La Banca 73 del Senado tomó el control del proyecto de Ley Hojarasca, que envió el Ejecutivo para entretener al Congreso y cumplir con la consigna de blindar la propiedad privada en la Argentina, como si peligrase.

El gobierno agotó su libido legislativa en el período de sesiones extraordinarias. Logró hacer aprobar una minuta de proyectos que le había pedido el círculo rojo como prenda para prolongar su apoyo: reforma laboral, glaciares, ley de tierras y reforma del código penal.

La Banca 73 del Senado es un invento del bloque de la UCR para sumar a las 72 que integran la cámara una oficina de asesoría que han confiado al exsenador Víctor Zimmermann. Le han puesto oficina donde tiene a su cargo una docena de asesores que aportan los integrantes de la bancada.

Zimmermann agotó su mandato en diciembre pasado y ejerció una tarea central en la negociación de los proyectos de los dos primeros años del actual gobierno. Experto en semáforos, era escuchado por el oficialismo y la oposición amigable. Por su cedazo pasaron iniciativas que lograron ser sancionadas como expresión de acuerdos que se le deben a su tarea.

Esta semana encabezó reuniones en el think tank para elaborar el semáforo de la llamada "ley hojarasca" que la cámara espera dictaminar antes de fin de mes. Ese proyecto ómnibus cumple el objetivo del oficialismo que es desbaratar la arquitectura del Estado, aboliendo regulaciones y normas con el argumento de que detrás de cada regulación hay un negocio.

Los adversarios del cerebro de esa iniciativa, Federico Sturzenegger, entienden que, por el contrario, detrás de cada desregulación también hay un negocio. El fruto de la tarea de la Banca 73 identifica con luz verde lo que los aliados pueden admitir sin discusión. Señalan con luz roja las que no van a dejar pasar y con luces amarillas, aquellas que se pueden discutir.

La oposición amigable prende el semáforo

El semáforo impone condiciones para aprobar dos de las leyes de la "hojarasca" que serán reescritas. Una es la ley de tierras. El proyecto oficial desregula la inhibición para que extranjeros compren tierras en zonas de frontera.

La propuesta de la oposición amigable es ponerle restricciones a la desregulación. Una es que estén prohibidas esas compras de tierras por parte de estados extranjeros. También que se impongan límites a las actividades que realizarán quienes las compren y se condicione la venta a programas de productividad de esas tierras.

En ese menú de cambios, también sectores de las fuerzas armadas quieren que de esas ventas se reserven ciertas zonas libres de injerencia extranjera, porque forman parte del sistema defensivo de fronteras del país en un caso de conflicto.

La otra ley que se condicionará es la reforma de la ley de villas, sancionada bajo el gobierno de Mauricio Macri con la letra del papa Bergoglio y de Juan Grabois, y presentada por el trío Negri-Carrió-Massot que conducía el interbloque de Juntos por el Cambio. Esa ley fue sancionada casi por unanimidad, y en el proyecto se le trasladan funciones y responsabilidad a municipios y provincias.

Temen más judicialización

La limitación que proponen es que deben agregarse el origen de los fondos para cumplir con las obras complementarias de urbanización de los barrios populares.

En la sanción original de la ley de villas se creó un fondo alimentado por tributos de asignación específica para pagar las expropiaciones de tierras, que se entregarían a los ocupantes en más de 6 mil "barrios populares". Este fondo ha sido abolido por el actual gobierno, que se comprometió a que esos dineros provendrían del Tesoro Nacional.

La tarea del Senado sobre el proyecto "hojarasca" no se limita al semáforo de las bancadas amigables del gobierno. También el oficialismo más rígido admite que el proyecto no puede pasar tal como vino, y que tanto la ley de tierras como la de villas deberán tener cambios sustanciales para tener aprobación.

Uno de los expositores en la sesión del plenario de comisiones del Senado que discute el proyecto, advirtió que deben hacerse correcciones al proyecto para evitar la judicialización.

El abogado Diego Armesto prevé que la derogación del Renabap – registro de villas, que es la matriz del proyecto –puede tener alguna cuestión con el artículo 14 bis de la Constitución y con el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y aparecer como una regresividad ilegal.

Patricia y Francos, outsiders del outsider

Patricia Bullrich tramitará esos cambios. En su rol de comisaria política de Olivos en el Congreso, envió a uno de sus asesores a la reunión de la Banca 73 y tomó nota de los argumentos de la decena de asesores de la UCR sobre los cambios que es oportuno hacer.

La senadora Patricia Bullrich. Foto: Federico López Claro

La senadora ejerce una coordinación de los senadores de su bloque, pero su larga experiencia le facilita el diálogo con los opositores. Con rodos los bloque alguna tuvo algún negocio (político). Maneja el bloque del oficialismo con la misma función que cumple para la Libertad Avanza en Diputados Silvana Giudici, ex-UCR y ex-PRO.

Tiene juego propio y negocia más allá del supuesto mandato de Olivos. Por ejemplo, ha prometido a la bancada del peronismo de la cámara alta que atenderá los reclamos de que les reconozcan una mayor representación en las comisiones. Esta función de Bullrich levanta miradas torvas en Casa de Gobierno. Filtran información sobre ella como la predilecta del círculo rojo, aun por encima del apoyo que el mundo de los negocios le presta a Milei.

En la reunión de AmCham se escucharon comentarios sobre la efusividad de los saludos de los empresarios hacia ella, que pudieron molestar a los "loyalists" de Milei.

La temperatura que levantan estos gestos cuentapropistas —algo inexorable en un partido de cuentapropistas como la Libertad Avanza— es como la que levantó la aparición de Guillermo Francos pontificando sobre la virtud ajena. Sus comentarios sobre la suerte de Manuel Adorni se juntaron con algún sondeo que lo puso arriba de Milei y que hizo enojar al vértice del poder.

Gobierno afónico o público sordo

Estas palabras resbalan a quien aqueja una situación por la que han pasado otros gobiernos, que es la intrascendencia de lo que dicen. Nunca es importante lo que dice un político, y menos un presidente. Pero esto cambia en el caso de Milei: en su aparición de esta semana en AmCham, el presidente denunció nada menos que un golpe de Estado.

Javier Milei en AmCham Argentina Summit 2026. Foto: Federico López Claro

Se quejó "del ataque especulativo y el intento de la política de generar un golpe de estado". O es un presidente afónico, o le falla el oído al público que dejó pasar esto con la misma indiferencia que cuando Milei dijo "Si no nos acompañan, nos volvemos a casa, no pasa nada". Dijo lo que nunca debe decir un presidente: que se va a ir, despidiéndose casi dos años antes de que termine su mandato.

Es cierto que Milei es el primero que no pondera el valor de sus palabras. Al punto de que cuando insulta avisa: "Pero como yo soy Milei – se ufana – y detesto la forma de hacer las cosas que hace la política tradicional, etc."

De paso, quien le escribe los discursos debería hacer un curso de historia sagrada. Cuando dijo que no cambiará su política económica le atribuyó al personaje de la Odisea (siglo VIII a. C.) profesar la doctrina judeocristiana (que se remite a algunos siglos más tarde): "no nos vamos a apartar de ninguna manera de los valores judeocristianos y vamos a atarnos al palo del barco, porque no vamos a escuchar los cantos de sirena".

Ese plumífero que le escribe debería darle una mirada al canto XII de la epopeya homérica. En realidad, Odiseo se hace atar al palo del barco al llegar a la isla de las sirenas, pero no tapa sus oídos con cera, como ordenó que hicieran sus marineros. Quería escuchar los cantos de sirena, pero no abalanzarse sobre ellas. Privó a sus marineros de esa música, pero él se hizo atar para escucharlos.

Macri abre el paraguas

Este jubileo de los cuentapropistas del gobierno alimenta armados alternativos para 2027. Mauricio Macri ha dicho a quien quiera escucharlo que apoya el rumbo del gobierno pero que no cree que el gobierno de Milei mejore en el tiempo.

El ex presidente Mauricio Macri

Más bien cree que el PRO debe competir el año que viene con agenda propia. Niega que sea candidato, pero hace cosas de candidato. Festeja, además, el humor social que le celebra apariciones como la del miércoles por la tarde en el café Tabac para conversar amablemente, durante una hora, con el expresidente Ramón Puerta.

Fue interrumpido por parroquianos de esa comarca tan cercana al PRO —fuerza que nació en esa confitería— que los saludaban con sonrisas. Con prudencia, se cuida de decir lo que piensa y nunca admitirá el reproche de no haber ayudado a Milei a terminar su mandato en paz. Miguel Pichetto, su excompañero de fórmula habló peronísticamente en un corro con economistas del peronismo y vaticinó crudamente: “Podemos ser gobierno en 2027, esto va a terminar mal”.

Frigerio también en el casting centrista

El sector de los gobernadores que crearon el año pasado la liga Provincias Unidas buscan montar algo que represente la opción de centro, y que se aparte de Milei y de Cristina. En ese armado imaginario existe el proyecto de llamar a otros gobernadores del peronismo y de otros partidos, que alimenten una tercera candidatura.

El gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio. Foto: Federico López Claro

También quieren acercar a Macri a esta alternativa. En algún momento se lo han propuesto Maxi Pullaro, Martín Llaryora y Nacho Torres. Por ahora el nombre que está en la mesa es el de Rogelio Frigerio, que fue ministro de Macri y hoy es gobernador de Entre Ríos. Es un hombre del PRO que tiene predicamento en el peronismo de las provincias, porque dedicó toda su carrera profesional a asesorar a gobernadores de ese partido.

Fue quien llevó las relaciones con los gobernadores para Macri, y armó una agenda exitosa que fructificó en los distritos, que pudieron alcanzar el equilibrio fiscal y permitió que los gobernadores, en su mayoría, pudieran reelegir. Ese arco de mandatarios provinciales es el que hace ganar o perder a un candidato.

Si se hubiera movilizado en 2023, hubiera hecho ganar al peronismo. Pero no movieron un dedo para respaldar a Sergio Massa - ungido por el peronismo del AMBA - y lo hicieron presidente a Milei. El nombre de Frigerio ha estado en boca de Macri en alguna charla de mesa chica.

Uñac: interna PJ en cuotas

En el peronismo, además de la mesa que agita Pichetto junto a Guillermo Moreno y Sergio Massa, hay otra que se nuclea en torno al senador y exgobernador de San Juan, Sergio Uñac. El miércoles por la noche, parlamentó con tres colegas de la cámara alta, que pueden ser una cuerda fuerte para la unidad del peronismo que no reporta a la provincia de Buenos Aires.

Cenó en el Palladio Hotel de la avenida Callao —el mismo que sirvió de búnker de campaña para Patricia Bullrich en 2023— con Juan Manzur y los santiagueños Gerardo Zamora y José Neder. Con ese grupo prepara un alzamiento del peronismo del interior que se complementa con el armado de legisladores del ala federal y el presidente del consejo del PJ de CABA, Juan Manuel Olmos.

Para este dirigente, hoy presidente de la Auditoría General de la Nación, el interior termina en la avenida General Paz, porque propone un esquema que reúna dirigentes de todas las provincias para confrontar con el peronismo bonaerense, pero que incluya a la CABA. De ese armado forman parte, entre otros, Victoria Tolosa Paz —bonaerense pero desprendida del cristinismo—, Guillermo Michel, que orbita en la constelación de Sergio Massa, Kelly Olmos, Pipi Alí, Guillermo Snopek y otros.

Sergio Uñac en el Senado de la Nación. Foto: Juano Tesone

La idea de esta tribu es ir a una interna del PJ Nacional, haya o no después primarias PASO. Esa movilización, según Uñac le expuso junto a su estratega Juan José Álvarez, al mendocino Rodolfo Gabrielli y al salteño Juan Manuel Urtubey, sería por regiones y con un cronograma que imagine una caravana de elecciones de candidato presidencial del peronismo entre noviembre y marzo.

En el borrador habría una interna abierta a afiliados y a no afiliados, para elegir un candidato presidencial del peronismo que después vaya como postulante a una PASO, y que incluya a otros integrantes de un eventual frente opositor a la fuerza de Milei, o a lo que quede de eso.

Imaginan que la región NEA haga la interna el 10 de noviembre, el NOA el 10 de diciembre, pausa en enero y que siga la región Centro el 10 de febrero y el Sur el 10 de marzo. La interna sería abierta también para los candidatos, que pueden ser afiliados o no al peronismo.