La discusión sobre la reforma electoral que el Gobierno busca llevar al Congreso nacional tendrá, en paralelo, otro capítulo que excede las reglas de las elecciones nacionales. Un grupo de 189 dirigentes políticos de partidos y espacios muy diferentes reclama que 15 provincias implementen la Boleta Única de Papel (BUP) y lo hagan durante 2026, con el objetivo de llegar a las elecciones de 2027 con el nuevo mecanismo implementado.

El planteo aparece en un comunicado firmado por dirigentes que participan de la asociación civil Red de Acción Política (RAP). El dato político central no es la organización en sí misma, sino la amplitud del respaldo: en la lista conviven referentes del PRO, la UCR, el PJ, La Libertad Avanza, la Coalición Cívica, el socialismo, el GEN, partidos provinciales, fuerzas vecinales e independientes.

La iniciativa se conoce mientras el Gobierno de Javier Milei impulsa su propia reforma electoral en el Congreso. La discusión nacional contempla modificaciones al sistema electoral, pero el pedido de los 189 dirigentes apunta especialmente hacia las legislaciones electorales provinciales.

La reforma nacional no alcanza automáticamente a las elecciones locales, porque cada provincia conserva sus propias reglas para elegir gobernador, legisladores e intendentes. Por eso, el llamado implica que sean las legislaturas provinciales las que modifiquen sus respectivas leyes electorales.

Entre los firmantes aparecen nombres de peso de espacios políticos muy distintos. Por el PRO figuran, entre otros, Rogelio Frigerio, Gabriela Michetti, Federico Pinedo, Hernán Lacunza, Martín Yeza, Ignacio Torres y Soledad Martínez. Desde el radicalismo aparecen Oscar Aguad, José Manuel Cano, Ernesto Sanz, Leonel Chiarella, Rodrigo De Loredo, Tadeo García Zalazar y Rodolfo Suárez.

Martin Llaryora, uno de los gobernadores que firma el pedido de boleta única en las provincias. Foto: Enrique García Medina

También hay dirigentes vinculados al peronismo, como Martín Llaryora, Omar Perotti, Florencio Randazzo, Joaquín De la Torre, Julio Zamora, Carolina Basualdo y Walter Agosto. Y la lista incorpora referentes de La Libertad Avanza como Luis Petri, Diego Valenzuela, Eduardo Amadeo, José Rolandi, Santiago Santurio, Mariano Campero y Luis Picat.

La diversidad continúa con representantes del socialismo, la Coalición Cívica, el GEN y fuerzas provinciales. Están, entre otros, Mónica Fein, Clara García, Alicia Ciciliani, Margarita Stolbizer, Graciela Ocaña, Pablo Javkin, Omar Duclós, Facundo Del Gaiso y Federico Sciurano. También figuran dirigentes de partidos provinciales y espacios locales de Salta, Misiones, Neuquén, San Juan, La Rioja, Santiago del Estero y otras jurisdicciones.

Las 15 provincias que todavía tienen el sistema tradicional

El comunicado sostiene que son 15 las provincias que no modificaron su sistema de votación y continúan utilizando la boleta partidaria histórica. En el listado de jurisdicciones señalado para este reclamo aparecen Buenos Aires, Tucumán, Jujuy, Formosa, Chaco, Catamarca, La Rioja, San Juan, Corrientes, Misiones, La Pampa, Río Negro, Santa Cruz, Santiago del Estero y Tierra del Fuego.

La situación adquiere particular relevancia en Buenos Aires, por su peso electoral y por la discusión que existe allí alrededor de una eventual reforma del sistema de votación. La provincia todavía utiliza la boleta partidaria tradicional para sus elecciones provinciales y municipales, mientras que en las elecciones nacionales de 2025 los bonaerenses ya votaron con Boleta Única de Papel.

El planteo de los dirigentes de RAP tiene, además, un argumento de calendario. El 2026 es un año sin elecciones nacionales, por lo que consideran que existe margen para discutir, aprobar y reglamentar los cambios antes de que comience el proceso electoral de 2027.

La propuesta no apunta simplemente a modificar el instrumento de votación de un distrito para una elección puntual, sino a que las provincias aprovechen este año para cambiar sus leyes electorales.

El argumento: garantizar que estén todas las opciones

Los firmantes sostienen que la Boleta Única garantiza dos derechos: el derecho a elegir y el derecho a ser elegido. En el primer caso, porque el elector recibe en la mesa una boleta que contiene toda la oferta electoral oficializada y ya no depende de encontrar en el cuarto oscuro la boleta de un partido determinado.

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Paso a paso, cómo votar con la Boleta Única Papel

En el segundo, porque las agrupaciones políticas —incluidas las de menor estructura— tienen asegurada su presencia en el instrumento de votación.

El documento también plantea que el sistema desalienta prácticas como el robo de boletas y el denominado "voto cadena", además de reducir el volumen de papel, tinta y otros materiales utilizados en los comicios.

La experiencia nacional de 2025 constituye para los impulsores del cambio un antecedente inmediato. La BUP fue utilizada por primera vez en las elecciones legislativas nacionales de ese año, luego de la reforma aprobada en 2024.

A nivel provincial, en tanto, ya existen experiencias diferentes. Santa Fe, Córdoba y Mendoza utilizan sistemas de boleta única en papel, mientras que Salta y Neuquén tuvieron experiencias de boleta única electrónica.

Los firmantes también incorporan al argumento el respaldo que, según el comunicado, tendría el sistema entre los electores. Mencionan encuestas realizadas en Santa Fe en las que más del 80% de los consultados manifestó preferencia por la BUP, estudios nacionales con más del 70% de valoración de sus beneficios y una encuesta realizada en la provincia de Buenos Aires después de que los ciudadanos votaran con ambos sistemas, en la que casi dos de cada tres se inclinaron por la BUP.

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Cómo se vota con Boleta Única Papel (BUP), paso a paso

Más allá de la discusión técnica sobre cómo debería diseñarse la boleta en cada provincia, el dato político de la iniciativa es la procedencia de sus apoyos. 189 dirigentes de distintas fuerzas decidieron firmar un mismo pedido para que las legislaturas provinciales discutan el cambio.

En un escenario de fuerte fragmentación partidaria, el documento busca presentar la reforma del instrumento de votación como uno de los terrenos en los que pueden construirse acuerdos entre dirigentes que, en otros temas, se encuentran en posiciones muy diferentes.

El objetivo que plantean es concreto: que durante 2026 se aprueben los cambios legislativos necesarios y que en 2027 la Boleta Única pueda utilizarse en las elecciones provinciales de todo el país.

El pedido llega así en paralelo al debate nacional sobre la reforma electoral, pero con un alcance territorial mucho mayor: llevar la discusión desde el Congreso a las legislaturas de las provincias que todavía conservan el sistema de boletas partidarias.