La soja volvió a ganar terreno en Chicago y alcanzó su mayor valor del año en la antesala del nuevo informe de oferta y demanda que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) publicará mañana, viernes 11 de septiembre. La posición noviembre sumó casi 8 dólares y llegó a US$ 489 por tonelada, un valor que no alcanzaba desde enero de 2024, en un mercado que busca señales sobre la evolución de la oferta y, especialmente, de la demanda.

Según explicó Nehuén López, analista de la corredora Grassi, no se esperan modificaciones significativas en los stocks finales estadounidenses de la campaña 2025/26. Para el ciclo 2026/27, tampoco se anticipan grandes cambios en la producción, que podría consolidarse en torno de las 122,5 millones de toneladas.

La principal novedad podría estar en los stocks de la nueva campaña estadounidense, que se proyectan con una reducción de unas 600.000 toneladas. Si bien el mercado mundial continúa bien abastecido, la mayor actividad de la industria aceitera y el ritmo de compras de China aparecen como factores capaces de ajustar las existencias y sostener los precios.

En este contexto, López señaló que la reciente suba de la oleaginosa responde a varios factores. Por un lado, aparece la posición de los fondos especulativos en Chicago, mientras que por otro se destaca el fuerte ritmo de compras de China a Estados Unidos para abastecer sus plantas de molienda.

A esto se suma la recuperación que vienen mostrando desde comienzos de septiembre los precios de los subproductos de la soja, tanto el aceite como la harina, que mejoran los márgenes de procesamiento y aportan un respaldo adicional al valor del poroto.

Con la soja en su nivel más alto de 2026, la atención del mercado queda ahora concentrada en el reporte del USDA. Las eventuales modificaciones en las estimaciones de producción, stocks y demanda serán determinantes para definir si la actual tendencia alcista tiene margen para continuar o si, por el contrario, los operadores aprovechan los máximos para tomar ganancias.

La reacción de Chicago será seguida de cerca por el mercado argentino, donde cualquier cambio en la referencia internacional puede trasladarse a los valores locales. Por eso, más allá del máximo alcanzado por la soja, la clave estará en las señales que entregue mañana el organismo estadounidense y en cómo sean interpretadas por los fondos y los grandes compradores internacionales.