La microbiota se convirtió en uno de los grandes campos de investigación de la medicina. Los avances de la biología molecular permitieron conocer mejor el conjunto de microorganismos que habita en el cuerpo humano y estudiar su posible relación con distintas enfermedades.

Chaysavanh Manichanh, doctora en Bioquímica y Microbiología y jefa del grupo de Investigación en Microbioma del Hospital Vall d'Hebron Institut de Recerca, en Barcelona, estudia esta relación desde hace 24 años. La especialista recuerda que el campo creció de forma acelerada. “Al principio éramos muy pocos estudiando la microbiota y ahora no tenemos tiempo de leer todos los artículos científicos que se hacen”, explicó, como informó National Geographic.

Según Manichanh, los primeros años de investigación estuvieron centrados en conocer la composición de la microbiota. Luego, los científicos comenzaron a analizar su relación con distintas enfermedades. Ahora el objetivo apunta a utilizar esos conocimientos para desarrollar tratamientos y métodos de diagnóstico más precisos.

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Uno de los trabajos actuales de la investigadora se concentra en la enfermedad de Crohn y la colitis. Los estudios todavía se encuentran en ensayos clínicos con pocos pacientes y los resultados no alcanzan una efectividad total. Por eso, su equipo busca analizar grandes grupos de población para reducir la variabilidad entre las personas.

La especialista también advierte sobre las promesas que todavía no cuentan con suficiente respaldo científico. Según explicó, algunas empresas llegaron a ofrecer soluciones para diagnosticar o curar enfermedades a partir del análisis de la microbiota, aunque la ciencia aún no permite realizar esas predicciones con precisión.

La investigadora se centra en la enfermedad de Crohn y la colitis. Foto: Freepik.

La alimentación aparece como uno de los factores más importantes

Según informó National Geographic, Manichanh señala que los cambios en la dieta pueden modificar la composición de la microbiota en poco tiempo. En las personas que siguen una alimentación vegetariana o vegana se observó una mayor diversidad, en parte por un mayor consumo de frutas, verduras y legumbres. Sin embargo, todavía no se conoce con certeza qué efectos tiene ese cambio a largo plazo.

La microbiota, además, posee una característica que sorprende a los investigadores. “La microbiota es muy resiliente”, afirmó Manichanh. Por eso, cuando una persona modifica su alimentación, las bacterias pueden cambiar y después volver a adaptarse ante nuevas variaciones en la dieta.

Los ultraprocesados también aparecen bajo la lupa

De acuerdo con la especialista, su consumo se relaciona con una menor diversidad de la microbiota. El próximo paso consiste en determinar si esa relación contribuye al desarrollo de ciertas enfermedades y si una modificación de la dieta puede reducir la inflamación y mejorar los síntomas.

El café aparece como beneficioso para la salud. Foto de archivo.

Para Manichanh, una alimentación con más frutas, verduras y fibra puede favorecer la diversidad de microorganismos. Estos alimentos llegan al colon y sirven como nutrientes para las bacterias. A su vez, la microbiota produce vitaminas que pueden ser aprovechadas por las células intestinales.

Entre los alimentos que llamaron la atención de los investigadores aparece el café. “El café está asociado a una reducción de la inflamación”, explicó la especialista. Según sus estudios, algunas bacterias metabolizan sus componentes, una interacción que podría explicar parte de sus efectos sobre la microbiota.