Hay un delgado hilo que une la extensa madeja de recuerdos que se entretejen alrededor de la vida y obra de Rosario Bléfari. Ese hilo –de diferentes grosores, tamaños, colores y texturas– se componen de un material en común: la multiplicidad.

Rosario Bléfari. Archivo Clarín.

Aquel 6 de julio de 2020, en plena incertidumbre pandémica, una marea de corazones estallaba ante la noticia de que la cantante, actriz, escritora y artista multifacética dejaba este plano a los tan tempranos 54 años.

Su rostro quedó inmortalizado en películas de culto como Silvia Prieto de Martín Rejtman. Su voz, eternizada en cientos de canciones con sus bandas (Suárez, emblema de la música alternativa de los 90; Sue Mon Mont, amalgama entre la vieja y la nueva generación indie; y sus bellos discos solistas). Sus palabras, impresas en letras de molde en libros de cuentos, poemas, ensayos y diarios.

Era cuestión de tiempo para que la obra de una artista tan ecléctica, multifacética y en movimiento constante como lo fue Bléfari hasta el último de sus días –tal como lo demuestra su última publicación en Instagram– continuase brindando nuevos estertores. De eso se trata Mis dependencias, libro recientemente editado por Lumen.

Textos encontrados

Con el subtítulo Textos encontrados: ensayos, guion, apuntes, reúne textos que hasta el momento nunca se habían reunido en formato libro. Algunos son inéditos (como su único guion escrito), otros fueron publicados en revistas que hoy son casi inhallables. Permiten ampliar aún más los múltiples rostros de una artista que supo ser poliédrica y que, tal como la define Alan Pauls en la contratapa, fue “la front woman que adoraba las hipótesis”.

La edición estuvo a cargo de Magalí Etchebarne y Ana Laura Pérez –editoras de Penguin Random House– y la actriz, guionista y directora Rita Pauls. Ellas cuentan a Clarín que estos textos “llegaron a través de Nina y de Fabio”, la hija y la pareja de Bléfari respectivamente.

Luego se dedicaron a un proceso de análisis y selección del material. Allí se dieron cuenta de que había un libro posible: “Llegaron dentro de cuadernos y libretas junto con fotos. No era una suma de materiales dispersos. Había cuadernos con anotaciones, un guion, un diccionario escrito a mano en una libreta telefónica, y por otro lado también ensayos que ya había publicado en medios. Pensamos que podíamos ordenarlos”, explican.

Describen el proceso como “imaginar un camino dentro de su imaginación, un camino que atraviesa diferentes zonas y formas”. Definen también la mentalidad creadora y única de la artista: “Uno lee a Rosario y de alguna manera lee una manera de aproximarse al mundo. No es solo un tipo de sensibilidad muy especial, sino de inteligencia muy alucinante. Hay caos, y hay contundencia, hay dispersión en su escritura, honestidad y también hay un trabajo muy fabuloso con las formas”, explican a la vez que adelantan que tienen otro proyecto en mente relacionado a la obra de Bléfari que esperan hacer realidad.

Durante la edición, cuentan que intentaron “intervenir lo menos posible”. El libro se divide en tres partes. Lo primero que uno lee es el guion, que da título al libro, y que es muy autobiográfico, ya que narra la historia de una familia que vive en las habitaciones de servicios de casas y hoteles, tal como le pasó a la propia Bléfari en su infancia y adolescencia junto a sus padres. (“se reproduce tal y como lo dejó Rosario”, explican las editoras).

Respecto al guión, las editoras encuentran la biografía de una chica que vivía junto a su familia “tras bambalinas” en aquellos espacios de servicio.

La cantante y actriz Rosario Blefari. Foto: German Garcia Adrasti.

El texto mezcla recuerdos, voz en off, indicaciones de rodaje. Es el núcleo más conmovedor del libro y por eso lo abre. Crecer y vivir en esos espacios ‘marginales’ de las casas, los hoteles, la estancia (al costado, detrás, fuera de escena,) imprimió en Rosario algo muy único, como dice Alan Pauls muy bien, y mejor, en la contratapa del libro, Rosario convirtió esa suerte de cautiverio de su infancia en ‘una escuela de sorpresa, curiosidad y apropiación de la que este libro es el documento, antídoto de todos nuestros desalientos’”, describen.

Luego se lee un diccionario escrito a mano en una libreta telefónica que condensa el universo y el modo de pensar de la artista mediante una prosa poética y confesional. Allí, por ejemplo, en la letra “E” se lee: “Elegir: Independientes o dependientes de un trabajo fijo y sin horarios. Jamás vi a mi madre compartir algo mirando tele o algo de nosotros. Envidia: ¿Ante la riqueza? ¿Dónde está? Solo anhelos de libertad y felicidad. No quería eso, sino mi propia vida”.

Le sigue "Pensamiento, obra y omisión" que reúne ensayos que le encargaron para la revista Página/30 entre 2000 y 2002. Casi nada de ese material circula en internet por lo cual para muchos será la primera oportunidad de leer esa faceta de la autora. Allí, por ejemplo, impactan las lecturas de Rosario (va de Marx a Wagner o Ezra Pound, analiza la desnudez, habla de los cuerpos en el renacimiento, religión, misticismo).

Para las editoras, estas piezas revelan “una lectora libre”. Agregan: “Nos pareció que, en toda la amplitud de sus temas, sus referencias y preocupaciones, se lee algo muy de Rosario que nunca es la exhibición de su erudición, sino lecturas que se mezclan con el cuerpo, producen asociaciones, humor, reflexiones brillantes. Su libertad y su inteligencia juntas son una combinación bastante poco frecuente”.

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Sobre el final se recopilan entradas de su Facebook escritas entre 2014 y 2020 que se suman a sus anteriores Diario del dinero (2020) y Diario de la dispersión (2023), completando una suerte de trilogía involuntaria. En este caso se trató de una suerte de diario público que resume el día a día del artista. Su derrotero, sus procesos creativos muy lúdicos y variados y sus enjundias.

Funciona, también, para ganarle la batalla al pulso efímero del soporte digital. La última entrada consta del 6 de junio de 2020, exactamente un mes antes de su muerte.

Allí escribió: “Recibir una encomienda de una amiga es un privilegio suelto, un privilegio sin collar, un misterio relámpago, un viento personal, una convicción, una estrella solitaria, un camino central, una región encendida entre dos luces para que desaparezca la distancia”.

La cantante y actriz Rosario Blefari. Foto: German Garcia Adrasti.

Para sus editoras, este libro funciona como “una cámara de resonancia” dentro de su obra ya que es posible explorar sus múltiples aristas: “Reúne a la cineasta, la ensayista, la diarista, la música y también a la docente (y la alumna)”.

Pensando un poco en su legado, dos palabras resaltan: independencia y curiosidad. Así la describen: “ocupa un lugar muy especial porque hizo circular entre esas prácticas una lógica de independencia total, de curiosidad y siempre mucha atención a los detalles. Y ocupa a su vez un lugar difícil de reemplazar porque fue una figura central sin buscar centralidad, hizo música, cine, teatro y literatura sin jerarquías, de alguna manera convirtió la independencia en una forma de trabajo y de imaginación”.


Mis dependencias. Textos encontrados: ensayos, guion, apuntes, de Rosario Bléfari (Lumen).