Gael García Bernal llegó a los 47 años con más de dos décadas de trabajo en cine, pero uno de sus últimos proyectos lo colocó frente a un micrófono y sin cámaras.

El actor mexicano participó en Hilde Krüger y en una adaptación sonora de La metamorfosis, la novela que Franz Kafka publicó en 1915. La experiencia despertó su curiosidad por los audiolibros, un formato que hasta ahora había consumido poco.

"Para mí el libro en la mano es un escondite y leer implica un refugio especial"

“Para mí el libro en la mano implica un escondite y un refugio especial”, explicó Gael García Bernal al hablar de su relación con la lectura. Al explicar sus hábitos de lectura, García Bernal contó por qué todavía encuentra algo particular en tener un libro entre las manos.

La frase apareció justamente mientras presentaba dos trabajos creados para ser escuchados. El primero fue Hilde Krüger y el segundo, una adaptación de La metamorfosis para Audible.

García Bernal admitió que no tiene una extensa experiencia como oyente de audiolibros. Por eso, una de sus principales inquietudes después del estreno fue conocer cómo el público recibe este tipo de narraciones.

García Bernal no tiene mucha experiencia como oyente de audiolibros. Foto: REUTERS/Mark Blinch

“Hay tanta gente que disfruta de escucharlo que me inquieta mucho conocer cómo lo disfrutan”, señaló. El fenómeno le genera curiosidad precisamente porque su propia experiencia con los libros sigue vinculada al objeto físico.

Trabajar únicamente con la voz también modificó algunas condiciones habituales de un rodaje. No hubo cámaras ni vestuario para construir al personaje y el actor pudo concentrarse en el texto y el micrófono.

Cómo trabajó Gael García Bernal sin cámaras para interpretar “La metamorfosis”

En La metamorfosis, García Bernal se enfrentó a Gregor Samsa, el personaje que despierta transformado en una criatura monstruosa. Para interpretarlo, decidió apoyarse especialmente en las palabras escritas por Kafka.

“Hay que confiar mucho en la palabra que está escrita”, explicó. Para el actor, intentar construir demasiadas explicaciones alrededor de un personaje puede terminar alejando al intérprete del material original.

Su método en este caso fue más directo: leer y decir aquello que el personaje dice. García Bernal comparó el procedimiento con una canción: describirla mediante adjetivos no produce el mismo efecto que cantarla.

Cómo trabajó Gael García Bernal sin cámaras para interpretar “La metamorfosis”. Foto: EFE/FABIO FRUSTACI

El formato de audiolibro le permitió además hacer varias tomas, escucharlas y volver a grabar. Según contó, esa posibilidad genera una dinámica de trabajo diferente y permite desarrollar una emoción mientras se está registrando.

También encontró una ventaja mucho más cotidiana. Después de años de personajes y vestuarios, descubrió cuánto disfrutaba llegar al estudio y regresar a su casa con la misma ropa que había elegido esa mañana.

De “Amores perros” y “Y tu mamá también” a las historias contadas solamente con la voz

El trabajo sonoro llegó después de una trayectoria construida principalmente frente a las cámaras. Amores perros, estrenada en 2000, estuvo entre las películas que ampliaron tempranamente la presencia internacional de García Bernal.

De “Amores perros” y “Y tu mamá también” a las historias contadas solamente con la voz.

Un año después protagonizó Y tu mamá también. Más adelante trabajó con Pedro Almodóvar en La mala educación, otro de los títulos que marcaron su recorrido fuera de México.

La experiencia con Hilde Krüger y “La metamorfosis” cambió el instrumento principal. En lugar del cuerpo, el vestuario y los gestos, el trabajo quedó concentrado en la voz.