Elegir más frutas y verduras podría tener consecuencias que van más allá de la salud. Una nueva revisión científica plantea que una alimentación predominantemente vegetal puede influir en algunas características asociadas con el atractivo físico, desde el aspecto de la piel hasta el olor corporal.

El trabajo fue realizado por David Goldman, del Departamento de Salud Pública de la Universidad de Helsinki, y Matthew Nagra, del Departamento de Medicina Familiar de la Universidad de Columbia Británica, y publicado en junio de 2026 en la revista Recent Progress in Nutrition.

Los investigadores revisaron más de 30 trabajos publicados entre 2000 y 2025. Por eso, el resultado no significa que todas las personas veganas sean consideradas más atractivas que quienes consumen carne. La conclusión es más específica: determinados patrones alimentarios ricos en vegetales pueden modificar señales que intervienen en la percepción del atractivo.

Por qué comer más frutas y verduras puede modificar el rostro

Uno de los mecanismos analizados está relacionado con los carotenoides, pigmentos presentes en alimentos como zanahorias, tomates, batatas, espinaca y otras frutas y verduras.

Cuando aumenta su consumo, estos compuestos pueden acumularse en la piel y producir cambios sutiles en su coloración. Estudios experimentales incluidos en la revisión encontraron que esas modificaciones pueden ser interpretadas por otras personas como señales de un rostro más saludable.

¿Puede modificar el rostro para ser más bello?

Una investigación previa, por ejemplo, fotografió a 60 participantes antes y después de una intervención alimentaria de cuatro semanas. Luego, 73 personas independientes evaluaron las fotografías teniendo en cuenta características como atractivo, coloración, salud aparente, claridad y simetría facial.

Los resultados encontraron en los rostros femeninos una pequeña relación indirecta entre el aumento del consumo de frutas y verduras y el atractivo, explicada parcialmente por cambios en la tonalidad amarillenta de la piel. Los propios investigadores advirtieron que el efecto observado fue pequeño.

La alimentación también puede cambiar el olor corporal

El segundo factor puede resultar menos evidente. La composición de la dieta modifica sustancias presentes en el sudor y también puede alterar la actividad de los microorganismos de la piel, lo que termina influyendo en el olor corporal.

Además de sus platos, Estilo Veggie publicó una guía para iniciarse al veganismo. Foto @estiloveggie

Entre las investigaciones revisadas aparece un experimento que estudió específicamente el consumo de carne. Los hombres participantes siguieron durante dos semanas una dieta con carne y durante otras dos una alimentación sin carne.

Mujeres que posteriormente evaluaron muestras de olor corporal calificaron las correspondientes al período sin carne como más agradables, más atractivas y menos intensas.

Los autores también repasaron investigaciones sobre alimentos concretos. Uno de los resultados más curiosos corresponde al ajo: pese a su fuerte olor al ingerirlo, determinados niveles de consumo fueron relacionados en experimentos con una valoración más positiva del olor corporal masculino.

La explicación no es que eliminar la carne garantice automáticamente “oler mejor”. Goldman y Nagra sostienen que el olor corporal depende de numerosos factores y que todavía se necesitan estudios que comparen diferentes patrones alimentarios durante períodos más prolongados.

El tercer factor: la composición corporal

La revisión identificó una tercera vía: el porcentaje de grasa corporal y el índice de masa corporal (IMC).

Cómo influye la alimentación en el porcentaje de grasa corporal y el índice de masa corporal (IMC). Foto: Freepik

Las dietas predominantemente vegetales suelen asociarse en estudios poblacionales con un menor IMC y una menor adiposidad. A su vez, diferentes investigaciones sobre percepción física muestran que la composición corporal puede influir en las evaluaciones de atractivo.

Esto tampoco implica que cuanto menor sea el peso, mayor sea el atractivo. Los investigadores remarcan que las preferencias tienden a concentrarse dentro de determinados rangos y pueden variar según el sexo, la edad, el contexto cultural y las características de quienes realizan la evaluación.

Por qué los científicos estudiaron el atractivo físico

El objetivo del trabajo no fue establecer qué dieta produce personas “más lindas”. Goldman y Nagra plantearon una pregunta relacionada con la salud pública: qué motiva a una persona a modificar lo que come.

Las recomendaciones tradicionales suelen insistir en beneficios futuros, como reducir el riesgo de enfermedades. Los cambios vinculados con la apariencia, en cambio, pueden aparecer mucho antes.

“Muchas elecciones alimentarias pueden producir cambios visibles y socialmente significativos en semanas”, explicó Goldman al hablar sobre la investigación.

Los autores plantean que esos efectos podrían convertirse en una motivación adicional para aumentar el consumo de alimentos vegetales. Pero también reconocen que esa hipótesis todavía necesita ser evaluada experimentalmente.

La palta es sabrosa y brinda múltiples beneficios no solo a los veganos.

La investigación tampoco recomienda necesariamente adoptar una dieta vegana estricta. El concepto utilizado es “plant-forward”, que describe una alimentación centrada principalmente en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y otros alimentos vegetales, sin exigir necesariamente la eliminación absoluta de productos de origen animal.

En otras palabras, la evidencia disponible no permite afirmar simplemente que “los veganos son más atractivos”. Sí sugiere algo más concreto: lo que una persona come puede dejar señales perceptibles en su piel, su olor y su composición corporal, tres elementos que intervienen en la manera en que los demás perciben su apariencia.