La depresión suele asociarse a tristeza, apatía o pérdida de interés por las cosas que antes resultaban interesantes o incluso agradables. Pero, según los especialistas, este trastorno no se limita al estado de ánimo. También puede tener una manifestación física y afectar a distintos sistemas del organismo. “La depresión también produce alteraciones en nuestra inmunidad, en nuestro sistema digestivo, en nuestro corazón”, explica Antoni Ramos-Quiroga, psiquiatra del Hospital Vall d’Hebron.
El especialista insiste en que mente y cuerpo no pueden entenderse como dos compartimentos completamente separados. “La mente es el cerebro en acción. El cerebro es parte de nuestro cuerpo”, señala. Por eso, cuando se producen alteraciones relacionadas con la depresión, estas pueden acompañarse también de cambios físicos.
Cuando la depresión se nota en el cuerpo
Según el doctor, una persona con depresión puede experimentar una falta importante de energía o una fatiga que hace que actividades cotidianas que antes realizaba con normalidad se vuelvan mucho más difíciles. “Muchas veces decimos que la depresión duele en el sentido de que tú tienes incluso síntomas físicos”, apunta Ramos-Quiroga.
El especialista menciona la fatiga física, el dolor de espalda y el dolor de cabeza. Foto: doctorramosquiroga.com
Entre esas manifestaciones, el especialista menciona la fatiga física, el dolor de espalda y el dolor de cabeza. Tal y como explica, son síntomas que pueden aparecer junto al trastorno depresivo y que, en algunos casos, pueden hacer que la persona se fije antes en lo que le ocurre físicamente que en el propio estado de ánimo.
Ramos-Quiroga habla de estos problemas como “los síntomas somáticos físicos acompañados de la depresión”. Es decir, manifestaciones corporales que pueden formar parte del cuadro depresivo y que no deben entenderse como algo separado de lo que está ocurriendo a nivel psicológico.
El cerebro también influye en el resto del organismo
La relación entre la depresión y el organismo va más allá del dolor o el cansancio. Según explica el psiquiatra, las alteraciones que se producen en el cerebro pueden tener consecuencias en otros sistemas del cuerpo.
“Entonces, cuando hay alteraciones en nuestro cerebro que provocan esa tristeza profunda, esa falta de capacidad de tener placer, de ver el futuro siempre de color negro o incluso de pensar que ante ese sufrimiento la única salida es la muerte, eso también produce alteraciones en nuestra inmunidad. También en nuestro sistema digestivo y en nuestro corazón”, señala.
Por eso, explica que la depresión no debería entenderse únicamente como un problema relacionado con las emociones y aclara que el estado del cerebro puede influir en diferentes funciones del organismo y contribuir a que aparezcan otras molestias o alteraciones físicas.
Hay además una relación indirecta entre algunos síntomas de la depresión y determinados problemas de salud. Foto: doctorramosquiroga.com
Menos energía y más sedentarismo
Según señala, hay además una relación indirecta entre algunos síntomas de la depresión y determinados problemas de salud. Pone como ejemplo que la falta de energía, la apatía o la dificultad para mantener las actividades habituales pueden hacer que la persona reduzca progresivamente su actividad física.
Además, señala precisamente el mayor riesgo de obesidad que puede observarse en personas con depresión. “No es infrecuente que veamos que las personas con depresión tienen mucho más riesgo de obesidad, por el sedentarismo que muchas veces comportan”, explica.
El especialista también apunta a una mayor presencia de otros problemas físicos. Según indica, las personas con depresión pueden presentar más riesgo de infarto de miocardio y más complicaciones de otras enfermedades, como el cáncer. Se trata de una relación que, según el propio especialista, debe entenderse dentro del conjunto de cambios que pueden acompañar al trastorno.
Cuando el síntoma que destaca no parece psicológico
Precisamente porque la depresión puede acompañarse de síntomas físicos, no siempre resulta sencillo identificar qué está ocurriendo, recuerda. El cansancio, el dolor o la falta de energía pueden convertirse en la principal preocupación de la persona y hacer que el componente depresivo pase a un segundo plano.
Además, explica que estos cambios pueden aparecer poco a poco y que la persona puede empezar dejando de hacer algunas actividades porque está cansada, salir menos, tener menos ganas de relacionarse o notar que cada vez le cuesta más concentrarse.
“El proceso puede ser progresivo y no siempre resulta evidente desde el principio”, añade. Pero recuerda que eso no significa que cualquier dolor o cansancio sea una señal de depresión. El especialista aclara que los síntomas físicos tienen muchas causas posibles, deben valorarse en su contexto y que lo relevante es observarlos junto al resto de cambios que se estén produciendo.
La depresión no es simplemente estar triste
El especialista insiste en que la tristeza, por sí sola, forma parte de la experiencia normal y puede aparecer ante situaciones difíciles o pérdidas. La depresión, en cambio, implica un malestar de mayor intensidad y duración que termina afectando al funcionamiento habitual de la persona.
Por eso, más allá de preguntarse si alguien está triste, también es importante observar si ha perdido la capacidad de disfrutar, si ha dejado de tener energía para hacer cosas, si presenta dificultades para concentrarse o si aparecen cambios físicos que no estaban presentes antes. La depresión puede expresarse de muchas maneras. Y, como recuerda Ramos-Quiroga, entre ellas también puede estar el cuerpo: “La depresión también duele físicamente”.
Judit González Pernías
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