Durante más de seis décadas, una estructura atravesó el río Narraguagus, en Maine, Estados Unidos. Había sido construida para proteger a una localidad de las inundaciones, pero también se convirtió en un obstáculo para una especie que lucha por sobrevivir.

Ahora, el Cherryfield Ice Control Dam, construido en 1961, fue retirado. En su lugar avanza una obra que intenta combinar dos objetivos: mantener la protección frente a las acumulaciones de hielo y facilitar la migración del salmón atlántico.

El desafío es enorme. En las últimas décadas, apenas unos 25 salmones atlánticos adultos salvajes por año regresaron al Narraguagus para reproducirse.

En las últimas décadas, apenas unos 25 salmones atlánticos adultos salvajes por año regresaron al Narraguagus para reproducirse.

Un río preparado para los salmones, pero casi sin salmones

El Narraguagus recorre aproximadamente 64 kilómetros y desemboca en la costa de Maine. Sus sectores boscosos, aguas relativamente frías y fondos rocosos ofrecen condiciones necesarias para el ciclo reproductivo del salmón.

Sin embargo, la población de salmón atlántico del Golfo de Maine se encuentra protegida por la legislación estadounidense sobre especies amenazadas.

Estos peces nacen en agua dulce, migran hacia el océano y, después de desarrollarse, deben regresar a los ríos para reproducirse.

Estos peces nacen en agua dulce, migran hacia el océano y, después de desarrollarse, deben regresar a los ríos para reproducirse. Esa extensa travesía los expone a amenazas tanto en ambientes marinos como fluviales.

La barrera que llevaba más de 60 años

El Cherryfield Ice Control Dam fue construido por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos para controlar los atascos de hielo que podían provocar inundaciones en la localidad de Cherryfield. Aunque disponía de un paso para peces, seguía representando el último gran obstáculo en el cauce principal.

Según Maine Coast Heritage Trust, la estructura dificultaba el acceso a más del 90% del hábitat de la cuenca. Para una especie migratoria, superar estos obstáculos supone gastar energía adicional y puede retrasar el acceso a las áreas donde necesita reproducirse.

Cómo funciona el nuevo paso que imita un río

La solución elegida no consiste en reemplazar la antigua barrera por otra estructura convencional. El proyecto incluye un “nature-like fishway”, un paso para peces diseñado para reproducir características de un cauce natural.

El proyecto incluye un “nature-like fishway”, un paso para peces diseñado para reproducir características de un cauce natural.

Grandes rocas forman una sucesión de piscinas escalonadas. En vez de enfrentarse a un desnivel abrupto, los peces pueden ascender gradualmente y encontrar zonas donde descansar durante el recorrido.

El diseño busca mantener además la función de control del hielo que protegía a Cherryfield.

Un proyecto de casi 10 millones de dólares

La obra cuenta con US$9,1 millones aportados por el NOAA Restoration Center a Downeast Salmon Federation y no tendrá costo para la localidad. También participan organizaciones como Maine Coast Heritage Trust, The Nature Conservancy y Atlantic Salmon Federation.

El proyecto obtuvo además un respaldo poco habitual entre los residentes: en la votación local sobre la iniciativa, 47 personas votaron a favor y ninguna en contra.

Las obras comenzaron en junio de 2026 y está previsto que terminen durante el otoño boreal.

Por qué las barreras complican la migración

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) identifica las represas y otras barreras fluviales como uno de los problemas que enfrenta el salmón atlántico.

Las estructuras pueden impedir o dificultar el acceso a zonas de reproducción y reducir la capacidad de los peces para desplazarse hacia sectores de agua más fría.

Esto último adquiere especial importancia ante el aumento de las temperaturas. Restablecer la conectividad de un río permite que los peces vuelvan a desplazarse por áreas que permanecieron fragmentadas durante décadas.

Quitar la barrera no garantiza el regreso

La eliminación del obstáculo representa una mejora del hábitat, pero los científicos advierten que por sí sola no garantiza la recuperación del salmón atlántico.

La especie enfrenta dificultades durante todo su ciclo de vida. Además de las condiciones de los ríos, influyen las temperaturas, los cambios ambientales y lo que ocurre durante los años que los peces pasan en el océano.

Una investigación publicada en 2026 sobre la población del Narraguagus analizó precisamente la combinación de obstáculos marinos y de agua dulce que condicionan su recuperación.

Por eso, el éxito del proyecto no se medirá simplemente por haber retirado una estructura de más de 60 años. La verdadera prueba llegará con el tiempo: comprobar si, después de reabrir gran parte del río, más salmones consiguen completar el viaje de regreso.