Durante la escuela primaria la mayoría de los niños aprenden las operaciones básicas de matemática. Aunque existen algunos casos excepcionales como lo es Noah Williams, el niño de 9 años que cuando tenía 6 usaba el lenguaje de programación C++ exclusivamente para sus tareas escolares de la asignatura.

Los récords no pararon de hacerse presentes en su vida: logró ingresar a Mensa a los 7 años con un coeficiente intelectual que solo tiene 1 de cada mil personas, aunque ya todos habían notado su excelencia para las ciencias exactas.

El 8 de agosto de 2025, el niño australiano también ingresó al Libro Guinness de los récords con 8 años y 307 días, luego de que una empresa independiente publicó uno de los proyectos de Noah, convirtiéndolo en el programador informático más joven del mundo.

Sin embargo, los intereses del pequeño cerebro van más allá de la programación informática e incluyen la robótica y los drones: logró transformar la curiosidad infantil en un trabajo de nivel profesional.

El acercamiento de Noah a la programación

La programación le permitía a Noah realizar cálculos y buscar patrones, podía indicarle a la computadora qué hacer y luego observar el resultado. El lenguaje C++ que aplicaba no se lo considera sencillo para principiantes, sino específico de software, juegos, ingeniería, finanzas y aplicaciones científicas.

Ahora logró extender s proyecto también a dispositivos físicos. REUTERS/Bernadett Szabo

La comprensión de este código necesita de mucha atención, una pequeña falla de sintaxis o lógica pueden provocar que un programa falle. La sorpresa es que Noah solo con 6 años ya estuviera generando estos códigos.

Su logro no fue solamente escribir el código, sino que detrás de eso debía comprender secuencias, condiciones, variables y la relación entre una instrucción y su resultado.

El paso al hardware: nada podía fallar

Según el perfil de Noah en Jóvenes Promesas de Guinness World Records trabajó también con otros equipos con los mismos principios de software solo que ahora aplicado a objetos físicos: un robot puede usar código para responder a sensores, mover sus partes o completar una tarea y un dron depende de la programación para la navegación, la estabilización, la captura de imágenes y el vuelo automatizado.

El trabajo con hardware presenta nuevos desafíos para este niño genio: el código debía funcionar con motores, cámaras, baterías y sensores, pero el mundo físico es impredecible.

Un programa que se ejecuta en una simulación puede comportarse de manera diferente cuando un robot choca contra un obstáculo o un dron se enfrenta al viento. Para Noah, pasar de la programación en pantalla a la programación con máquinas es una extensión natural de su curiosidad.

El niño de 9 años que cuando tenía 6 usaba el lenguaje de programación C++. Foto: Guinness World Records

Estos grandes logros marcan una etapa en su infancia, aunque no esclarecen que será de su futuro. En su caso, esta curiosidad se volvió el motor para un proyecto que le cambiaría la vida y lo ubicaría entre los jóvenes más reconocidos a nivel mundial.

Lo que para él comenzó siendo una salida para evadir su tarea escolar creció y se convirtió en un proyecto que maneja drones.