenderse es, en sí mismo, una forma de sanar.