La historia la reveló hace años Clarín, pero vale la pena recordarla. Previo a la elección de 2023, que el kirchnerismo vislumbraba con derrota a nivel nacional, Máximo y Cristina invitaron con un caramelo envenenado a Axel Kicillof: le ofrecían la candidatura presidencial a cambio de que el líder de La Cámpora encabezara en la provincia de Buenos Aires, territorio aún fértil para el PJ.

El final es conocido: Kicillof dijo que no, obtuvo su reelección y Sergio Massa fue vapuleado en el balotaje contra Javier Milei. Hoy, la mayoría de los actores se repiten y los protagónicos en disputa también. Pero un elemento central cambió: Kicillof ya no puede reelegir como gobernador y ahora sí quiere fugar hacia arriba.

¿Y los Kirchner? Con Cristina presa y amagando con una postulación por ahora inverosímil, otro vez van por el botín provincial. A fondo. La expresidenta ya avaló dos nombres para que salgan a "jugar". El de su hijo y el de Eduardo "Wado" de Pedro, el candidato que tenía La Cámpora para la última presidencial hasta que se llegó a un acuerdo para apoyar a Massa.

Wado de Pedro, uno de los dirigentes más cercanos a Cristina. Foto: Juano Tesone.

El exministro de Economía, justamente, también decidió levantar le perfil; sobre todo a partir de declaraciones de dirigentes de su Frente Renovador y la aparición de encuestas que aseguran que hoy le ganaría un mano a mano a Milei.

Más allá de la veracidad del dato estadístico (los sondeos en general lo muestran con una imagen muy golpeada), lo que parece claro es que otra vez el exministro quiere jugar. "Sergio ya está alineado con los Kirchner y lejos de Kicillof. Máximo y Cristina saben que él cumple los acuerdos", explica un dirigente que sigue de cerca la negociación.

Mientras, Massa se mueve a lo Massa. Con un indudable expertise, deja correr la idea de que puede ser candidato a presidente, se muestra cerca del outsider Jorge Brito y opera en el Congreso para complicar los planes del Gobierno.

Y si el premio más a mano es la Provincia, no descarta ir por la gobernación. Una versatilidad similar a la que mostró en 2015, cuando vio que Mauricio Macri se convertía en la verdadera contracara del kirchnerismo e intentó a último momento ser su postulante bonaerense. Otras épocas.

Cristina saluda a los militantes desde el balcón de su departamente donde está detenido. Foto: Martín Bonetto.

La movida de los Kirchner contra Kicillof parece sin retorno. O al menos buscarán condicionarlo para avalar su candidatura presidencial y quedarse con todo lo que puedan del resto. En lo personal, que también juega en la política, Cristina no tolera que su exprotegido político no la visite. De ahí que dirigentes cercanos a la exmandataria traten al gobernador directamente de "traidor".

Kicillof, de todo modos (y a su modo), avanza. Este sábado hará un plenario en Avellaneda de su Movimiento Derecho al Futuro, en el que aspiran a juntar hasta 20.000 personas como para hacer una potente demostración de fuerza interna.

Algunos funcionarios que lo rodean (como el exintendente Jorge Ferraresi y el ministro Gabriel Katopodis) ya manifestaron su idea de ir por la Gobernación. Otros referentes del espacio creen que Kicillof cederá el lugar sin mayor resistencia con tal de sostener su propia candidatura.

En ambos campamentos prendió la idea de que "Milei está muerto" y eso los entusiasma con un regreso a la Rosada y otro período en la Provincia. Algunos dirigentes son de todos modos cautelosos y recuerdan que el triunfo en 2023 en territorio bonaerense se dio por una división de la centro derecha que el año próximo no estaría.

Por eso, como ya hicieron en campañas anteriores, se analiza en el laboratorio qué espacio o candidato fogonerar (¿y financiar?) para intentar quitarle algunos puntos a su principal rival. Dicen que un nombre que tienta es de Victoria Villarruel, la oficialista más opositora del Gobierno.