Cada vez que se publican los resultados de las evaluaciones nacionales o internacionales, nos alarmamos porque en cada medición a los alumnos de nuestras escuelas les va cada vez peor. El Gobierno dice, frente al retroceso en las últimas pruebas PISA, que la culpa es del kirchnerismo por la cultura de un cierto “dejar hacer” que generó durante sus años de gestión dentro del sistema educativo. Si esto fue así, cosa que comparto, ninguno de los gobiernos posteriores lo cambió.
Más que “dejar hacer” debiéramos denominarlo “arréglense como puedan”. Veamos por qué: en el ministerio nacional se elaboran y el Consejo Federal aprueba los contenidos educativos y las estrategias para su enseñanza. Los autores son especialistas muy calificados que conocen las fronteras de los conocimientos en el campo científico y hacen la tarea de convertirlos en contenidos para las disciplinas escolares. Las provincias los introducen en sus diseños curriculares, también mediados por el trabajo de sus especialistas y el ciclo termina aquí.
Hay provincias donde los docentes ni siquiera saben de su existencia. Pero, para nuestro caso, digamos que todos los docentes de aula los conocen. Pensemos, ¿cómo podrían ellos enseñar esos cientos de contenidos muy actualizados de cada campo del saber si su formación no alcanzó nunca el nivel de los especialistas que los elaboraron?
Entonces, en vez de culpar para atrás es imprescindible poner en funcionamiento cada nivel de conducción del sistema para que en las aulas los alumnos/as puedan aprender.
Entre el Gobierno nacional y las provincias hay que producir los materiales (secuencias didácticas) para todos los años de escolaridad, centrados en los conocimientos fundamentales de las disciplinas, que ayuden a los docentes que lo necesiten a actualizar sus saberes y les dé recursos metodológicos para enseñarlos. Las dos metas al mismo tiempo: actualización y práctica de la enseñanza, para recuperar tanto tiempo perdido.
La disponibilidad actual de recursos tecnológicos para llegar a cada escuela hace injustificable que no se implemente un programa masivo de esta naturaleza.
Hay experiencia nacional e internacional de modelos de enseñanza basados en la resolución de problemas que introducen a los estudiantes en procesos de aprendizajes profundos y los ayuda a convertirse en ciudadanos preocupados por su entorno y conocedores de los desafíos y de la belleza del mundo en el que viven.
Solo se trata de que los responsables de la educación a nivel nacional y provincial trabajen de manera cooperativa para comenzar a salir de la decadencia actual.
Cada evaluación mide también la calidad de quienes la conducen.
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