En los monitores, los teléfonos y los micrófonos de Radio Mitre, la emisora más escuchada del país, late la vida de cada rincón. Para conducirla, para llegar a todas partes a tiempo, hay que tener una mirada panorámica en la que quepan todo, desde las ambulancias hasta los haberes jubilatorios, desde un crimen en Recoleta hasta los rumores que recorren el Parlamento. Jorge Porta es periodista y gerente de Noticias y Programación de Radio Mitre y acaba de publicar su primera novela, Cruce peligroso (Dunken), que imagina esa mirada panorámica sobre la ciudad como un dispositivo real que no solo ve, sino que también es capaz de actuar. Y ese es el problema.

Repartidores. Foto: archivo Clarín.

“No soy escritor”, dijo Porta al hablar de esta nouvelle de un centenar de páginas y autoeditada. También contó que la historia fue creciendo a fuerza de notas tomadas en el celular. Tal vez esa técnica de registro haya sido determinante en el carácter paratáctico de todo el libro: la velocidad que narra se reproduce en el ritmo que proponen las frases breves (incluso brevísimas), vertiginosas, independientes.

La trama presenta a dos protagonistas. Por un lado, el venezolano Juan Manuel Caicedo, que después de escapar del caos de su país, llega a Buenos Aires y comienza a trabajar como repartidor de aplicaciones, montado sobre una moto con la que surca las calles y avenidas porteñas eludiendo cortes, choques o embotellamientos para llegar primero, para recibir la mejor calificación, para no ser penalizado por un empleador invisible pero tirano.

La ciudad en una consola

Desde un galpón del sur de la ciudad, Andrea gobierna como una deidad una consola en la que se anudan desde el sistema del Same hasta el de pago de haberes a jubilados, pero también el control de los semáforos, las cámaras y domos que utiliza la policía o las propias aplicaciones de autos de alquiler o envíos.

Cuando Caicedo y Andrea se conocen, imaginan una posibilidad: la de intervenir en esos nervios del sistema en favor del “bien”. Que alguien reciba una mejor calificación y, con ello, viajes mejor pagos. Que una jubilación sume unos pesos. Que la ambulancia se desvíe para asistir a alguien que debía esperar más... El bien, qué trampa perfecta.

Porta comenzó por conversar con los repartidores. Gajes del oficio de periodista, que primero pregunta. “Conversé mucho con los riders, con los choferes de viajes, con los que te traen el capricho en una bicicleta. Son tan presentes como, para muchos, invisibles. Vivimos inmersos en esa especie de nueva participación social que pasa por expresar tu bronca porque la pizza te llegó fría poniendo mal puntaje en una aplicación. Y en el medio están esos tipos. Que cada vez son más”, contó.

La mirada panorámica y esa red de repartidores confluyeron. En las anotaciones de Porta y en la trama. “Volvió a mirar el mapa. Miles de puntos aparecían y desaparecían sobre la ciudad a la misma hora, siguiendo recorridos parecidos, usando las mismas aplicaciones, consumiendo los mismos datos, frenando en los mismos lugares. Lo vio de golpe. La red ya existía. No hacía falta crearla. La precarización la había construido sola. Gente distinta, vidas distintas, pero todos conectados por las mismas plataformas, los mismos teléfonos y la misma dependencia. Lo único que faltaba era que alguien les mostrara que ya estaban unidos”.

Porta se formó como periodista en la Escuela Superior de Periodismo y ahora es profesor en la Universidad de San Andrés. Es responsable de la cobertura, producción y salida al aire de la información en Radio Mitre, incluyendo el servicio informativo Mitre Informa Primero.

Por esa labor, recibió el premio Rey de España y aquí más de 20 premios Martín Fierro. Su currículum dice: “Coordina el trabajo de todos los equipos de producción de los programas de Radio Mitre las 24 horas del día, todos los días”. No es difícil imaginar que hay un diálogo entre su escritorio y la consola que controla Andrea, su personaje.

Anónimos atrapados por la app

Cruce peligroso es un thriller mira a esos anónimos, que obedecen mansamente los designios de una aplicación para trabajar o para recibir un chocolate en casa. Mira su desesperación, su soledad, también sus maneras de colaboración, y, claro, también su rabia.

Jorge Porta es autor de Cruce peligroso (Dunken). Foto: redes sociales.

En los primeros días tras el triunfo del presidente Javier Milei, muchos de esos repartidores llegaban a la puerta del Hotel Libertador a celebrar la victoria libertaria. “Esos querían dar vuelta el sistema, encontrar una salida para la antipolítica”, explicó Porta. Caicedo, su personaje, forma parte de ese universo. Y anhela, también, vencer al sistema, ganarle.

“Se habla mucho de que nos domina la IA, pero lo que ya nos dominan son las apps. Y en el medio está esta gente”. Caicedo y Andrea dominan al que domina. Pueden hacerlo. Han encontrado el modo. Llueve en la noche de Buenos Aires, hubo un choque, alguien pide una pizza, más allá otra persona espera el auto que la desplazará hasta su destino. ¿Pero es posible trampear realmente al sistema?


Cruce peligroso, de Jorge Porta (Dunken).