Hay quienes abren el placard y encuentran casi siempre lo mismo: remeras, pantalones, vestidos, camisas y abrigos negros. La preferencia puede responder a cuestiones estéticas, comodidad, costumbre o simplemente al gusto personal. Pero ¿vestirse de negro modifica la manera en que los demás nos perciben?
La psicología lleva décadas estudiando cómo los colores pueden intervenir en las primeras impresiones. Algunos experimentos encontraron asociaciones entre el negro y características como la agresividad, aunque otros no consiguieron reproducir esos efectos.
La psicología lleva décadas estudiando cómo los colores pueden intervenir en las primeras impresiones.
La evidencia tampoco permite establecer que las personas que visten habitualmente de negro tengan una personalidad determinada.
El experimento que relacionó el negro con la agresividad
Uno de los estudios clásicos fue realizado por Mark Frank y Thomas Gilovich, de la Universidad de Cornell, y publicado en 1988 en Journal of Personality and Social Psychology.
Qué descubrireron al estudiar los colores.
Los investigadores analizaron los uniformes de equipos de fútbol americano y hockey profesional. Encontraron que aquellos que vestían de negro habían recibido más penalizaciones que los conjuntos que utilizaban otros colores. Después realizaron experimentos para intentar comprender el fenómeno.
Los participantes tendían a percibir como más agresivos a los equipos que utilizaban uniformes negros. Los autores encontraron además indicios de que llevar ese color podía influir sobre el comportamiento de quienes lo vestían.
Qué siignifica vestirse de negro.
Sin embargo, aquellos resultados surgieron en un contexto muy particular: deportes competitivos donde la agresividad tiene un papel diferente al de la vida cotidiana.
Qué descubrieron al estudiar a 475 participantes
Investigaciones posteriores buscaron comprobar si esas asociaciones también aparecían fuera del deporte.
Por qué el contexto, para el color, también importa.
Un trabajo encabezado por investigadores de la Universidad Masaryk, en República Checa, presentó fotografías modificadas digitalmente a 475 estudiantes secundarios. Los participantes debían evaluar a las personas de las imágenes, cuya ropa aparecía en distintos colores y situaciones.
El negro hizo que los hombres fueran considerados más agresivos, pero el mismo patrón no apareció de igual manera cuando se evaluaba a mujeres. Además, vestir de negro no produjo automáticamente una mayor percepción de respetabilidad.
Por qué el contexto también importa
El experimento mostró otro elemento fundamental: la ropa no se interpreta de manera aislada.
El escenario en el que aparecía la persona también modificaba las evaluaciones. Esto significa que un mismo color puede adquirir significados diferentes dependiendo de quién lo lleva, dónde se encuentra y qué información recibe quien observa.
El negro utilizado en una reunión formal, por ejemplo, no necesariamente provoca la misma impresión que un uniforme negro dentro de una competencia deportiva. Por eso resulta difícil atribuirle a un color un único significado psicológico.
El estudio que no consiguió repetir el efecto
La dificultad para establecer reglas universales apareció nuevamente en investigaciones más recientes.
Sylwia Zegar y sus colegas, de la Universidad Jaguelónica de Cracovia, realizaron dos experimentos publicados en 2022 para estudiar la relación entre el color de la ropa y la percepción de agresividad.
En el primero participaron 144 personas. Una mujer presentada como sospechosa de un delito fue considerada más agresiva cuando vestía de negro que cuando llevaba blanco.
Pero los investigadores realizaron después otro experimento con 189 participantes utilizando un avatar dentro de un entorno virtual. Esta vez, el efecto no volvió a aparecer.
¿La ropa puede influir sobre quien la usa?
La psicología también investiga una pregunta diferente: si la ropa modifica solamente la percepción del observador o puede afectar a quien la lleva.
El estudio clásico de Frank y Gilovich encontró indicios en esa dirección, pero trasladar esos resultados a situaciones cotidianas requiere cautela.
Otros experimentos sobre colores y vestimenta también sugieren que determinadas prendas pueden modificar comportamientos, posturas o la manera en que una persona se presenta ante los demás. Sin embargo, estos efectos dependen de múltiples factores y no permiten concluir que ponerse una remera negra transforme automáticamente el comportamiento.
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