“Todo tiene o bien un precio o bien una dignidad”, escribió el filósofo alemán Immanuel Kant. ¿Qué quiso decir?
En su ensayo Puntos de apoyo, el profesor y psicólogo Sven Brinkmann utiliza un ejemplo de Titanic para explicar la importancia y el valor de la dignidad según Kant.
Recuerda un momento de la película en la que, ante el inevitable destino final por el hundimiento del barco, dos ancianos se quedan en su cama a esperar la muerte con una sonrisa en sus caras. Para él, ese acto final aporta a la escena una humanidad conmovedora.
Brinkmann dice que Kant habla de una dignidad que cada vez está más difusa en el día a día: la entendida como la capacidad de actuar de manera digna. Quienes tuvieron esa visión -y la estudiaron- no fue Aristóteles, sino los primeros humanistas. Ellos entendieron que la dignidad es intrínseca al ser humano. Viene con nosotros.
“Todo tiene o bien un precio o bien una dignidad”
Quien hizo del concepto “una piedra angular de su pensamiento, oponiéndose de manera explícita al instrumentalismo, fue el pensador ilustrado alemán Immanuel Kant”, indica Brinkmann.
“Todo tiene o bien un precio o bien una dignidad”, escribió Kant.
Kant escribió la frase "Todo tiene o bien un precio o bien una dignidad" en Fundamentación de la metafísica de las costumbres (Grundlegung zur Metaphysik der Sitten), publicada en 1785.
Según el profesor, para Kant lo que satisface las necesidades básicas (ropa o comida, casa) tiene un precio de mercado. Es decir, carece de valor intrínseco.
En cambio, la honradez y la buena voluntad “no tienen precio, pero sí dignidad”. "Son fenómenos con valor intrínseco. Dicho de forma paradójica: lo único que tiene verdadero valor es aquello a lo que no podemos ponerle un precio”.
Kant dijo que ser racionales nos otorga la capacidad de determinar qué es lo correcto y qué no de manera general, con total independencia de nuestros deseos y preferencias subjetivos, y que aquello que lo determina no es ni la revelación ni las corazonadas.
"Hay cosas que tenemos el deber de llevar a cabo sin importar lo que pensemos o sintamos al respecto: ante todo, respetar y proteger la dignidad de los demás seres humanos; no explotarlos para nuestro propio beneficio, ni utilizarlos como medios para obtener un fin", escribe el profesor en su ensayo.
Para Kant el ser humano fue y será siempre un fin en sí mismo. "Nuestro deber es tratar a las personas como personas, no como cosas", concluye Brinkmann sobre el estudio del filósofo.
¿Quién fue Immanuel Kant?
Immanuel Kant (1724-1804) fue un filósofo prusiano y una de las figuras centrales de la Ilustración y de la filosofía occidental. Su obra transformó campos como la ética, la teoría del conocimiento, la metafísica y la estética.
Immanuel Kant murió en 1804.
Entre sus obras más importantes se encuentran Crítica de la razón pura (1781), Crítica de la razón práctica (1788) y Crítica del juicio (1790). En ellas intentó responder a algunas de las grandes preguntas de la filosofía: qué puede conocer el ser humano, cómo debe actuar y qué puede esperar.
En el campo de la ética, Kant sostuvo que la moral no debía depender únicamente de las consecuencias de nuestros actos, sino de principios racionales que pudieran valer para todas las personas. De allí surge su célebre “imperativo categórico”, según el cual debemos actuar de acuerdo con reglas que podamos querer que se conviertan en universales.
También defendió la ya mencionada idea de que cada persona posee un valor intrínseco y que nunca debe ser utilizada simplemente como un medio para alcanzar los fines de otro.
Su concepción de que lo que tiene precio puede ser reemplazado por algo equivalente y la dignidad, en cambio, no admite sustitución convirtió a la autonomía, la libertad y el respeto por cada ser humano en algunos de los pilares de su filosofía moral.
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