Francisco Cerúndolo cayó por 7-5, 0-6 y 2-6 con Alexander Zverev, 3 del ranking ATP en los cuartos de final del ATP 500 de Múnich BMW Open. El certamen forma parte de la gira europea sobre polvo de ladrillo, a la que le faltan los Masters 1000 de Madrid y Roma, y que se cerrará con una nueva edición de Roland Garros, el segundo Grand Slam del año.

El tenista argentino, que este año pudo festejar un título en el Buenos Aires Open, buscaba frustrar a Zverev, el crédito local. El historial entre ambos mostraba una leve ventaja para el germano 4-3 aunque llegaba con un antecedente demoledor: se los había ganado todos en forma consecutiva y el más reciente fue en los cuartos de final del Masters 1000 de Miami donde Sascha confirmó su dominio arrasándolo 6-1 y 6-2.

En la cancha central de Múnich, Zverev se puso 5-3 sobre Cerúndolo pero sumando además su primera victoria en polvo de ladrillo, superficie en la que Fran se había llevado los tres primeros duelos..

El partido fue de trámite extraño porque Zverev dominó casi siempre a Cerúndolo salvo un breve tramo en el que el argentino remontó el primer parcial y se aseguró ese primer capítulo. El alemán quebró dos veces y se puso arriba 4-1 pero el mejor sudamericano del ranking reaccionó a tiempo y lo dio vuelta. El nacido en Hamburgo hace 28 años sacó 40-30 para forzar un tiebreak pero Fran no cedió en su envión y en el primer set point a favor cerró la cuenta en 7-5.

El festrejo de Zverev tras el triunfo sobre Cerúndolo. Foto: REUTERS / Michaela Stache.

Había olor a batacazo en Múnich, donde el público local se volcaba obviamente a favor del germano, pero entre la falta de precisión de Cerúndolo y la decisión de Zverev, de a poco todo volvió a sus carriles normales. El argentino perdió su saque de arranque, y luego otra vez, obligándose a uscar otra remontada que ya no sucedió. De ahí el 6-0 con el que ambos tenistas se fueron a sus sillas para descansar, a la espera del tercero.

Zverev, el mejor detrás de esos dos monstruos que vienen siendo Jannik Sinner y Carlos Alcaraz, recuperó la confianza y trabajó el último parcial con un quiebre tempranero que lo dejó 3-1 arriba, y aceleró para volver a arrebatarle un servicio a Cerúndolo para sacar 5-2, con todo cocinado. El rostro del argentino ya no era de fastidio y bronca sino de resignación. El del alemán era de alivio porque su rival dejó de ser una piedra en el zapato para convertirse en una nueva víctima. La próxima meta estará en Madrid, luego en Roma y más allá en Roland Garros.